Patrimonio

Parteras y parteros del Chocó, reunidos para seguir aprendiendo

Jhonwi Hurtado

21/11/2018 - 06:10

 

Parteras y parteros del Chocó, reunidos para seguir aprendiendo
Simulacro de un parto realizado en el encuentro de parteras / Foto: Rodolfo Gómez

Yo he atendido más de 7.400 partos y ningún niño ni madre se me ha muerto”. “Vea, para que sepan, si una mujer después del parto no le sale la placenta, tienen que darle...”. En ese momento una mujer se levanta de su silla y grita “que vivan las parteras del Chocó, que viva la partería”. Al fondo, indígenas y afrodescendientes aplaudían al unísono.

Durante 4 días, 94 mujeres y 4 hombres se reunieron en Quibdó, durante el Noveno Encuentro Departamental y Segundo Encuentro Internacional de Parteras y Parteros del Chocó. Se capacitaron y  escucharon consejos para mejorar su quehacer y seguir fortaleciendo la Asociación Interétnica de Parteras y Parteros del Chocó, AsorediparChocó, entidad que desde el 2009, antes de ser declaradas Patrimonio Cultural de Colombia, se ha dado a la tarea de demostrar que la partería tradicional es un saber que no tiene por qué esconderse.

Desde otras ciudades y fuera del país llegaron personas para dialogar con estas mujeres y hombres: la ginecóloga y obstetra Susana Bueno, la psicóloga y doula* Natalia Castillo, Jenny Muñoz, aprendiz de partera y Esther Sánchez, doula. También estuvo Gabriel Ayala, obstetra  peruano. Ayala explicó  técnicas que podrían ser más seguras a la hora de atender un parto. Ellas lo escuchaban, aprendían, pero también le enseñaban.

“¿Tienen alguna forma para acomodar al bebé si no está en una posición correcta? preguntó Susana Bueno. Ellas y ellos se miraban como cuando al niño de quinto grado de primaria le preguntan cuánto es dos más dos.

Manuela Mosquera, presidenta de Asoredipar Chocó, señaló que el encuentro se realiza para que vean que lo que están haciendo no es una labor que deba esconderse, pero también, que, aunque es un conocimiento tradicional, deben  seguir aprendiendo, deben escuchar a quienes están del otro lado; porque no es una guerra por quién sabe más, es una lucha por amalgamar ambos conocimientos.

Nosotros no buscamos que nos den plata o nos  paguen mensual. A mí me interesa es que las reconozcan, que reciban un mérito por la labor, que por lo menos con la asociación podamos conseguir materiales, y que, si la partera me dice “atendí dos partos”, yo le devuelva a ella material para que siga atendiendo más partos, para eso nos reunimos.

Prototipo de bebé usado en simulacro / Foto: Santhiago Ramírez

Para este encuentro, la profesional en el área de la salud invitada, fue la ginecóloga y obstetra Susana Bueno. Durante su presentación, y ganándose la confianza de las parteras y parteros, señaló que aunque se graduó como ginecóloga hace 16 años, entendió que había muchas cosas acerca del parto que ella tampoco sabía.

—En ciertos sectores de la parte médica, se valida y se reconoce la partería de tradición, a esas parteras que han adquirido el conocimiento por estar en áreas alejadas de sitios donde no hay acceso cercano al sistema de salud, pero también  existe otro sector médico que piensa que el conocimiento en torno al nacimiento es potestad de la parte médica y se ha perdido esa visión de que el parto es un acto natural relata Susana bueno mientras las parteras hacen un simulacro de cómo atenderían un parto si tuviesen complicaciones.

Y es que si no fuera por estos saberes que van de generación en generación, que también se entregan a través de sueños, como les pasa a las indígenas Misak (en Silvia, Cauca), o cuando se aprenden de manera autónoma en algunas ciudades del país, sería difícil lograr que las muertes perinatales en el mundo, se redujeran considerablemente.

Según la OMS (Organización Mundial para la Salud), en el mundo mueren cada día 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto, así mismo señala que una de las metas de los objetivos de Desarrollo Sostenible, es reducir la RMM (Razón de mortalidad materna) mundial a menos de 70 por 100 mil nacidos vivos entre 2016 y 2030.

Manuela Mósquera, asegura que solo en la región del Chocó hay registros de atención desde el año 2012 de 320 partos por año (para la comunidad Afro) y 420 partos registrados por las comunidades indígenas. Durante el encuentro intercambiaron conocimientos también tres comunidades indígenas: Emberá, Catío y Wounaan.

Fernanda Blandón es una de las parteras que estuvo presente en el encuentro: es alta, tiene 72 años, ha atendido 164 partos, entre ellos el de sus 35 nietos. Asegura que ninguno se le ha muerto. Aprendió el saber desde que tenía 10 años, gracias a una tía, pero fue solo desde 1971 que no ha parado de atender partos, quiso ser enfermera, pero desistió porque le da miedo canalizar a las personas, irónico para una mujer enseñada a atender partos sin anestesia.

Pocas veces recuerda haber recibido sueldo por su labor de partera, solo en ocasiones el esposo de la mujer que va a parir, le trabaja dos días en su finca. Frente al río San Juan, Fernanda me dice que su sueño es poder seguir atendiendo partos, seguir trabajando en su finca, a pesar de que empieza a sentir dolores en sus manos. “Hasta que yo pueda atenderé partos”, asegura.

Manuela Mosquera (foto de Santhiago Ramírez) y Fernanda Blandón (foto de Rodolfo Gómez)

Camino con Fernanda al lugar donde las parteras cuentan sus historias, en una silla de madera, se encuentra con Esther  Sánchez, es una mujer bogotana, es abogada, también es Doula, mientras teje una mochila de colores, que combina con su vestido, recuerda que cuando acompañó el primer parto, estaba petrificada en una esquina de la habitación, solo tejía y rezaba.

Irónicamente, cuenta que la situación de algunas Doulas en las ciudades -y podría decir que de la mayor parte de Parteras autónomas urbanas- es triste ya que algunas personas no están de acuerdo con ellas por no tener una tradición. Los médicos tampoco están de acuerdo en que personas que no son profesionales de la salud, presten servicios de salud en ciudades donde abundan las clínicas; y por otro lado está el tema monetario, las Doulas y parteras urbanas son personas que cobran cierta suma de dinero, algo que también genera controversia. Además del tema legal, “es que estamos con un pie en el parto y otro en la cárcel”, relata mientras su voz se quiebra.

Aún así, Sánchez dice que desde cualquier escenario, sea como partera autónoma urbana, como partera tradicional, o como doula, se debe seguir luchando por abolir la violencia durante el parto:

yo creo que si cambiamos la forma de nacer, la forma de parir, se cambia una forma muy importante en la sociedad. Porque parir en libertad y en amor y en armonía, de verdad es la experiencia más empoderadora para una mujer. Después de eso tú dices: “no hay nada que yo no pueda hacer”.

Mientras Esther seguía tejiendo, las demás parteras y parteros continuaban prestando atención a lo que sus compañeras e invitados exponían, hasta tiempo para disfrutar de la música del Pacífico tuvieron, tras finalizar el encuentro, recibieron un Kit con implementos necesarios para la atención de los partos, así regresaron a sus comunidades, algunas mujeres embarazadas las esperaban.

 

Jhonwi Hurtado

 

*Las Doulas son mujeres que acompañan a la mujer durante el proceso de embarazo, el parto y el posparto, generalmente se encuentran en las ciudades, acompañan pero no atienden el parto.

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