Opinión

Murciélagos y política

Diógenes Armando Pino Ávila

04/11/2022 - 04:45

 

Murciélagos y política

 

Participar en la política local desde cualquier rol, implica una serie de situaciones, que a veces tienen un peso en la conciencia, ya que el sentimiento de culpa te golpea muy duro, hasta el punto de romperte por dentro algunos sentimientos sanos y de fraternidad con tus paisanos, familiares y amigos, quienes te enrostran responsabilidades, comportamientos del electo que nada tienen que ver con tu concepción de lo que debe ser la administración del pueblo que te vio nacer.

Eres un ciudadano que siente un enorme apego por tu tierra y por tu gente, un hijo del pueblo que quiere lo mejor para sus gentes, ese sentimiento te lleva a participar en la política local, desenvolviéndote en un rol de simpatizante, organizador, elector, directivo, impulsador, lobista, relacionista público, captador de recursos para financiar la campaña o en cualquier papel de los múltiples que se pueden dar en la política pueblerina. Tú lo haces, participas de corazón, con ardentía, de frente le pones el pecho a la brisa, controviertes, aconsejas, orientas, discutes, convences, eres sujeto activo en la campaña, un líder que se esfuerza para que su candidato gane, tienes la fe y la esperanza, piensas que tu amigo es el mejor para ser elegido y que tu pueblo estará en las mejores manos si tiene el favor mayoritario del elector.

Tu casa es punto de reuniones, los directivos, el circulo directivo y las personas más comprometidas y de confianza se reúnen en tu casa, el candidato se vuelve asiduo a tu hogar y casi a diario llega a tempranas horas a escuchar tus opiniones, consejos y a tomar un café. Conversan de diversos temas, orientas, aconsejas como si fuera uno de tus hijos, sientes que esa persona te estima, que confía en ti, notas nobleza en él, eso te lleva a redoblar esfuerzos y compromiso por hacer realidad el proyecto político e impulsas con más ahínco la campaña.

La democracia da dos posibilidades, que tu amigo pierda o que gane. Si pierde el escenario puede ser que esa persona por la cual hiciste campaña agradezca tu confianza, tu trabajo, tu esfuerzo, y ese agradecimiento reafirme y solidifique la amistad, y que, a partir de ahí, se den unos lazos fuertes de apoyo y solidaridad entre ambos y que esa actitud permita construir un tejido social de grupo político con un sentimiento de identidad que facilite en otra oportunidad lanzar al mismo candidato u otro, siempre buscando consolidar un proyecto político de cara al pueblo y en favor del pueblo.

A veces no ocurre así. El ser humano es complejo, tu amigo, tu candidato termina diciendo que perdió por tu culpa, porque tus hipotéticos contrarios y enemigos no votaron por él por cobrártela a ti, en estos casos tu desilusión es grande, sientes que jugaste en el lugar equivocado con una camiseta que no era, que te utilizaron y que ingenuamente creíste en la persona equivocada y te das cuenta que no todos tienen tus mismos sentimientos, y que puedes ser sujeto de engaño por tu ingenuidad y llaneza.

La otra posibilidad es que ganen y que tu candidato llegue al cargo que aspira, sea diputación, consejo municipal o alcaldía. La alegría es enorme, el festejo inmenso, ves que tus esfuerzos sirvieron de algo, que se concretó un proyecto electoral y que ahora viene la concreción del proyecto social en favor de tu pueblo, de tu barrio, de tu comunidad, de tu territorio, estás lleno de fe y esperanza, a lo mejor necesitas un trabajo y aspiras, con razón y derecho a ser tenido en cuenta para el cargo. Esperas con paciencia tu oportunidad, crees que son tantos los compromisos y que el electo cumple con los más urgentes, que te dejan para una oportunidad mejor, pasa el tiempo y empiezas a notar comportamientos inamistosos contigo, ya no visitan tu casa, ya no te llaman y, si llamas, no te contestan o desvían la llamada. Si escribes en el Wasap, te dejan en visto o han quitado los chulitos de recibido o confirmación y no te enteras nunca si te leyeron, o no quieren contestarte. Caes en la cuenta que todo era una apariencia, que te utilizaron y que tu papel de campaña no fue valorado. Peor aún, ves asombrado que el tipo se rodea de “nuevos amigos”, que los cargos y contratación se hacen con personas que no participaron en la campaña o que fueron enemigos de la misma, y te das cuenta con asombro que la gente que hizo campaña está por fuera y que el nombramiento y contratación de contrarios y enemigos es una burla hacia la gente que hizo la campaña y que dejó pedazos de su alma en el camino defendiendo un proyecto y unos postulados que no se iban a cumplir, que jugaron con la credulidad del elector.

Una vez llegó un sacerdote amigo a mi casa y me dijo: «Profesor, usted que es oriundo de este pueblo y todos me dicen que es un estudioso de las costumbres y tradiciones de aquí, ¿podría decirme cómo hago para que los murciélagos abandonen la iglesia y no vuelvan más? La caca y el orín de ellos es insoportable».

Sonriente le contesté: «Hágales campaña, vote por ellos, elíjalos, porque después de electos no volverán más nunca y no se acordarán de usted».

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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