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Personajes míticos de Valledupar: Adelaida Rodríguez, “La Carpa”

Arnoldo Mestre Arzuaga

23/05/2012 - 11:25

 

Adelaida Rodríguez, alias Hablar de este personaje, es trasladarnos a una época de fantasías, regresar a ese Valledupar que conocimos en nuestra juventud, donde todo era jolgorio  y diversión, la carpa nos remonta a esos recuerdos febriles de amores juveniles donde nuestro enigma era saber qué nos predestinaba el destino. Era aquella época de los años dorados, de amores idos y de amores nuevos.

Las muchachas desesperadas por saber quién sería su príncipe azul o si el que las había abandonado regresaría, acudían a aquel personaje mítico, la buscaban por las calles céntricas de la ciudad y allí estaba ella, con su vestido rojo encendido, su inmancable flor de cayena prendida en su pelo, sus labios pintados del mismo color de la flor y el vestido, lo que le daba una armonía total a su estampa de mujer “arrebata-macho”.

Su cabellera de dos tonos mostraba un tinte en la parte inferior diferente a las raíces, como prueba de que alguna vez fue todo del mismo matiz. También lucía zapatos altos y cartera elegante de cualquier color, que quizás alguna dama satisfecha por augurarle lo que le esperaba le había regalado.

“La Carpa” como le decían sus clientas, en poco tiempo se ganó el aprecio de todas las mujeres deseosas de tener marido, les abría la mano, se concentraba mirándola y después les decía: “Te espera un futuro coposo, entre más copas pidas, más copas te darán, llevarás copa y más copa”. Algunas, entre risas y euforia, quitaban su mano apresuradamente y corrían. Otras, por lo contrario, pensativas, añoraban aquellas palabras que la quiromántica afirmaba tan vehementemente.

Su historia también estaba ligada a un amor enfermizo. Su hombre loco de pasión y temeroso de perderla, buscó la ayuda de los Mamos nevadinos: “Quiero que ella sólo piense en mi, que en su mente navegue solo mi cuerpo desnudo y me desee constantemente”.

Dicen algunas personas cercanas a sus familiares, que fue tan fuerte la oración de los mamos y el deseo impetuoso del hombre, que la llevaron a un mundo zambullido a  vivir en una fantasía donde primero se creía una dama elegante capaz de predecir el futuro y después solo quería caminar y caminar.

Su elegancia se fue perdiendo, ya no se maquillaba con los colores fuertes, ni lucía la flor arrebata-macho prendida en su cabellera, dormía en los andenes y entonces cogió carretera. Para su mala suerte, un carro fantasma le arrebató la vida cerca de Valencia de Jesús.

Adelaida Rodríguez, la “loca” que con su forma de predecir el futuro le dio tantas esperanzas a muchas mujeres. No se sabe a ciencia cierta si era oriunda de Badillo o de los Aticos (guajira).

ARNOLDO MESTRE ARZUAGA

Contacto: nondomestre@hotmail.com

Sobre el autor

Arnoldo Mestre Arzuaga

Arnoldo Mestre Arzuaga

La narrativa de Nondo

Arnoldo Mestre Arzuaga (Valledupar) es un abogado apasionado por la agricultura y la ganadería, pero también y sobre todo, un contador de historias que reflejan las costumbres, las tradiciones y los sucesos que muchos han olvidado y que otros ni siquiera conocieron. Ha publicado varias obras entre las que destacamos “Cuentos y Leyendas de mi valle”, “El hombre de las cachacas”, “El sastre innovador” y “Gracias a Cupertino”.

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