Opinión

La caída de Santana

José Luis Molina Torres

05/08/2021 - 05:20

 

La caída de Santana
El monumento en memoria a Hernando de Santana, fundador de Valledupar / Foto: créditos a su autor

 

Lo que la escultura en homenaje al fundador de Valledupar Hernando de Santana no nos muestra, es que el conquistador una vez sacada su espada dio varios pasos al frente y tropezó. El escultor no estuvo allí para captar el momento y por eso no lo registró, pero desde la comodidad de mi silla, leyendo las señales de los vientos que me trae el internet, avizoro que, en el traspié de su paso en falso, al conquistador le espera la caída inminente.          

En las venas de américa camina la sangre de aborígenes taimados e idolatras, de europeos violadores y genocidas, de negros esclavizados amantes del pillaje. Estos son nuestros ancestros, no fueron ángeles, unas veces fueron víctimas y otras victimarios, sólo hombres y mujeres, solo mujeres y hombres con sus luces y sus sombras.  Podemos adornarlos con el oro de la civilización, con plumas de colores, o el buen ritmo, pero el olor de sus fracasos o sus crímenes, se percibe en las sociedades actuales, lo que somos como colectividad es producto de todo lo bueno y todo lo malo que ellos nos legaron como   herencia.

Frente a nuestros ancestros “incómodos” hacemos como si no hubiesen existido, pero sus actos abrieron zanjas y no importa si hacemos como si la vida se iniciara a partir de nuestra generación, están las cicatrices y una realidad que nos abofetea.  La estrategia siempre ha sido, justificar el despojo, asumir el papel de víctimas y ocultar los cadáveres debajo de la alfombra, todo menos asumir el daño que hemos infringido a nuestro hermano, (por tener un color diferente o un olor que nos desagrada o por ser pobre). Una sociedad adulta es la que asume con integridad el resultado de sus acciones, que es capaz de revisar y aceptar la realidad de lo que fue y de lo que hoy es.  

Como sociedad tenemos la necesidad de reintegrar, de armonizar, todas esas herencias, para asumir nuestra adultez y poder proyectarnos a un nuevo tiempo. Nuestros abuelos tuvieron su turno y sus circunstancias que los llevaron a actuar y vivir en la forma que lo hicieron, no necesitan de nuestras justificaciones amañadas porque ellos hicieron lo mejor que pudieron, requieren de nuestro respeto porque somos sus hijos, sus descendientes, lo que no significa el vivir bajo sus creencias fallidas o el repetir sus equivocaciones, es a los vivos a los que nos corresponde ahora dar nuevos pasos, en la dirección de hacer de ésta una tierra nueva, el jardín perdido, para nosotros y los que están aún por nacer.          

Somos el producto de nuestra historia y, lentamente, hemos avanzado. Paso a paso estamos caminando todos a otro nivel de conciencia. Ya amamos a los niños con cualquier tipo de discapacidad, ya respetamos y aceptamos a quienes tienen inclinaciones sexuales o religiosas diferentes, ya nos duele la tala de los árboles, ya consideramos a nuestras mascotas como parte de la familia. Hernando de Santana se está desplomando, porque los valores que representa ya no son los nuestros, ésas no son nuestras banderas, hace parte de nuestro pasado, pero no del futuro que deseamos construir.

Creo en las buenas intenciones de quienes incubaron el proyecto de la escultura, creo en el esfuerzo de los que dieron los pasos para encontrar la forma presupuestal para que este proyecto viera la luz, y creo honestamente que el escultor dio lo mejor de su conocimiento para erigir una obra que debía convertirse en un icono de la ciudad y no veo maldad en los que desean que la escultura continúe incólume en su pedestal. Pero hay una nueva generación con otra visión de mundo y de ciudad.  Esa generación pide hoy nuevos símbolos, la juventud de la Valledupar de hoy no se identifica con los valores feudales o poscoloniales, y buscará ese nuevo norte a pesar de la miopía de los dirigentes políticos.

La escultura de Hernando de santana caerá, porque todo en esta vida está destinado a la trasmutación, será en un año o en un siglo, pero su desmonte, es justo y necesario para sembrar otro tipo de valores, donde el éxito económico no justifique cualquier tipo de acción como la aniquilación del diferente o el despojo. Ojalá que cuando eso suceda el escultor del monumento, el maestro Jorge Maestre sea llamado a intervenir en el nuevo proyecto.

 

José Luis Molina Torres

Pintor y profesor de arte

10 Comentarios


Ángel Almendrales 05-08-2021 11:07 AM

Hmbe José,que te voy a decir,estamos en esas,construyendo caminos de amor y conciliación por un mejor mañana y que nuestra cultura sea la suma de todas estas experiencias sin favoritismo de clase o grupos.

Juan Carlos Bernal Rodríguez 05-08-2021 12:00 PM

Me gusta tu columna.. pero si la escultura de Hernando de Santana a de caer, que sea por un consenso de la población y no vandalizada por un grupo de desadaptados en nombre de las creencias nuevas ... también debería caer porque lamentablemente es un trabajo de una calidad cuestionable, con todo el respeto que merece Jorge Maestre.

Juan Ortega P. 05-08-2021 02:58 PM

Este artículo contribuye gravemente a la caricatura que somos, nosotros colombianos. Lo de que los europeos fueron “violadores y genocidas“ es parte del relato de la élite independentista del siglo XIX que quiso romper con el relato de la monarquía española. Una retórica que buscó crear una nueva identidad y que nos trajo complejo e inseguridad. Es obvio que la conquista no fue un paseo, pero no todos los europeos fueron violadores y menos genocidas. Algunos, como el alemán Ambrosio Alfinger, si lo fueron, pero la inmensa mayoría de los pobladores que vinieron de Europa (españoles, francés, ) y los que vinieron más tarde (árabes, turcos, italianos), fueron grandes trabajadores. Los colombianos llegaremos a madurar cuando logremos aceptar nuestro gran legado español –el patrimonio oral y escrito, la lengua, un sinnúmero de costumbres- y sepamos respetar las culturas indígenas y afrodescendientes. Santana fue el fundador de un municipio. Es parte de nuestra historia. Hablar de su retirada es hablar del olvido que somos.

Martha Elena Linero 05-08-2021 03:02 PM

Excelente columna, me gusta como tocas ese punto importante acerca de los españoles que nos colonizaron y que no fueron como nos los pintaron en la Historia de Colombia de Henao y Arrubla.Tuve la oportunidad de estudiar en ciudad de México, terminar allá mi primaria y secundaria, hace muchísimos años. Allá aprendí que el conquistador - colonizador español era violento, rapaz y explotador. Lástima que a los mexicanos no les sirvió de mucho porque la violencia del narcotráfico los azota terriblemente, pero estoy segura que no les indigna que derriben esculturas que les recuerden esa parte de su historia. Lo cual nada tiene que ver con la izquierda o derecha sino con la historia mal contada.

Ptbg 05-08-2021 05:07 PM

Que pongan otra vez el tractor, total, todo el mundo hace referencia a esa glorieta como "la glorieta del tractor" y pienso que hace más sentido tener algo que represente el trabajo de los campesinos de la región.

Norela 07-08-2021 08:48 AM

Independientemente de la historia y la ideología, el presente nos dice que coincidimos contigo José...excelente me gusto tu artículo

Saul Mindiola 11-08-2021 11:54 AM

Bien ohrado el artículo!. Con algunos puntos respetables quizás pero en general es una lectura acorde a mi visión de actualidad, muchas gracias

Andrés Morales 11-08-2021 01:03 PM

No hay que repetir palabras sin saber qué significan, sin verificar y sin cuestionar. Este artículo es el mejor ejemplo. ¿Saben lo que significa genocida? ¿Saben quién fue y qué hizo Santana? Hitler, Stalin o Pol Pot fueron genocidas. Colón y Santana no. Miren el diccionario. Abran una enciclopedia... Tengan criterio.

Felicia Martínez 11-08-2021 07:42 PM

Antes de desmontar cualquier cosa, pidan y exijan que se construya un museo histórico. Ahí es donde se cultiva la memoria.

Diógenes Armando Pino Ávila 13-08-2021 08:04 AM

Amigo Turry, excelente artículo, no podemos seguir idealizando y pregonando bondades de quienes vinieron en busca de riquezas. debemos abandonar la mentalidad obsecuente que todavía reverencia al agresor, pero ojo, en Valledupar está surgiendo una nueva idealización, la de la música de acordeón y sus cantantes. ese fenómeno de nuevo cuño invisibiliza otros valores. El folclorismo parroquial que romantiza y eleva pedestales a cantantes de la música de acordeón no deja ver valores, logros, talento y algo de genialidad en los jóvenes poetas, narradores, pintores y demás exponentes de la cultura del Valle. Peor aún, ha surgido un movimiento supremacista cultural que tiende a generalizarse en los pobladores del Valle y es el que tiende a homogenizar la cultura del Cesar imponiendo la cultura vallenata, desconociendo los valores, costumbres, tradiciones y cultura de los otros pueblos del departamento. Es hora de tener mente abierta incluyente y respetuosa de la cultura de los demás pueblos del departamento del Cesar, y sobre todo entender que no todos los cesarenses somos vallenatos, que hay indígenas (Arhuacos, Koguis, Kankuamos, Arsarios, Yukpas), que hay pueblos descendientes de los Santanderes (y no son pocos), que hay pueblos del río y de la ciénaga de La Zapatosa (que no son pocos) y que por supuesto hay vallenatos (que tampoco son pocos) y que cada pueblo de estos tienen su propia cultura y no puede ser avasallada por el supremacismo cultural vallenato.

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