Opinión
Infraestructura víctima de la violencia y la corrupción

El conflicto social y armado que sufre Colombia podría considerarse que es un subproducto de la corrupción, de ella se agarran todos aquellos que justifican sus acciones violentas y que no solo afecta a las personas, también afecta a los recursos medioambientales y a la infraestructura en general, si bien los grupos armados ilegales se han soslayado con puentes, oleoductos, torres de comunicación, entre otros, la corrupción hace lo suyo con los recursos de la salud, la educación, transporte y, desde luego, con las obras civiles.
En los últimos años, hemos sido testigos del derrumbe de varios puentes, como el Chirajara que se desplomó antes de ser terminado, el Alambrado, en el departamento del Valle, puente la Pala en la vía al llano, y el más reciente, el puente los Grillos, entre los departamentos de Boyacá y Casanare, y como para ponerle algo de folclor, el puente Hisgaura -que debía ser el atirantado más alto de Suramérica- terminó en forma de acordeón debido a que su infraestructura se encogió por algunas fallas técnicas en su construcción.
Los costeños nos sentimos orgullosos de los grandes aportes que le hemos hechos a través de nuestros artistas y deportistas a la cultura nacional. En cualquier lugar del mundo reconocen el acento y las obras musicales de nuestros artistas vallenatos, las jugadas del Pibe Valderrama, la inconfundible voz de la barranquillera Shakira, y, claro, porque no mencionar las grandes obras que han quedado inconclusas y algunas se han convertido en verdaderos elefantes blancos que adornan el paisaje, fruto de la innegable corrupción.
En barranquilla, tenemos por ejemplo la construcción inconclusa de un gigantesco tanque para el almacenamiento de agua debería surtir al sur de la metrópolis caribeña del preciado líquido, el cual se ha convertido en el foco de críticas por el costo del proyecto convirtiéndose en un verdadero monumento a la corrupción. En el departamento de la Guajira, sus habitantes enfrentan la peor de las crisis que pueden enfrentar la humanidad y es la escasez de agua potable. Desde el 2015, se han llevado a cabo la construcción de pozos profundos, los que no han satisfecho las necesidades del pueblo guajiro, debido a que el preciado líquido presenta altas concentraciones salinas, por lo que no es apto para regar cultivos ni mucho menos para el consumo humano.
En la ciudad de Valledupar, no se han quedado atrás los representantes de la corrupción, que han dejado inconclusas a emblemáticas obras de arquitectura como la Casa en el aire, que hace honor a su nombre, por los escándalos de corrupción que han rodeado de su interminable y abandonada construcción, situación similar ha sufrido el mirador del Eccehomo, nuestro santo patrón, que espera el inicio contractual por parte de la gobernación por un monto de $ 8.118 millones luego de décadas de olvido para ser entregado a los vallenatos. Un mal presagio rodea el Centro Cultural de la Música Vallenata, que presenta retrasos en su entrega y que ya lleva invertido la módica cuantía de $140 mil millones, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué en una región con tantas necesidades seguimos permitiendo la dilapidación de los recursos públicos?
Todas estas obras que se pudieron haber convertido en verdaderas maravillas de la construcción de no ser víctima de la violencia y la corrupción, hay una que sobresale de las demás. Es como si fuera sacada de una verdadera historia macondiana, y esta vez corre por cuenta del escandaloso Metro en la ciudad de Bogotá, el poder de convencimiento de nuestros políticos llega a tal nivel que produce una serie de situaciones encontradas en las cuales uno no sabe si reír o llorar, desde la China nos trajeron un vagón de tren, como una muestra de credibilidad en la viabilidad del proyecto, que se consume entre escándalo y corrupción.
Nerio Luis Mejía
Sobre el autor
Nerio Luis Mejía
Pensamientos y Letras
Nerio Luis Mejía es un líder comunal, defensor de los Derechos Humanos, quien ha realizado de manera empírica un trabajo de investigación acerca de las causas que han propiciado -y siguen alimentando- el conflicto armado y social colombiano. Mediante sus escritos, contextualiza las realidades territoriales.
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