Patrimonio

La resurrección del Corpus Christi en El Paso

Samny Sarabia

02/06/2016 - 06:30

 

La celebración de Corpus Christi en El Paso - Cesar / Fotos: Samny Sarabia

La celebración del Día de Corpus Christi data de mediados del siglo XIII cuando la religiosa belga Juliana de Cornillon promueve la iniciativa de realizar una festividad dentro de la iglesia católica en honor a la solemnidad del cuerpo y la sangre de Cristo presentes en la Eucaristía. Es así que en la Diócesis de Lieja, Bélgica se celebra el primer Corpus Christi en 1246.

Proclamar y aumentar la fe del pueblo católico de la presencia de Jesucristo en el Santísimo Sacramento es el principal objeto de estas festividades que se realizan exactamente 60 días posteriores al domingo de resurrección y que se celebra en varios países del mundo como Bolivia, Polonia, España, Portugal, España, Alemania, Suiza, Perú, Brasil, Venezuela, Colombia, entre otros.

En el territorio colombiano, esta celebración tiene una especial relevancia en municipios como Bello en Antioquia, Mogotes en Santander y Anolaima en el departamento de Cundinamarca. Sin embargo, en el departamento del Cesar se celebra en las poblaciones de Valledupar, Atánquez y en El Paso. Aunque en este último la tradición estuvo muerta por casi 50 años, una generación de nuevos paseros se comprometió a resucitar esta fiesta arropada por el sincretismo de la religión católica y las creencias africanas.

Durante la  celebración del Corpus Christi en El Paso se combina el ritual religioso y de devoción con las danzas, los cantos y el palmoteo típicos de la música de tambora. Negros pintados de negros para reafirmar su orgullo de niches con escobas amarradas en su cintura para identificar su cultura y mujeres afros con vestimentas coloridas y rellenos de trapo en sus caderas que exageran sus  movimientos mientras bailan de espaldas; ambos mofándose y persignándose ante la figura del Santísimo Sacramento como muestra de su resistencia a la evangelización española.

Por casi cinco décadas las morisquetas que los negros hacían ante la figura de Jesucristo en la procesión sucesiva a la eucaristía sucumbieron por causa del descontento de Adolfo Catral Pietro, sacerdote español a quien se le atribuye la desaparición de la celebración del Corpus Christi en El Paso.

Era una época donde todo el pueblo era ofrecido al Santísimo, los campesinos ofrecían sus cultivos, las madres ofrecían bailar el Corpus Christi a cambio de que sus hijos tuvieran sanación. Después de la prohibición por parte del representante del catolicismo, los negros paseros se iban al monte a buscar su espacio con Jesucristo, bailaban y hacían los altares frente a árboles, siempre resistidos al sometimiento español y a mantener sus tradiciones.

En el año 1960 y siguientes, con la llegada de Catral Pietro también se fueron disipando los bailes de Emelina Maldonado, Catalina Peinado, Francisca Blanco, Pablina Bordet, Rita Blasina, Antonia Silva, Mario Manjarrez, Hermógenes Chacón, Manuel Guillermo Quintero y ‘Conce’ Melo. Todos ellos, participantes del baile del Corpus, cantaores y bailadores de tamboras; los gestores culturales naturales de la época, se llevaron en sus memorias, en sus cuerpos y en su sangre una riqueza tradicional y ancestral que solo en los últimos años de vida Emelina Maldonado tuvo a bien compartir con un grupo de jóvenes inquietos por estas manifestaciones folclóricas y religiosas que se unen para resurgir en medio de los avatares de la modernidad.

La tradición que revive

Celosa guardiana de sus tradiciones pero con la convicción de aún poder rescatar parte de las manifestaciones culturales que en su juventud gozó, Emelina Maldonado, una de las cantadoras de mayor reconocimiento en El Paso y la región rivereña del Río Magdalena, decide enseñar varios versos y bailes del Corpus a la nueva camada de bailadores, que al tiempo se convertiría en multiplicadores y cultivadores de esta hermosa expresión.

Efectivamente, en el año 2003 con el Instituto Municipal de Cultura de El Paso en cabeza de Cesar Serna Mieles participó con el baile del Corpus Christi en el Primer Encuentro Departamental de Danza y Teatro, realizado en el Coliseo Julio Monsalvo Castilla y el Colegio Alfonso López, llevándose el primer lugar. Ese hecho, motivó a trabajar por el rescate y conservación de esas prácticas musicales y culturales. 

La desaparición de esta manifestación cuyo componente principal es la reunión de lo sagrado con lo cultural provino de las esferas religiosas y de ella también dependía devolverla a la vida, es por ello que se conversó con el sacerdote Samuel Serrano Vega, quien desde el año 2012 apoyó al grupo de emprendedores buscando reafirmar la fe de los paseros en su iglesia y dejando claro que las dos manifestaciones no reñían; al contrario, se complementaban teniendo en cuenta los orígenes de la población.

De inmediato, la pequeña comunidad católica y los gestores culturales se dieron a la tarea de remembrar y personificar las celebraciones trabajando especialmente con los niños, inculcándoles esas tradiciones para que empezaran a reconocerla y  quererla para que al final, terminaran por apropiarse de ellas. Una tradición que en un principio era ‘promesera’ y que en este nuevo Corpus Christi se hace una recontextualización de lo que fueron y que se perdió por mucho tiempo, que se perdió en lo físico pero que perduró en la memoria, de lo que son, de lo que serán y de expresar la negritud del pasero en todo su esplendor.

Desde hace cuatro años se retomó la celebración del Corpus Christi en El Paso Cesar y hoy más que nunca sus habitantes se sienten orgullosos de la unión que han logrado, del derroche de fe y de las habilidades que demuestran los jóvenes del pueblo, esos que cada día se enamoran más de esas expresiones que décadas atrás hicieron de El Paso del Adelantado un referente cultural.

 

Samny Sarabia  

@SarabiaSamny 

 

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