Opinión
Wilfredo Rosales, la biblia del vallenato

Ni la misma ciencia ha logrado descifrar los vericuetos de la mente humana. La retención de información es un privilegio para quienes tienen la capacidad de atesorar, fechas, lugares y nombres con precisión. El folclor tiene entre sus hijos prodigios, a un hombre cuya capacidad memorística lo ha llevado a proliferarse en todos los ámbitos de la cultura vallenata. Paradójicamente, Wilfredo Rosales no es del Cesar o la guajira, como pueda inferirse, siendo el Cesar principalmente el epicentro de las más eminentes figuras de la intelectualidad en cuanto a vallenato se refiere, ejemplo de ello; Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa, de Becerril, Julio Oñate Martínez y Jaime Pérez Parodi de Valledupar. Wilfredo Rosales o “La biblia del vallenato” es de los casos inauditos del mundo en que la memoria emerge con particular protagonismo por su presteza y veracidad. Wilfredo nació en el municipio de Sincé en el departamento de Sucre, el veintiséis de junio de 1968.
En sus prístinos años, descubre su afición por la música vallenata, época donde despuntaban los éxitos de los hermanos López y Freddy Peralta, desde ahí se alcanzaba a vislumbrar su propósito en el mundo vallenato. La explotación le devino luego de entender que podía recordar datos exactos con facilidad luego de haber transcurrido cierto tiempo. Más que por compromiso con la cosecha de un don divino, es la pasión y la inquietud lo que exhorta a Wilfredo Rosales a atesorar e investigar información sobre autores, interpretes y temas musicales en el vallenato. Su modestia lo honra. A pesar de ser un baluarte en el argot, es más su humildad y gracia lo que lo hace denotar entre el ramillete de expertos vallenatólogos.
Este pintoresco personaje de carisma exorbitante es tal ves de los mas avezados y curiosos investigadores de la música de acordeón, que dadas las cualidades de su fulgida memoria hace que no quepan comentarios que demuestre ante los registros una atroz falacia. Una cosa es leerlo de la pluma de este servidor que puede fallar o quedarse corta, otra es la experiencia apasionante de escuchar de su propia voz la amalgama de conocimiento sobre el vallenato, que parece no tener epilogo.
La facilidad y exactitud con la que puede descubrir ante sus receptores datos acompañados de fechas y trabajos discográficos son abrumadoras y apabullantes para aquellos que dicen ser eruditos en la música. Wilfredo Rosales Ortega reside en Medellín, pero pareciere que su mente y alma deambularan por la plaza Alfonso López y el rio Guatapurí. Escucharlo hablar y arengar sus proezas es todo un deleite para los que amamos este folclor. Es el diccionario de la real academia de la música vallenata, una verdadera biblia andante del acordeón, la caja y la guacharaca, que recoge los momentos mas representativos para guardarlos en su archivo y que queden para las postrimerías. Rosales carga a cuestas el peso de la historia de la música de Francisco el hombre.
Hernán de la Ossa





