Opinión

Apenas doscientos

Emilio Enrique Acevedo

28/12/2012 - 11:30

 

Desde siempre me ha ligado un afecto entrañable por este bello país. Mi “querencia” –como decimos en México- data de los años de escuela donde tuve la oportunidad de convivir con estudiantes colombianos en mi querido Instituto Politécnico Nacional, que me hablaban de su país, de sus bellezas, de su gente, una gente que hace todo lo posible por ser feliz, que baila y que canta lo que mantiene constante esa alegría característica de los colombianos.

Años después, tuve la oportunidad de dirigir a una gran cantante Colombiana Marta Lasso, una voz y un temperamento extraordinario, Marta me contaba de su infancia, de sus inicios como cantante y de la decisión que tomó de radicar en México donde fue muy admirada, tanto así que decidió quedarse en ese país que tan bien la trató y donde no le faltaba trabajo.

Marta ha sido una de las voces más especiales que he podido escuchar, su timbre era inigualable y el estilo para interpretar hacían la delicia de todos los que teníamos la fortuna de conocerla. Trabajamos en el desaparecido “El Patio” un centro nocturno de gran tradición en aquel entonces en México y donde se presentaban los mejores artistas del continente.

Aquí en Colombia, donde radico hace más de cinco años, el pintor Germán Piedrahita recientemente fallecido y con el que me unió un afecto muy especial, un hombre sencillo y de gran talento, por encargo de la gobernación me pidió escribiera algo relativo al Bicentenario del país, cosa que hice con el mayor de los gustos dado el cariño y ahora el agradecimiento por este país que me ha recibido con esa cordialidad que caracteriza a los colombianos.

A continuación transcribo el texto que fue presentado en el Centro Comercial Guatapurí y que pone de manifiesto la esperanza que tengo por un país que es más que sus problemas.

 

Apenas doscientos

Con el paso de los años

sigues siendo inmarcesible

siguen firmes tus colores

sembrando siempre alegría

 

No hay conflicto que supere

la belleza de tus flores

esa flor de la esperanza

que jamás será marchita

 

Dos siglos han transcurrido

y el crisol de la esperanza

sigue encendido y formando

gente de empuje y valor

 

Colombia yo te imagino

corriendo por esos ríos

que alimentan la nostalgia

por un mejor porvenir

 

Y tu inmensa geografía

produciendo gente buena

pueblos con la frente alta

orgullosos de su raza

 

Porque te imagino limpia

te prometo no ceder

hasta que la noche pase

y llegue el amanecer

 

Vas a cumplir tu destino

Colombia nada podrá

detener tu rumbo cierto

de justicia y libertad

 

No tengo duda al respecto

eres  más que tus problemas

y la justicia inmanente

a tu suelo llegará

 

Por eso y más te agradezco

que me has dado patria y suelo

que has alentado mis sueños

que siempre harás realidad

 

Emilio Enrique

Sobre el autor

Emilio Enrique Acevedo

Emilio Enrique Acevedo

Aquí Entre Nos

Emilio Enrique, escritor mexicano nacido en el Distrito Federal, bajo el signo de Sagitario (diciembre 2) es autor de La Niña del Tepeyac, obra que lo ha dado a conocer en algunos países de Centroamérica y en su país. Radicado actualmente en Colombia, dirige en Valledupar una Fundación que tiene tres grandes objetivos: La Culura, la asistencia al campo colombiano con nuevas técnicas de cultivo y el apoyo a personas con cáncer. Es compositor y músico, área donde ha tenido buenos resultados. Enamorado de Colombia, espera desde este país proyectarse a toda latinoamérica como escritor, tarea a la que está entregado.

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