Patrimonio

¿Por qué existe en Los Tupes una capilla colonial?

Samny Sarabia

19/07/2022 - 04:50

 

¿Por qué existe en Los Tupes una capilla colonial?
Capilla colonial de Santa Ana de Los Tupes en San Diego (Cesar, Colombia) / Foto: Samny Sarabia

 

A propósito de la proximidad de la celebración del Día de Santa Ana (26 de julio), se hace necesario retomar la historia de la capilla colonial de Santa Ana de Los Tupes, ubicada en el corregimiento del mismo nombre, jurisdicción del municipio de San Diego, Cesar. En esa “retoma” histórica, surge la pregunta sobre la existencia de un templo cuyo valor histórico, cultural y turístico parece no haberse dimensionado todavía por las autoridades de la región.

Según narra el alférez español José Nicolás de la Rosa en su obra “La floresta de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad y provincia de Santa Marta, escrita a mediados del siglo XVIII, los españoles ubican la capilla en ese lugar porque en ese paraje, cercano al Río Cesar, que está detrás de Los Tupes, los indígenas tenían una encomienda y la dinámica de la conquista era aplastar los signos de la cultura local para imponer ellos sus elementos de dominación.

Esta versión es confirmada por el Centro Municipal de Memoria de San Diego, quienes expresan que esta dinámica de supremacía y opresión contra el pueblo Tupe como en todo el territorio colonizado, se distinguió por la destrucción de los sitios sagrados de los pobladores locales para levantar en ellos las capillas doctrineras, templos y otras señales de dominación religiosa. De modo que, lo que apunta a que en este sitio se haya establecido una encomienda española es precisamente el hecho que en ese lugar los indígenas Tupes tenían un caney o casa ceremonial donde rendían culto a su dios al que denominaban El Tupe.

De la Rosa y otros cronistas documentaron las múltiples expediciones que se enviaron a la nación coyaima (sufijo aimo, aima que significa líder o jefe en lengua Caribe) desde la gobernación de Santa Marta, cuyo propósito era lograr la sumisión total de los indígenas, sin embargo, cuentan estos mismos cronistas que Los Tupes era un pueblo conformado por hombres de gran valentía, encabezados por el Cacique Coromonaimo, que no dejaron que esta tarea se desarrollara con facilidad. Cuentan los actuales pobladores de Los Tupes que aun cuando se hacen excavaciones de pozos artesanales, se encuentran pedazos de tinajas, carabelas y otras piezas de esta etnia.

De manera que, por el topónimo se podría inferir su veracidad, puesto que no hay en ninguna otra parte en el departamento del Cesar, un topónimo denominado Los Tupes que corresponda con la descripción geográfica e histórica que descansa en los documentos del periodo colonial. Así las cosas, hay una enorme probabilidad que la dinámica haya sido esa, una casa ceremonial destruida y encima la capilla que serviría para evangelizar a los indios que contenían la encomienda de Tupes de la que hay referencias desde finales del siglo XVII (finales de 1697 – 1698).

Entonces, la capilla doctrinera de Santa Ana de los Tupes es una edificación colonial de mediados o finales del siglo XVII, aunque no se conoce la fecha exacta de su construcción sí existen fuertes indicios que apuntan que a 1.697 ya estaba edificada; es decir, su construcción supera los 320 años. Su arquitectura es característicamente colonial, sus paredes tienen aproximadamente 80 centímetros de grosor y algunas personas indican que guarda mucha similitud con las iglesias de Andalucía (España), su espadaña construida en escalones es típicamente andaluza.

En un momento de su existencia, la capilla sostuvo una cubierta de teja castellana, piso de tablón de arcilla y al fondo había un retablo con un altar de madera hojillado pero desafortunadamente, la iglesia ha sufrido intervenciones que han mermado su valor histórico, religioso y cultural; le fue puesto un techo de eternit, el artesonado es de madera pero no es el original y también tuvo una pérdida importante en su altar, de él sobreviven solamente tres imágenes de factura colonial: la de Santa Ana, la de Nuestra Señora de las Mercedes que es una imagen de farol; es decir, es una imagen desacoplable, características del siglo XVI, lo cual también habla de la antigüedad de esta capilla y en la parte superior frontal va un ojo de buey circular como el que está en los costados del templo.

El 29 de diciembre del año 2015, el Centro Municipal de Memoria de San Diego logró que la Capilla doctrinera de Santa Ana de los Tupes fuera declarada Bien de Interés Cultural del Ámbito Local y está en procedimiento de llegar al estamento departamental y luego al ámbito nacional para generar del Ministerio de Cultura una restauración integral que devuelva su fisonomía al aspecto típicamente colonial y para asegurar su protección por parte del Estado y su sostenibilidad en el tiempo.

De tal manera, que al día de mañana, las siguientes generaciones de tuperos puedan conservar su edificación original, tal como fue construida y que se convierta en un polo de desarrollo y turismo para esta comunidad. Es por ello que se hace necesario que esta población se prepare para acoger a los posibles turistas, bien sea con artesanías, comida y demás elementos de la cultura local que se requieren para ofrecer un atractivo a visitantes.

En Colombia, durante el periodo colonial hubo más de dos mil capillas doctrineras, actualmente las que existen no llegan a las 300. Una está en San Diego, en el departamento del Cesar, y está restaurada, con su piso y techo original, con un artesonado bien hecho, con sus altares originales -sin tanta figura postiza- sería un gran motor de desarrollo turístico, cultural, económico y social, puesto que el turista culto quiere y paga por conocer las historias de los lugares y los elementos que le dan valor a su identidad.  

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny

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