Otras expresiones

El culto a la virgen del Carmen: Lo simbólico y lo territorial

Nelson Ramírez

30/01/2012 - 23:22

 

Muchas experiencias de convivencia entre vecinos se han consolidado alrededor del manejo y uso del espacio, solidaridades compartidas por necesidades comunes y, otras, en cambio, entorno a tradiciones culturales de origen pagano.

En el caso del barrio el Carmen se dio a partir de las fiestas de la virgen. Los primeros que iniciaron con la fiesta fueron los habitantes venidos del municipio del Carmen Norte de Santander, todo comenzó al parecer porque se presentó diferencias entre la celebración del rito que hacían en el pueblo natal y el que hizo en una ocasión un sacerdote de la iglesia de la Concepción de Valledupar, que envolvió la imagen de la virgen en llamas, acto que incomodó a los nativos del Carmen.

Desde ese momento varios vecinos de la naciente barriada al sur de la plaza Alfonso López Pumarejo orientados por don Juan Navarro, devoto ferviente y polvorero experto, se dio a la tarea de organizar las primeras fiestas. Lo primero que hizo con sus paisanos y varios amigos fue acordar la compra de una imagen de la virgen, para ello viajó a Barranquilla y consiguió una réplica en yeso y la ubicó sobre un pedestal de cemento en el sitio donde está hoy que con el tiempo terminó convirtiéndose en el parque de la comunidad formada desde 1952 y que hoy se conoce como el parque del barrio el Carmen.

La inauguración oficial se hizo con la primera fiesta en el barrio el 16 de julio de 1958. Luego, cuando don Valentín Quintero fue concejal y el señor Lucas Gnneco era gobernador del departamento, se le hicieron otras adecuaciones al parque y la primera imagen se cambió, ésa miraba hacia el mercado y la segunda mira hacia el sur de la ciudad. La imagen estaba muy deteriorada, también ellos colaboraron bastante para la pavimentación de las calles del barrio.

Hace cerca  de 14 años fue nuevamente cambiada la imagen por la que está ahora, donación hecha por doña Alda Rosa Núñez de Sarmiento, quien además fue dos veces presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio.

Nelson Ramirez Las fiestas comenzaron a organizarse en el parque alrededor del monumento de la virgen, cuando aún no se había construido la iglesia del barrio; se hacía la novena completa, empezaba entre el 7 o el 8 de julio hasta el 16, se quemaba pólvora, varias muchachas se encargaban del papel picado, como pasacalle, se compraba cabuya, otras se encargaban de hacer el almidón y pegar los papeles en la cabuya y se ponían de pasa calle. Además, otros iban en camión para los lados de la Popa a buscar palmeras y las traían y las colocaban en la puerta de la casa, en la calle del Cesar, en los altares, se adornaba todo eso, hasta la calle de los bares para que se viera bonito.

Las fiestas en firme comenzaban el 14 de julio (tres días antes) continuando con la novena y en la noche quemando pólvora en el parque. Durante la fiesta se programaban bautismos y primeras comuniones y el sacerdote venía y bendecía los carros como todavía se hace. Don Víctor Hugo Bohórquez, quien duró 12 años haciendo las fiestas después que su fundador, don Juan Navarro, falleció.

A la pregunta ¿Cómo es la fiesta de la virgen del Carmen? nos respondió lo siguiente: “La fiesta de la virgen del Carmen son tres días de fiesta. La parte de la iglesia hace una novena y nosotros también hacemos una novena en la noche, nos reunimos en el parque bien decorado y rezamos y tiramos pólvora de 7 a 8 de la noche, pólvora tradicional. Al otro día también hacemos las mismas cosas, hay competencias de atletismo, hay juegos de cucharas, varas de premio, juegos de calados, hay bastante premios, grandes premios, para niños; las calles se arreglan, la procesión la pasan por el barrio,….La virgen se arregla, ahora precisamente le estaba hablando a Valentín Quintero que van a renovar la parte del frente de ahí, le van a sembrar unas matas, flores y esa vaina.” (Bohórquez, entrevista: marzo 2008)

"Los cambios se notan sobre todo porque lo religioso ha venido perdiendo espacio frente a la diversión malsana"

Cuando comenzaron a hacerse las fiestas, una parte importante de la gente del barrio participaba, los mayores  recuerdan que se hacía además de la ceremonia religiosa algunos actos de diversión como la quema de “vaca loca”, de castillos de pólvora y demás juegos artificiales y se acompañaba con música de banda, como nos lo reafirma el siguiente testimonio: “Buscaban las bandas que venían de otros pueblos, en esa época no había vallenato, no se escuchaba ni el acordeón porque la música de Escalona era en guitarra y la mayoría de la gente del Valle, vallenatos y no vallenatos les gustaba la ranchera, ésa era la música aquí en Valledupar, se oía la música de Escalona pero en guitarra. No había equipos, era raro el que tenía Grabadora con batería.” (Navarro Soracá, opcit: 2011)

Al indagar más sobre las fiestas de la virgen en los actuales vecinos del barrio, varias personas que conocieron las festividades y participaron en ellas cuando las organizaba don Juan Navarro, coinciden que han cambiado. Los cambios se notan sobre todo porque lo religioso ha venido perdiendo espacio frente a la diversión malsana, se hace más rumba, hay más alcohol y la gente no venera con el mismo respeto con que ellos veneraban la imagen de la virgen.

Algunas voces sostienen que todo comenzó a cambiar desde que don Juan Navarro murió. En ese sentido nos lo confirma el siguiente testimonio: “…las fiestas eran hermosas, no había como ahora que pasa por un lado y ya está hediondo de manteca, las fiestas primeras eran en el área religiosa, no se ponía baile, no se ponía nada y ahora ponen hasta cantina, venden de cuanto diablo hay, anteriormente no, pero como ese señor se murió se acabó la tradición, la cogió el señor Hugo pero entonces inventó que pa’ vender los quioscos, las carpas y aquí está se ven dañadas… las fiestas han cambiado mucho porque ahora es pura recocha y anteriormente hacían misa en la mañana y la procesión en la tarde…”(Daza de Ávila, entrevista: diciembre 2010)

Presentación del autor: Nelson Ramírez. Docente e Investigador. Historiador y Magíster en Historia, Universidad Industrial de Santander. Estudiante de Doctorado en Ciencias Políticas, Universidad del Zulia-Maracaibo. Autor del Libro: Poblamiento y Colonización en el Sur del Cesar y del Cañaguate Cuenta su Historia.

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