Patrimonio

La terrible soledad del monumento a Peter Manjarrés

Johari Gautier Carmona

01/09/2021 - 05:15

 

La terrible soledad del monumento a Peter Manjarrés
El monumento a Peter Manjarrés en Valledupar, envuelto en el olvido / Foto: PanoramaCultural.com.co

 

Se ha hablado mucho del monumento a Hernando de Santana en Valledupar, que si debe quedarse o retirarse del municipio que él mismo fundó en 1550, que si debe ser reemplazado por otro o incluido en un debate que aclare su devenir. La lectura de la historia lo ha convertido en el centro de las miradas, a pesar de él y a pesar de su autor, el escultor, Jorge Maestre, quien ha sabido plasmar en su obra sus grandes habilidades. Otros monumentos, sin embargo, no gozan de la misma suerte y terminan desde el mismo día en que nacen en el baúl del olvido.

El caso de la estatua de Peter Manjarrés puede ser un ejemplo de enciclopedia. Una ilustración de cómo un monumento puede condenarse a la indiferencia sin siquiera haber nacido. Inaugurado en diciembre del 2019[1] en la ciudad de Valledupar en un momento de efervescencia que el periódico El Tiempo bautizó como “La fiebre de estatuas vallenatas en Valledupar”[2] –debido a que se inauguraron casi al mismo tiempo una cantidad considerable de monumentos como el de Carlos Vives, Kaleth Morales o Iván Villazón[3]–, la obra se encontró desde sus inicios atrapada en un vendaval de protagonismos y escenificaciones que asfixiaron con mucho ruido su cuestionable calidad.

En las fotografías de la inauguración, todo relucía. El cantante apareció rutilante en una ceremonia que debía quedar en las memorias. La esposa también compartió una instantánea en la que besaba orgullosa el rostro inmortalizado del hombre de éxito. La historia se estaba escribiendo con letras mayúsculas. Letras doradas, tanto para el artista como para la ciudad que lo recibía. No obstante, la realidad volvió un poco más tarde con esa aspereza cortante que la caracteriza. Unos días después, el monumento ya no brillaba de la misma forma, su diseño y proporciones no respondían a la figura de un cantante con semejante trayectoria, pero también –y sobre todo- el lugar en el que se hallaba era altamente discutible.

Ubicado en la glorieta del Terminal, en un espacio vaciado de árboles y convertido repentinamente en una suerte de plazoleta o de parque sin atracciones, el Peter Manjarrés de la estatua vio muy pronto cómo los vehículos giraban a su alrededor sin nunca detenerse. Los visitantes eran pocos, casi inexistentes, y los pocos que llegaban hasta él no se esmeraban en tomarse una foto. El contraste con el éxito del monumento a Diomedes fue notable desde el principio. Mientras Diomedes Díaz era el centro de todo tipo de escándalos, de mujeres y seguidores dispuestos a retratarse en las posturas más osadas, de jóvenes y curiosos toqueteando su diente de diamante, Peter se aislaba en un silencio eterno y deprimente: el de la injusta marginación.

La estatua de Peter Manjarrés se encuentra en un lugar inaccesible, una isla perdida, confinada en un mar de automóviles apresurados y conductores que compiten en atrevimiento. Nadie se atreve a visitarla y el que lo hace arriesga su vida. Nada más y nada menos. Por eso, la soledad de aquel monumento es tan terrible y desoladora. Por eso, quizás, la ciudadanía también le da tan poca importancia.

El 6 de diciembre del 2019, pocos días después de haber sido inaugurada, el monumento se acaparaba de las portadas, pero, esta vez, a raíz de una noticia lamentable: le cortaron el dedo a la estatua de Peter Manjarrés[4] con una simple segueta. De repente, quedaba expuesta la falta de cultura ciudadana, y, al mismo tiempo, la vulnerabilidad de un monumento abandonado a su suerte en medio de una glorieta alejada de las miradas. 

Luego, tras el confinamiento y el distanciamiento causados por la pandemia del Covid-19, llegó el paro nacional y las protestas callejeras. Valledupar no fue ajena a ese temblor de descontento, y tampoco el Peter Manjarrés de la terminal que vio, boquiabierto, cómo se abalanzaba sobre él una turba de jóvenes insatisfechos, entre los que se encontraban algunos rebeldes sin causa y sin miramientos, para arrancarle el brazo derecho y dejarlo manco[5]. En un vídeo quedó registrado el poco respeto a la obra, así como la falta de criterio de unos manifestantes sedientos de símbolos y de bienes patrimoniales.  

La tremenda soledad del monumento a Peter Manjarrés volvía a sonar, aunque esta vez con un tono de alarma. El monumento estaba realmente solo. Expuesto al vandalismo. En una isla a la que sólo llegan -de vez en cuando- algunos piratas desorientados para saquearla, así como en las historias más fantasiosas de Robert Louis Stevenson o Julio Verne. Sin embargo, aquí nada de Henry Morgan o Francis Drake, y mucho menos de embarcaciones pesadas. Cualquier irreverente que ande con segueta o machete, puede hacer el trabajo.  

El anuncio del costo de la reparación fue otra fuente de asombro. 20 millones estimó la Casa de la Cultura unos días más tarde[6]. Una suma redonda y millonaria, que, sin embargo, no resuelve el gran problema que afronta el monumento: la falta de un acceso seguro para acceder a él y valorarlo como es, es decir un bien para todos. Un bien para ser compartido en el recuerdo.

Glorietas de enorme tránsito –como la famosa rotonda del Arco del Triunfo en París– dispone de varios accesos subterráneos que permiten llegar al corazón de la plaza sin tener que esperar a que se detenga el tráfico (algo casi imposible) y mucho menos poner su vida en riesgo. En el caso de la glorieta del terminal, esta opción sería demasiado grande en logística y costos, pero quedan otras más adecuadas como un puente o semáforos.  

De momento, el monumento está cubierto con una bolsa de plástico. Envuelto en ese olvido que ha tenido que encarar desde el primer minuto a la espera de un gesto. Ésa bolsa de plástico es la gran metáfora de la soledad que corroe la estatua de Peter Manjarrés.

 

Johari Gautier Carmona

@JohariGautier  

 

[1] Pulzo.com. “Peter Manjarrés estrenó estatua en Valledupar; su esposa quedó enamorada”. 5 de diciembre del 2019.  

[2] Liliana Martínez Polo. “La fiebre de estatuas vallenatas en Valledupar”. ElTiempo.com. 27 de diciembre del 2019.

[3] Blogvallenato.com. “Estas son las estatuas de Kaleth Morales e Iván Villazón”. 21 de diciembre del 2019.

[4] Miguel Barrios. “Cortan dedo a la estatua de Peter Manjarrés en Valledupar”. ElHeraldo.co. 6 de diciembre del 2019.

[5] Infobae. “Destruyen estatua de Peter Manjarrés en medio de protestas en Valledupar. Infobae.com. 5 de mayo del 2021.

[6] Diario del Cesar. “Restaurar escultura de Peter Manjarrés cuesta 20 millones de pesos”. Diariodelcesar.com. 12 de mayo del 2021.

 

Sobre el autor

Johari Gautier Carmona

Johari Gautier Carmona

Textos caribeños

Periodista y narrador. Dirige PanoramaCultural.com.co desde su fundación en 2012.

Parisino español (del distrito XV) de herencia antillana. Barcelonés francés (del Guinardó) con fuerte ancla africana. Y, además -como si no fuera poco-: vallenato de adopción.

Escribe sobre culturas, África, viajes, medio ambiente y literatura. Todo lo que, de alguna forma, está ahí y no se deja ver… Autor de "Cuentos históricos del pueblo africano" (Ed. Almuzara, 2010), Del sueño y sus pesadillas (Atmósfera Literaria, 2015) y "El Rey del mambo" (Ed. Irreverentes, 2009). 

@JohariGautier

1 Comentarios


Aurora Elena Montes 05-09-2021 07:21 PM

Surgen varias cosas que salieron mal desde el comienzo: la elección d l personaje, el sitio donde lo ubicaron, y por último la calidad de la obra, tan pequeña que se siente pena ajena.

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