Patrimonio

La solidaria explosión de alegría en el Carnaval de Barranquilla

Carlos Novoa Matallana

14/01/2019 - 06:35

 

La solidaria explosión de alegría en el Carnaval de Barranquilla
Desfile del Carnaval de Barranquilla / Foto: La Chachara

 

Hablemos de los personajes carnavaleros y de las realidades históricas trascendentales que nos evocan. El Pájaro Coyongo con su negra, larga, estilizada figura y curioso cantar, y el Caimán, tan comunes en las riberas del río Magdalena, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, hoy en vía de extinción. Así mismo sucede con el Tigre y los Micos (entre ellos, la Marimonda), que hacían presencia en los bosques de nuestras sabanas costeras. Ellos nos hablan del terrible drama de la depredación de nuestro entorno, que nos está llevando a un auténtico suicidio, el cual debemos cambiar de forma radical.

La Marimonda es un simio muy juguetón y gracioso; de ahí su cómico disfraz ya descrito. Este personaje nos enseña la importancia del humor y la alegría que tanta falta en nuestra convivencia social, atravesada por la intolerancia y la violencia. Por su parte, el Torito y el Burro, tan necesarios para el pequeño campesino costeño, hoy están en despiadado proceso de desaparición por el capitalismo egoísta inhumano imperante en nuestro país.

Los esclavos renegridos nos recuerdan los infames tiempos de la esclavitud y el absurdo racismo todavía vigente en nuestra sociedad. La Negrita Puloil es nueva en el carnaval: proviene de la divisa del jabón de loza Puloil, famoso en los años sesenta, y resalta la emergencia de la sociedad consumista con sus tremendas ambigüedades.

En los orígenes de estas carnestolendas la presencia femenina estuvo vetada. Por ello, las mujeres que participaban en ellas tenían que pasar inadvertidas, para lo cual vestían túnicas con capuchas que las cubrían de cabeza a pies, o se cubrían el rostro con un antifaz del cual colgaba un pañuelo que cubría nariz y boca. Este disfraz conformó el Monocuco, que apunta a señalar la iniquidad del machismo reinante en Colombia. En la actualidad, el Monocuco es muy colorido y lo usan por igual mujeres y hombres, lo cual cultiva la equidad y la superación de toda discriminación, tan típica de la auténtica carnavalada. A continuación, unas cortas descripciones muy sugestivas de diversos personajes de estas fiestas en La Arenosa:

Baila el toro en Barranquilla, quien se lo puede quitá… […]. Con los Coyongos –aunque son aves de corto vuelo–, el carnaval se eleva al cielo. […]. Con el carnaval y sus marimondas ¡la burla y la irreverencia se nos viene encima! […]. Basta un antifaz para borrar su nombre, su identidad, y sustituirlos por el enigma y el misterio. […]. Oh, María Angélica, otra vez tú, ahora prendiendo la rumba con el fuego de tu cuerpo. […]. El turbante del congo y la primavera, ay, son dos cosas que se parecen. […]. ¿Acaso, tigresa, quieres que te coma el tigre tu carne morena?” [García, Carnaval de Barranquilla].

Y sigo con estas cortas descripciones fascinantes:

Superabuela del goce y del ritmo, jubilada de otros menesteres, menos del baile. […]. Desplegadas las dos alas enormes de su pollera blanca, vuela ya por los aires de la cumbia. […]. Son de muecas, son de cuerpos, son de colores, son de negros. […]. Tres monocucos son compañía ¡y qué traviesa compañía! […]. Un derroche de color le da al congo su esplendor. […]. Como una orden secreta, avanza la legión de los monocucos, acentuando su embozamiento por la creciente sombra. […]. Tres niñas sonrisas se abren en silencio en medio del tropel de la fiesta. […] Gabo lo escribió: “El carnaval es el derecho a volverse loco.” […]. Esta vez, absolutamente nadie podrá ordenarle que se deje de sus payasadas”. [García, Carnaval de Barranquilla].

Las dinámicas profundamente liberadoras para toda la comunidad que acaecen en esta carnavalada, como la protección del medio ambiente, la defensa del campesino desvalido, la superación de toda discriminación (la racial o sexual) y la conciencia de los peligros del consumismo, conforman una dinámica celebrativa, ritual y festiva de gran trascendencia para nuestro presente y futuro. Dichas dinámicas señalan un norte: plenitud de humanidad, el cual cultivan en el devenir del jolgorio, y en estos dos ámbitos ya señalan y realizan liberación integral. Tales dinámicas confluyen con las típicas del festejo cristiano:

La celebración cristiana en su liturgia es un actuar totalizador: (1) que plantea simbólicamente el término al que apunta, el fin último, el sentido global; (2) que lo actualiza por medio de un trabajo ritual; (3) en el que se realiza una historia nueva. Lo que está en juego, a todos los niveles, es la liberación de los hombres por medio de Jesucristo resucitado”. [Gelineau, “Celebrar la liberación pascual”, 279].

Liturgia y rito son dos paradigmas típicos de la dinámica festiva, tanto cristiana como humana en general. La etimología de la primera es griega, láos, pueblo, y érgon, praxis artística estética gozosa, urgia en español, como dramaturgia. El origen semántico de rito es latino, ritus, repetir. La eucaristía y las carnestolendas son quehaceres lúdicos que con gran fruición nos enriquecen de forma excelsa y sin par, como lo estoy mostrando en este escrito, a su sujeto que somos el pueblo o la comunidad. Por esto es insoslayable su repetición.

Las carnestolendas de Curramba la Bella están marcadas por diversos eventos que brillan por sus muy artísticas y creativas coreografías, enaltecidas por las maravillas ya señaladas. Algunos de estos eventos son la Batalla de las Flores, la Gran Parada de Tradición, la Guacherna, el desfile del Rey Momo, la Gran Parada de Fantasías y la Muerte de Joselito Carnaval, con el que se cerró esta festividad.  

La carnavalada en La Arenosa también sobresale por su carácter incluyente. En las diversas presentaciones desfilan personas de todo sexo y condición, niñas y niños, jóvenes, gente madura, mujeres delgadas y robustas que rompen el absurdo estereotipo de que la que no sea 90-60-90 pierde el derecho a participar o a sobresalir.

En particular, la participación infantil me parece notable. Era conmovedor ver a los pequeños llenos de alegría, disfrazados, que bailaban escoltados por sus mamás, quienes los hidrataban y velaban por ellos de forma permanente. Hubo comparsas de colegios, de pueblos pequeños del departamento del Atlántico, de diversos barrios, de universidades, de clubes aristocráticos, de la Policía, de la empresa pública Triple A (Aseo, Acueducto y Alcantarillado), de recicladores de basura, y de otros departamentos del país, como las del bambuco boyacense y del sanjuanero del Huila.

 

Carlos Novoa Matallana

Doctor en Teología, Pontificia Universidad Javeriana  

Acerca de esta publicación: El artículo titulado “ La solidaria explosión de alegría en el Carnaval de Barranquilla ”, de Carlos Novoa Matallana, corresponde a un capítulo del ensayo académico “ El Carnaval de Barranquilla: una lectura teológico-artística ” del mismo autor.

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