Opinión

Para Roko, que no sabe leer. O sí

Giancarlo Calderón Morón

16/03/2021 - 04:45

 

Para Roko, que no sabe leer. O sí
Dibujo del artista José Luis Molina "Turri"

 

Fue la noche del 31 de diciembre del 2016. Pienso –intento hacerlo– en ésta, en esa noche, en ese momento, mientras comienzo a escribir y no lo logro del todo. Recuerdo –trato– y todo es confuso, oscuro, como con un tono brumoso y gris. Gris como la imagen que miro ahora; gris como los ojos, mi ojo, el que se alcanza a ver en esa imagen. O negro, quizá. Sí, fue un momento negro. Y triste. Una noche triste, así, sin más matices distinto a eso.

Él, Roko, mi perro, debió oler de alguna manera todo esto. Debió percibir la presencia vacía de ese estrecho cubículo mental y emocional donde me encontraba; ese laberinto donde caminaba estático sin posibilidades de ver ninguna clase de luz y salida. Debió verlo, debió leerlo, como el más ágil y perspicaz de los lectores.

Debió hacerlo, digo, pues repentinamente, y sin duda alguna, con un movimiento rápido y decidido, hizo algo hasta ese día inédito en él: se encaramó casi encima de mi cabeza, rozando y haciendo sonar con las uñas de sus patas la madera falsa de la cabecera de la cama donde yo estaba vencido hacía un tiempo largo, días de días, y sin mayor inconveniente acomodó su cabeza en alguna parte de mi cuello y parte de mi hombro. Fue, aquella, una compenetración natural e inmediata: un encaje perfecto.

Foto de Roko / imagen extraída del archivo particular de Giancarlo Calderón.

Supongo olió y se conmovió con ese panorama de aire desolado. Supongo lo notó en mi mirada, o en los latidos acelerados e incontenibles y arrítmicos de mi corazón, y supongo también decidió acompañarme. Eso, nada más que eso: acompañarme en mi oscuridad. Dudé en desacomodarlo y, por lo tanto, alterar la escena, pero al final lo hice: fotografié el instante. Afortunadamente, ésta –la escena amorosa– se postergó un rato más. No sé cuánto más: lo suficiente para que quedara grabada en mi mente y en mi alma para toda la vida.

Cuando la miro ahora, la foto, y siempre que lo he hecho, algo de luz se enciende. La mirada, su ojo, el que se alcanza a ver, me ilumina y me devuelve a esa noche, entonces algo se aclara en mi memoria y vuelvo a sentir su respiración, vuelvo a escuchar sus uñas en la cabecera de la cama, vuelvo a sorprenderme con su movimiento, vuelvo a ver nítidamente su gesto. Sólo eso. Todo eso: esa inmensidad.

También ahora, que he querido ponerle unas pocas palabras a esa imagen, hago un juego de interpretación y me atribuyo el atrevimiento inofensivo de nombrar lo que él quiso decirme con su abrazo, y sale esto: “Tranquilo. Contigo”. Gracias, animal bello y adorado. Te querré siempre.

 

 

Giancarlo Calderón

Sobre el autor

Giancarlo Calderón Morón

Giancarlo Calderón Morón

Perro en misa

Comunicador Social de la Pontificia Universidad Javeriana, de Bogotá (2003). Ha sido colaborador en temas relacionados con cultura y entretenimiento: pintura, música, cine y televisión, entre otros, del periódico El Espectador (2012-2021). Director de trabajos audiovisuales de corte institucional (Convenio Secretaría de Salud de Bogotá - Fondo de Población de las Naciones Unidas -UNFPA- 2007-2011). Guionista y director de la serie documental “II Laboratorio de Paz” (Acción Social - Unión Europea 2008). Realizador y asistente de dirección del programa del Ministerio de Cultura “La Cultura Viva” (Virtual T.V. - Señal Colombia 2005-2006).

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