Opinión
A Federico García Lorca

Oh, olivares de Granada.
––¿Dónde está el poeta Federico?
––Lo han matado, escuché desde aquí los tiros (respondieron los árboles)
––¿Cómo saben ustedes que era el poeta Federico García Lorca?
––Porque escuchamos a lo lejos a las guitarras llorando sin parar… Ahí fue que supimos que habían matado al poeta, ése que tenía el alma alegre como la misma tierra que brota en ella aguas vivas, plantas vivas, vivas de poemas.
Dos mariposas comentan:
––¿Y quién era Federico?
Los olivares, al moverse con la brisa, les contestan con cientos de voces:
––Es el poeta mensajero de San Pedro, un cuerpo hecho en letras que brotan en su boca cascadas líricas de versos hechos poemas, hombre que amaba al hombre elegante y fino que tocaba el piano y, aún si, se equivocaba. Gritaban sus amigos: “se ha equivocado y sigue tocando, sólo Federico, era Federico García Lorca. Como vosotras no sabéis que su poesía hace cantar a los niños y llorar a los hombres…“.
De repente, sale del follaje verde del olivo un cucarrón y expresa:
––Debe ser la luz que aparece en el horizonte.
En el camino pasa un peregrino que dice:
––Yo he visto su brillo, como una cometa viajera volando al más allá. Soy testigo que el mismo San Pedro lo ayudó a entrar, aunque las piedras hablen, griten, que a Federico lo acallaron lo ayudaron a entrar los que lo mataron. Se fue alegre como el cordero manso a su rebaño, junto a él se encuentran las ranas muertas, las comadrejas muertas, los animales que han muerto felices sin darse cuenta.
BALDOT






