Patrimonio

¿Y tú qué tienes en la memoria?

Samny Sarabia

15/09/2016 - 02:30

 

Mural de los estudiantes del colegio Francisco Molina Sánchez en el Centro de Memoria del Conflicto

En el último rincón de la sala patrimonial ubicada en el tercer piso de la Corporación Biblioteca Departamental ‘Rafael Carrillo Lúquez’ tiene su sede el Centro de Memoria del Conflicto; un espacio originado en el seno de la sociedad civil para rescatar los hechos que marcaron la violencia en el departamento del Cesar. Su misión no es mantenerlos hirientes en la memoria colectiva sino generar una reflexión sobre ellos y construir un imaginario nuevo del territorio.

¿Y tú qué tienes en la memoria? es el interrogante que da la bienvenida a los visitantes que recibe; una invitación a recuperar el pasado, que aunque doloroso es propio. Al entrar, las personas se encuentran con un mural pintado por los estudiantes del colegio Francisco Molina Sánchez de Valledupar, ubicado en la comuna 1 de la ciudad de Valledupar, en donde los niños muestran cómo en sus entornos naturales como la escuela o el parque pueden producirse actos de violencia.

Aunque su propósito es documentar sucesos de horror que vivieron miles de familias en el departamento desde la década de los 90 al 2000, este lugar es muy colorido, tal vez para que las víctimas y visitantes que entren en él dejen de vivir en ese período de oscuridad que opacó el brillo del país y el futuro inmediato de sus habitantes que hasta el día de hoy reclaman reparación y justicia pero que gritan perdón y reconciliación.

De manera directa o indirecta, el conflicto armado ha marcado a cada colombiano. A través de las donaciones que las víctimas han hecho al centro se puede conocer de primera mano la crueldad de la guerra y la fractura social, cultural y económica que ha marcado a tantas generaciones. Estas donaciones están representadas en pruebas, galerías fotográficas de sus familiares desaparecidos, testimonios, etc.

Reconforta ver como las víctimas se acogen a iniciativas como ‘Cantando quiero decirte’, un espacio que nació de los encuentros e investigaciones realizadas por el equipo de profesionales del Centro de Memoria del Conflicto. Por medio de ella,  recoge testimonios de las víctimas y las da a conocer.

Su singularidad radica en que son expresadas con canciones que se hacen visibles en un pentagrama ubicado en una gran pared donde el público puede leerlas e incluso llevárselas escritas en unas tarjetas. Esto se debió a que muchas de las victimas antepusieron la oralidad y la escritura a registros fotográficos o audiovisuales por temor a ser asesinados.

El centro de documentación ofrece servicios de consulta gratuita en una biblioteca con más de 500 libros donados por personas y diferentes entidades como el Centro Nacional de Memoria Histórica donde se recupera gran parte de la historia del conflicto y los procesos de construcción de memoria que se han llevado a cabo en Colombia a consecuencia de las violaciones de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Así mismo tiene una dotación de tres computadoras donde los usuarios pueden acceder a documentos sobre la violencia publicados en diferentes medios de comunicación.  

En la instalación llama poderosamente la atención una pantalla multimedia donde se encuentran relacionados por municipios los testimonios de las víctimas y los proyectos que se han realizado; especialmente se encuentra documentada la investigación sobre las Minas de Iracal. Además, allí los usuarios podrán encontrar una línea del tiempo que pone en contexto la situación de orden público y del conflicto nacional cuando se llevaron a cabo los hechos en el corregimiento de Pueblo Bello. En proceso de creación se encuentra también un registro fotográfico de prensa donde se plasmaron los sucesos violentos  que tuvieron lugar en el Cesar.  

El centro invita al público a visitar sus instalaciones porque quieren convertirse en sitio de consulta permanente para la sociedad cesarense. Un lugar donde puedan ser reconocidas y visibilizadas las voces del conflicto armado en el departamento, que sea un escenario para que a partir del reconocimiento de esas historias se tracen las líneas para consolidar una paz duradera y estable.

Convoca a aquellas personas que tengan una canción, un poema, manuscrito o cualquier tipo de registro sobre el conflicto armado en el Cesar a dejar su memoria allí para que otros la conozcan, al final  reconfiguración de la memoria colectiva es una tarea que atañe a todos.

La memoria de la memoria

Aunque fue construido con recursos públicos, el Centro de Memoria del Conflicto del Cesar es una iniciativa civil que no está adscrita a ninguna institución del Estado. Es una organización no dependiente de entes públicos territoriales ni nacionales que ejerce la secretaría técnica de la Red Colombiana de Lugares de Memoria.

Su origen se ubica en el año 2010 cuando un grupo de amigos, estudiantes de sociología de la Universidad Popular  desarrolló unas pasantías en la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, entidad creada por la Ley 975/2005 o Ley de Justicia y Paz.

Una primera investigación desarrollada en Pueblo Bello arrojó un proceso de reconstrucción de memoria denominado ‘Minas de Iracal 1985 – 2010: un caso de memoria histórica del conflicto armado en el departamento del Cesar’, liderado y puesto en marcha por la historiadora Juliana Fuquene y los jóvenes sociólogos de la UPC. Las memorias del conflicto de esta zona situada al pie de la Sierra Nevada, sometida en igual medida por las guerrillas de las FARC y el ELN y las AUC, fueron presentado en un cd interactivo.

Cuando el resultado se mostró, cuenta Stefany Jiménez, directora del centro, que se les acercaron muchas personas de diferentes comunidades para dar a conocer sus vivencias no solo a través de canciones, también de coplas, poemas testimonios, historias de vidas, fotografías y demás expresiones que narraban sus memorias del conflicto. De ahí, el equipo empezó a imaginarse un espacio que pudiera recoger y dar a conocer esas narraciones sobre el conflicto de todas las comunidades del departamento del Cesar.

Del grupo inicial, Juliana Fuquene, Dilia Barrios, Orlando Carreño, Oscar Daza, Andrés Guerra y Stefany Jiménez se dedicaron a elaborar un proyecto para la creación del espacio que más tarde sería presentado a los Ministerio de Cultura y del Interior y de Justicia, logrando así la financiación de la primera fase.

La propuesta estuvo enfocada en desarrollar un proceso similar al de las Minas de Iracal  pero en Santa Cecilia, un corregimiento del municipio de Astrea en el que los paramilitares perpetraron una masacre en enero del año 2000.  Once personas murieron ese día en la plaza principal del poblado frente a los ojos impotentes de sus familiares.

La investigación en Santa Cecilia tuvo la particularidad de analizar la transformación de las prácticas culturales de esta comunidad a raíz del conflicto armado en esa región. Por otra parte, el proyecto visionaba la implementación del centro de memoria del conflicto en el departamento.

Con el proyecto presentado a los dos ministerios se desarrollaron dos fases, una en el año 2011 y la otra en el 2012. La primera fue precisamente en el diseño de  estrategias para la creación del centro. Esas estrategias se presentaron a través de un encuentro de iniciativas de memorias en el cual se identificaron las primeras que dieran indicios claros del conflicto en las comunidades.  

Se hizo un inventario y se seleccionaron alrededor de 25 iniciativas entre todos los municipios, las cuales fueron entregadas de mano de las víctimas al centro en calidad de donación. También se organizaron unas mesas de trabajo en las que participaron víctimas, organizaciones sociales, representantes de instituciones, academia y diversos gremios para determinar los lineamientos de funcionamiento del centro para el Cesar.

En el segundo encuentro realizado en el año 2012 se retomaron las mesas de trabajo pero esta vez con representantes de entes territoriales para construir una agenda conjunta de trabajo, es decir que en los planes de desarrollo municipales pudiera quedar incluido el tema de memoria para que las organizaciones de víctimas de los municipios tuvieran la oportunidad de desarrollar trabajos específicos  contando con acompañamiento de las alcaldías y con la asesoría del Centro de Memoria del Conflicto. En ese mismo espacio se conformó un comité conformado por dos representantes de los municipios del departamento.

La investigación realizada en Santa Cecilia que tuvo sus inicios en el 2012 y finalizada a principios del 2014 está pendiente aún de publicar sus resultados, así como de la tercera fase de la estrategia ‘Cantando quiero decirte’ en la que se realizó una recopilación de más canciones en otras poblaciones del departamento plasmadas en un libro que ya fue publicado pero al que todavía no se ha hecho el lanzamiento oficial. 

En el año 2010 cuando se celebraba el bicentenario, el Ministerio de Cultura creó 70 Centros Municipales de Creación y Memoria en igual número de municipios del  país, entre ellos uno en Becerril, desde donde se coordinarían los espacios culturales y las producciones artísticas, con el fin de favorecer la salvaguardia del patrimonio de las comunidades.

En el municipio cesarense de Becerril, el centro manejaba tres líneas temáticas, y una cuarta que fue creada con la asesoría del Centro de Memoria del Conflicto del Cesar; así como la capacitación en el diseño del espacio físico del centro, la delineación de las iniciativas de memoria, se capacitó a un personal en el desarrollo de herramientas metodológicas de reconstrucción de memoria pero no se logró avanzar en una investigación que se planteó realizar en el corregimiento de Estados Unidos.

Con relación a las iniciativas que han donado, el centro ha tenido contacto permanente con comunidades de los municipios de Valledupar, Pueblo Bello, Astrea, Becerril, Aguachica, La Paz, Pailitas, El Copey, Codazzi, Becerril, San Diego, Manaure, San Martín, Río de Oro, La Gloria y El Paso con quienes  también se viene trabajando en el proceso de Santa Cecilia porque algunos desplazados de ese corregimiento se asentaron en el territorio pasero.

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny 

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