Opinión

84 años de una masacre macondiana

José Luis Ropero de La Hoz

11/12/2012 - 12:55

 

La segunda mitad del siglo XIX marcó el inicio del desarrollo capitalista en Colombia. Hasta entonces, las relaciones feudales dominaban la economía del país, combinadas con rezagos del sistema colonial como el estanco del tabaco, los diezmos eclesiásticos, los resguardos indígenas y los censos.

El comercio se vio incrementado en las ciudades por efecto de las tesis librecambistas aplicadas luego de las sangrientas guerras civiles entre liberales y conservadores, mientras que en el campo las inversiones de capital impulsaban el cultivo del tabaco en zonas como Tolima, Cauca y Bolívar.

El banano, esa “musa paradisiaca”, es un fruto originario de la Polinesia, fue introducido en la América tropical  durante los primeros años del siglo XVI, pero en Colombia sólo vino a convertirse en fuente de divisas a partir de 1899, cuando la United Fruit Company (UFC) hizo su aparición en el Departamento del Magdalena, iniciando así su producción a gran escala.

Hacia 1928 la UFC era dueña de 69.500 has., más de la mitad de las tierras cultivadas en la región. Además, controlaba el ferrocarril, los muelles del puerto, los barcos transportadores y la producción de las fincas medianas y pequeñas de la zona, cuyos dueños dependían de la compañía para comercializar su producto.

La producción se encontraba en pleno auge, sin embargo los trabajadores no se veían favorecidos por el fruto de su esfuerzo, sus condiciones de vida eran precarias y los salarios insuficientes, con el agravante de que sólo podían canjearlo por víveres en los comisariatos de la UFC, a través de un inicuo sistema de vales, por lo que también se veía frenado el desarrollo comercial de la región.

Esto llevó a que el 6 de octubre de ese año los obreros, organizados en la Unión Sindical de Trabajadores del Magdalena, presentaran el histórico pliego de peticiones y reclamos, que contenía los siguientes puntos:

  1. Seguro médico obligatorio
  2. Seguro contra accidentes laborales
  3. Descanso dominical remunerado
  4. Aumento salarial del 50%
  5. Suspensión de los comisariatos de la compañía
  6. Pago semanal en moneda colombiana
  7. Abolición del sistema de vales
  8. Establecimiento del contrato colectivo
  9. Creación de un hospital por cada 400 obreros.

Los dirigentes Erasmo Coronel, Nicanor Serrano y Pedro del Río, fueron los encargados de entregarlo a Thomas Bradshaw, gerente de la UFC, sin embargo la justicia de sus reclamaciones no se vio correspondida al punto que la compañía los declaró “incompetentes para toda gestión de esta índole, puesto que la compañía no tiene obreros de acuerdo a la ley”. En consecuencia el pleno de los obreros decide declarar la huelga el día 12 de noviembre.

En este escenario se hicieron presentes algunos precursores del movimiento obrero colombiano como Raúl Eduardo Mahecha Caicedo y María de los Ángeles Cano Márquez, comprometiéndose con la organización de los trabajadores, al punto de ser perseguidos implacablemente durante el período de represión previo y posterior a la masacre.

El ambiente era tenso, en Bogotá el presidente Miguel Abadía Méndez declaraba el Estado de Sitio a instancias del señor Bradshaw, y designaba al General Carlos Cortés Vargas como Jefe Civil y Militar del Magdalena. Poco a poco se juntaban las condiciones necesarias para formar la tormenta perfecta, sin embargo el ánimo popular no faltaba como lo hacían ver algunas coplas de bienvenida a la huelga:

La huelga es cosa hecha

con un pueblo bueno y fiel

y nuestro jefes: Mahecha

María Cano y Coronel.

En todas las plantaciones

aliviaremos las cargas

y daremos coscorrones

al General Cortés Vargas.

Cortés Vargas llegó a Ciénaga decidido a poner fin al problema. Como primera medida ordenó a sus hombres el corte y embarque del banano. Gabriel García Márquez en Cien Años de Soledad hace apelando al realismo mágico un relato de lo sucedido:

“...Los trabajadores, que hasta entonces se habían conformado con esperar, se echaron al monte sin más armas que sus machetes de labor, y empezaron a sabotear el sabotaje. Incendiaron fincas y comisariatos, destruyeron los rieles para impedir el tránsito de los trenes que empezaban a abrirse paso con fuego de ametralladoras, y cortaron los alambres del telégrafo y el teléfono. Las acequias se tiñeron de sangre...”.

El amplio respaldo popular al movimiento obrero obligó a la compañía a iniciar negociaciones el 20 de noviembre; informalmente el gerente Bradshaw accedió ante Rafael Hoyos Becerra, Jefe de la Oficina General del Trabajo, conceder seis de los nueve puntos. Los huelguistas aceptan y envían sus delegados a Santa Marta pero el gerente se esconde.

... El señor Brown enganchó en el tren su suntuoso vagón de vidrio, y desapareció de Macondo junto con los representantes más conocidos de su empresa...”.

El sindicato decidió entonces organizar una multitudinaria marcha como última medida para exigir la firma del acuerdo prometido; el día 5 de diciembre se encontraron en la Plaza del Ferrocarril de Ciénaga cerca de 4000 trabajadores provenientes de toda la zona bananera y se prepararon para partir a Santa Marta, pero el tiempo no les alcanzó. Al día siguiente poco antes del amanecer, el General Cortés Vargas amparado en el famoso Decreto Número 4, ordenó disparar sobre las masas indefensas, dando lugar a una de las páginas más infelices de la historia colombiana.

Hoy un monumento del maestro Rodrigo Arenas Betancourt se erige en memoria de los mártires caídos, es un cortero de bronce, desnudo como el pueblo que representa, negro como lo eran entonces y los son hoy los obreros del banano, empotrado sobre rieles de ferrocarril y empuñando su chambelona, es el símbolo del trabajo honrado, el esfuerzo y los ideales por los que hay que luchar toda la vida.

 

José Luis Ropero de La Hoz

Sobre el autor

José Luis Ropero de La Hoz

José Luis Ropero de La Hoz

Enfoque directo

Valledupar (1985). Profesor y comunicador por vocación, su columna “Enfoque directo” ofrece una mirada del acontecer cultural sin formalismos. Admirador de la naturaleza y el talento humano.

@Roperodelahoz

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Dizque las maravillas del teletrabajo

Dizque las maravillas del teletrabajo

  En esta etapa de pandemia que estamos sufriendo, el teletrabajo se ha convertido en una de las mejores estrategias para que sectore...

Cuando se dice fuera es con todos los perros

Cuando se dice fuera es con todos los perros

“Las determinaciones tajantes, cuando se toman, involucran variadas contingencias que hay que correr”. Reflexión Con  cierta ant...

No me convence el resultado de Yo me llamo

No me convence el resultado de Yo me llamo

Acaba de finalizar uno de los programas de televisión con mayor rating en Colombia por esta época, ‘Yo me llamo’, un reality con ...

Interrogantes que deja la elección del contralor

Interrogantes que deja la elección del contralor

El Presidente Juan Manuel Santos en su discurso en la Instalación del nuevo congreso el pasado 20 de Julio anunció que restablecería...

Recordando a Tobías Enrique Pumarejo

Recordando a Tobías Enrique Pumarejo

El sol de los venados agonizaba cuando cansados de jugar fútbol en la plaza Alfonso López nos sentamos en la arena bajo el famoso ...

Lo más leído

¿Qué es la oralidad?

Javier Zamudio | Patrimonio

Duane, el arhuaco rebelde

Arnoldo Mestre Arzuaga | Pueblos

Leandro Díaz y las mujeres de sus canciones

Redacción | Música y folclor

El regreso del vampiro en el cine de los 80 y 90: viejos temas, nuevas perspectivas

Norma Cabrera Macías y María Carmen Iribarren Gil  | Cine

Borges, en la eternidad

Luis Carlos Ramirez Lascarro | Literatura

Los mil y un ojos de Leandro

Henry Vergara Sagbini | Música y folclor

Rafael Orozco, de Sempegua al estrellato musical

Juan Rincón Vanegas | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados