Otras expresiones

Alberto Muñoz y los nuevos retos de la Cultura en Valledupar

Redacción

27/02/2012 - 05:20

 

Alberto MuñozElegante y reflexivo, Alberto Muñoz es un hombre destacado de la Cultura que ha trabajado durante muchos años en el ámbito carcelario. Un recorrido insólito para una persona que, ahora, dirige la Casa de la Cultura.

En el año 1982 entró a trabajar con el ministerio de justicia como subdirector y director de la cárcel de distrito en Valledupar. En 1992 desempeñó el cargo de director de la cárcel de Sincelejo y, más adelante, de Montería.

“Fue una experiencia muy interesante y enriquecedora ––nos comenta Alberto––: un establecimiento carcelario es un receptáculo de sentimientos encontrados. Lo artístico y lo cultural se presentan como una forma de canalizar esos sentimientos”.

El arte como escapatoria o como elemento integrador. Desde la cárcel todo se impregna de un tono más grave, más intenso. La mirada penetrante del director nos invita a centrarnos en las virtudes socializadoras de la Cultura.

A partir de 1995, Alberto inicia una formación de comunicación en la UNAD y trabaja en distintas empresas del sector de la suerte. Finalmente, en el año 2010 se dedica a trabajar con y para el Círculo de Periodistas de Valledupar.

Pero más allá del perfil de directivo, está la faceta creativa de un hombre que ama la escritura. Con sólo nueve años, Alberto Muñoz empezó a escribir bajo el incentivo de un profesor que le preguntó lo que mejor sabía hacer. Él no se echó para atrás y siguió con su esfuerzo creativo, escribiendo semanalmente un artículo y demostrando una disciplina férrea.

Ya estando en primaria, el director mostraba un gran interés por la prisión (que, poco después, se convertiría en la Casa de la Cultura). La observaba y reflexionaba atentamente sobre ese edificio simbólico, como si ya sintiera que su destino contendría esos dos aspectos de vida carcelaria y cultural.

En el año 1977, al volver de un viaje a Barranquilla ––y  tras participar a un evento musical––, Alberto Muñoz escribe bajo encargo un cuento titulado “El pescador y la noche” para la revista Upar.

Luego, publica un artículo costumbrista en el Diario Vallenato dirigido por Lolita Acosta que le vale los elogios de un gran número de lectores y le llevan a redactar una columna llamada “Cosas del Valle”.

De momento, no ha publicado ningún libro, aunque no descarta hacerlo en un futuro. La explicación la podemos encontrar en unas palabras de la señora Consuelo Araujo que Alberto Muñoz escuchó en el pasado: “Dale el mismo tratamiento a tu obra que le das al vino”. Es decir, dale tiempo al tiempo.

Esto no impide que esté trabajando en varios frentes: una investigación que presenta a 12 personas de importancia trascendental en la historia del Valle; un libro que se centra en momentos insólitos de la historia del Festival Vallenato y unos cuentos escritos mientras era director de la cárcel.

Su reciente nombramiento a la Casa de la Cultura le tomó por sorpresa. “No me lo esperaba” admite Alberto Muñoz, pero reconoce que siempre estuvo trabajando para la promoción de la Cultura desde el Círculo de Periodistas y que eso pudo llamar la atención del alcalde.

Se posesionó oficialmente el 30 de enero del 2012 y, tras salir ese día de la alcaldía, llegó a encontrarse con un escenario inesperado en la Casa de la Cultura. “Me encontré con el mismo paisaje que en la cárcel ––nos explica––: palomas invasoras, murciélagos, daños cuantiosos, incertidumbre en el equipo”.

Desde ese día, el director se esfuerza en (re)construir la confianza y motivar a los actores del mundo de la cultura. “El ejercicio de la mesa participativa ha sido un buen inicio”, comenta Alberto quien espera que éste sea el primer paso para fortalecer el consenso y el emprendimiento de los artistas y gestores.

Los planes para este año 2012 son numerosos. Entre ellos destacamos la mejora de la estructura de la Casa de la Cultura, la ubicación de la escuela musical fuera de las instalaciones (para así recuperar el teatro y otras actividades), la apertura de clubes de lectura y la organización de una programación de eventos.

“Son retos que hay que asumir”, sostiene Alberto Muñoz con un claro convencimiento. Así pues, este año 2012 se anuncia como un año de cambio. Un año en el que la Cultura vuelve a creer en sí misma.

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