Opinión

Nuestros músicos y las adicciones

Jorge Nain Ruiz

09/07/2021 - 04:35

 

Nuestros músicos y las adicciones
Foto: Periódico Al Día

 

Muchos colombianos nos hemos preguntado cual será la causa de que los músicos vallenatos y de algunos otros géneros musicales sean más propensos a caer en adicciones como las drogas o el alcohol, y terminamos divagando en las respuestas. Hoy me quiero aventurar en algunas hipótesis, con la licencia que me otorga ser columnista de opinión.

Históricamente, los músicos son asociados con vicios y, especialmente, con consumo de alcohol, el vallenato no es la excepción, desde nuestros juglares hasta los más famosos y encopetados artistas populares han llevado una vida relacionada con este problema, con muy contados casos de abstemios.

También varios de nuestros músicos han permanecido inmersos en otros tipos de adicciones a sustancias psicoactivas, que incluso, han podido hasta causarles la muerte; sin embargo, es muy poco lo que se ha hecho para atacar estructuralmente este problema, solo se han abordado casos individuales.

¿Quién dijo que un músico, sea hombre o sea mujer, tiene mejores resultados y le trae más fanáticos el consumo de drogas o alcohol?

Se dice que aquellos artistas que realizan más giras, presentaciones en vivo y viajan por carretera, están en un entorno fácil para caer en adicciones, eso sumado al ambiente de los camerinos, las salas de concierto, los bares, donde se encuentra alcohol y droga como dulces en piñata de niños, son un ambiente propicio para ello.

La fama en algunos y la riqueza en otros son dos factores que ponen a los músicos en otro círculo social, que entre otras cosas les da facilidades para sostener cualquier habito que elijan, amén de ser blanco de traficantes de drogas.           

Otro factor que a mi juicio es preponderante, es el hecho de que el músico cree que el estado de ebriedad o de éxtasis por cualquiera de esas sustancias no afecta negativamente su actividad, sino al contrario, pero lo más grave, pocas veces tiene a su lado alguien que lo oriente hacia otro camino, porque en su entorno casi siempre los demás son sus dependientes económicos.    

Los managers y compañeros temen confrontarlos por temor a ser despedidos, luego terminan apoyándolos y hasta acompañándolos a consumir.

¿Han pensado algunas de nuestras autoridades locales en que se pueden implementar políticas publicas encaminadas a atacar este problema? Algunas y algunos de nuestros artistas ahora le agregan otro ingrediente, que es llamar la atención con comportamientos eróticos o sexuales, en clara emulación a otros géneros exitosos. Error, ése no es el camino.

Al vallenato y a nuestros artistas no solo lo protegemos y salvaguardamos construyendo moles de cemento, que, si bien generan grandes coimas, pueden terminar como elefantes blancos, sino también haciendo un esfuerzo para ayudar a los músicos a no caer en estos flagelos o apoyarlos en su rehabilitación, solo de esta manera se salvan vidas, se preservan talentos y consiguientemente nuestro acervo cultural.

Colofón: Mientras en algunos países del mundo se viene censurando, incluso por las autoridades y la legislación interna a las letras ofensivas de la dignidad humana que emplea el reguetón, algunos de nuestros artistas, por el solo hecho de estar a la moda y con el único propósito de conseguir fama y dinero, buscan fusiones y colaboraciones. No es a cualquier precio que se le vende el alma al diablo.   

Sobre el autor

Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruiz

Vallenateando

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

@jorgenainruiz

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Valledupar y Riohacha no están en competencia

Valledupar y Riohacha no están en competencia

En Bogotá me relaciono a diario con gente del Cesar y la Guajira. Es más, creo que mis amigos cercanos se reparten en un cincuenta-...

La miopía de los partidos “grandes”

La miopía de los partidos “grandes”

La exigencia de avales para aspirar a las alcaldías y concejos municipales hicieron que muchos de los que pretenden estos cargos se ...

Administraciones paralelas

Administraciones paralelas

Cuenta la historia que en un país muy lejano existían dos municipios de un departamento que eligieron sus burgomaestres y, por casu...

Los 46 años del Cesar y el reto de la pobreza

Los 46 años del Cesar y el reto de la pobreza

La celebración de los 46 años del departamento del Cesar obliga a reflexionar sobre el avance relativo de nuestro territorio durante ...

La cacofonía del desencuentro

La cacofonía del desencuentro

  Gustavo Dudamel nació en Barquisimeto, Venezuela, hace 36 años. A pesar de su relativa juventud, hoy es conocido mundialmente c...

Lo más leído

¿Cómo y cuándo nació el reggaetón?

Redacción | Música y folclor

Demostración

Diego Niño | Literatura

El paraíso terrenal queda en el Magdalena

Arnoldo Mestre Arzuaga | Otras expresiones

El Churiador, un periódico samario curioso del siglo XIX

Annabell Manjarrés Freyle | Periodismo

A quince mil kilómetros de distancia

Roberto Molinares Sánchez | Literatura

Depresión momposina (3)

Diógenes Armando Pino Ávila | Pueblos

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados