Pensamiento

Sudáfrica: la política de la disidencia (André Brink), el apartheid y Mandela

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

16/10/2026 - 07:30

 

Sudáfrica: la política de la disidencia (André Brink), el apartheid y Mandela
Luego de permanecer 27 años en prisión, el dirigente surafricano Nelson Mandela recobró su libertad el 11 de febrero 1990 / Foto: Global Citizen

 

Siempre he coincidido a plenitud con el expresivo coro del Raza de Juanes en sus tiempos de integrante de la banda de thrash metal y rock Ekhymosis:  “…Blanco; negro; mestizo; indio y mulato es igual / Sangre del mismo color / Más no del corazón…”.

Aún más: con la oda, Canta conmigo, de don Nando Marín que, idealizada por Diomedes, dicta con tesón esa súplica, quizás, hoy en deuda, “…¡Ay, ver junto una mujer blanca con una negra! / ¡Y que no existan rencillas por el color! / ¡Ay ver junto una mujer blanca con una negra! / ¡Y que no existan rencillas por el color!”.

Así que, si, de verdad, nos consideráramos sangre del mismo color y, al unísono, deseáramos ver junto a esa mujer blanca con una negra para que nunca más existan rencillas por el color, entonces, el denominado Día de la Raza (12 de octubre) no sólo sería para celebrar ese concepto biológico de la propia raza.

Más bien, en unión con lo sostenido por el Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires – UBA, este plantea la necesidad de abordar en dicha fecha y día histórico, por demás, una perspectiva de memoria y etnohistoria en análisis de los conflictos territoriales y las disputas por el sentido del paisaje y los monumentos ejemplificado en regiones como la Patagonia argentina y el archipiélago de Tierra del Fuego dividido entre la Argentina y Chile; inclusive: gestar la promoción de espacios de debate desde el Grupo de Estudios sobre Memorias Alterizadas y Subordinadas (GEMAS) centrados en el análisis del colonialismo, el racismo de Estado y las demandas de los pueblos originarios.

Pero si se trata de análisis sesudos concernientes a, por ejemplo, conflictos territoriales o acerca de ese fatídico racismo de Estado, __tal como fue caso del Apartheid en una Sudáfrica de tiempos inmemoriales que temerosa de volver a mirar hacia atrás ese pasado fantasmal, fue totalmente segregada por su color__, es motivo para, a través de este espacio de columna, hacer efectiva la transcripción de una serie de postulados teóricos de La política de la disidencia: André Brink que, propuestos en mis tiempos de estudiante de comunicación social, para la materia Lecturas y lectores II, llevé a cabo acerca de tan interesante y reflexivo ensayo compilado en Contra la censura: Ensayo sobre la pasión por silenciar (publicado originalmente en 1996 y, once años después, en español, gracias a Ed. Debate) del también autor sudafricano, Premio Nobel (2003), John Maxwell (J.M.) Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940).

Valga anotar que, Contra la censura, es un libro recopilatorio de ensayos en los que Coetzee analiza el impacto psicológico, político y creativo de los mecanismos de control de la expresión, basándose, en gran medida, en su propia experiencia de vida y trabajo bajo el régimen del apartheid en Sudáfrica.

De igual manera plantea que la censura “…no debe entenderse simplemente como un aparato estatal administrativo, sino como una "pasión por silenciar"…” y analiza, desde la psicología del censor, “…la mentalidad de quienes ejercen el poder, quienes se autoconvencen de que actúan por el bienestar o la protección de los demás, cayendo en una dinámica autoritaria e intolerante…”. (Infobae, 2016).

Acto seguido, de acuerdo a la página Traficantes de sueños, examina como distintas figuras históricas y literarias lidiaron con la represión, entre tantos, Erasmo de Rotterdam y los inicios de la intolerancia religiosa; Osip Mandelstam (obligado a componer una oda a Stalin); Aleksandr Solzhenitsyn y su abierto enfrentamiento contra el aparato soviético o el caso de otro autor sudafricano en referencia a Breyten Breytenbach (1939-2024) en calidad de escribano de poesía bajo vigilancia carcelaria.

Ahora bien, por otro lado, sobre La política de la disidencia: André Brink, objeto del presente texto, a pesar que Brink (1935-2015), __otro de los tantos autores destacados sudafricanos en épocas del apartheid__, exteriorizó, desde sus ensayos, su férrea defensa de la libertad de expresión lo que le valió enfrentamientos directos contra ese régimen que prohibía y perseguía la literatura que cuestionaba el sistema de segregación racial, el Premio Nobel Coetzee, en palabras de la reseña de Contra la censura “…En el tercero de estos capítulos (Cap. XI),“La política de la disidencia”, el análisis se invierte, ya que en esta ocasión, lo que se analiza es la labor teórica de la víctima, en este caso del novelista sudafricano André Brink,  sudafricano, en torno a la dialéctica y la interacción del artista con el poder…”.  

En otras palabras, la realización de una profunda e incómoda disección teórica y psicológica sobre la interacción entre el escritor disidente y las estructuras del poder del apartheid.

Visto esto, ya es tiempo, pues, para responder o integrar mis postulados de antaño sobre La política de la disidencia: André Brink, los cuales dividí en seis criterios, a saber: 1.) Un vistazo a André Brink; 2.) Disidencia y censura: definiciones; 3.) Sobre la política de la disidencia según Brink: a.) Escritor y Estado; b.) La lucha; c.) Conciencia y verdad y d.) “Locuras” y “mentiras”: (i.) Estallido de la Violencia en Soweto, (ii.) Del apartheid: definiciones y (iii.) Otros aspectos; 4.) La década de 1980; 5.) Los censores y 6.) Finalización: Mandela, líder ineluctable.

Comencemos:

  1. Un vistazo a André Brink

André Philippus Brink (Vrede, 29 de mayo de 1935 - 6 de febrero de 2015), fue un novelista sudafricano conocido por su lucha antiapartheid.

Escribió tanto en afrikáans como en inglés y fue profesor de inglés en la Universidad de Ciudad del Cabo.

Brink escribió sus obras simultáneamente en afrikáans e inglés.

Sus primeras novelas tocaban temas relacionados con la política de apartheid.

Los textos de Brink sobre la censura se pueden clasificar en dos grupos: el primer grupo corresponde a lo que él denomina strydperk, la fase de confrontación más o menos declarada entre escritores disidentes y censores oficiales. El segundo grupo corresponde a la década de 1980, cuando empezó a relajarse el control de los censores sobre libros y periódicos.

  1. Disidencia y censura: definiciones
  • Disidencia:

f. (lat. dissidentia). Separación. Grave desacuerdo de opiniones. SINON. Discrepancia, desacuerdo, escisión, cisma, secesión (Larousse, 1995, p. 365).

  • Censura:

f. Cargo y funciones del censor: la censura de Catón fue extraordinariamente severa. Juicio, criterio que se hace de una obra. Intervención de la autoridad en las cosas públicas o privadas: censura del correo, de los espectáculos. Crítica, murmuración: exponerse a la censura pública. (SINON. V. Reproche) (Larousse, 1995, p. 218).

  1. Sobre la política de la disidencia según Brink
  1. Escritor y Estado:

Considerar la censura y, en general, la represión de la disidencia como algo inherente a la naturaleza del poder estatal; escritor y Estado se hallan enzarzados en un antagonismo irreconciliable. El antagonismo, por tanto, entre escritor y Estado es claro y simple. El escritor trata de decir su verdad y el Estado trata de reprimirlo; o el estado ofrece tentaciones a las que el escritor o bien sucumbe o bien responde con un no que afirma la verdad. Como segundo modelo, desarrollado a finales de la década de 1970, la relación entre escritor y Estado se hace más compleja y más dialéctica. Brink regresa al ejemplo de Antígona “…la primera rebelde de la tradición occidental…”. Al igual que Antígona, el escritor obedece a la autoridad superior de su propia conciencia, lo lleve a donde lo lleve. De ello resulta una inevitable tensión entre él y el Estado.

El escritor y el Estado si bien, necesariamente, reivindican mandatos diferentes y parten de posiciones diferentes, no están, desde un punto de vista más amplio, condenados a ser antagonistas: es posible cierta crítica recíproca saludable que beneficia a la sociedad en general. Solo cuando la crítica se convierte en represión ambos se convierten en enemigos; lo que ocurre con demasiada frecuencia en la realidad es o que el poder trata ávidamente de extenderse, lo cual obliga al escritor con conciencia a protestar, o que, sintiéndose amenazado por el escritor, el Estado reacciona movilizando contra él fuerzas atávicas. El estado no reconoce que el intelectual, y, en particular, el escritor es, de hecho, un órgano desarrollado por la sociedad para responder a la necesidad que esta tiene de comprenderse.

  1. La lucha:

El autor (Brink) como teórico del conflicto entre escritor y Estado ocupa una posición por encima de las partes en pugna. En realidad, su posición es más compleja. El censor se encarga de personificar los principios esbozados por el Estado (y, por lo tanto, de ocupar la posición de un hipotético ciudadano ideal) mientras al mismo tiempo actúa como juez.

Interrogantes esenciales:

  • ¿Cuál es el contenido polémico de los respectivos modelos de Brink?
  1. Las parejas mediante las cuales Brink dramatiza la oposición entre escritor y Estado (preso, condenado y tirano);
  2. 2.) La lucha propiamente es desigual y, de hecho, de carácter anómalo;
  3. 3.) La lucha resulta completamente clara desde el punto de vista moral. El estado defiende La Gran Conspiración de la Mentira mientras que el escritor no acepta ningún pacto con la mentira. El escritor proclama Un Orden Superior.
  4. 4.) “…Cuando al escritor se le concede solo la libertad de pronunciar las letras de la A a la M, su palabra adquiere de inmediato un peso peculiar si arriesga no solo su comodidad sino también su seguridad personal para decir N, V o Z. Debido al riesgo que ello comporta su palabra adquiere una nueva resonancia: deja, en realidad, de ser “simplemente” palabra para entrar en el mundo también como acto de derecho propio…”. (M, pp. 164-165);
  5. 5.) La victoria del escritor es inevitable (esta es la paradójica otra cara del carácter anómalo de la lucha);
  6. 6.) La confrontación es ineludible. Ello es así no solo porque la vocación del escritor lo impulsa a seguir su conciencia sino también porque al estar unido a él como una especie de sombra el Estado no permitirá que el escritor lo ignore;
  7. El escritor nunca inicia la confrontación: entra en liza solamente en respuesta a atropellos por parte del Estado o a los esfuerzos del Estado por silenciarlo.
  • ¿Por qué al Estado le cuesta tanto coexistir con sus mejores miembros?

 

Brink cita a Orwell: “…El objeto del poder es el poder…” (LS, p. 158). Y prosigue: “…el poder… es narcisista por naturaleza, se esfuerza constantemente por perpetuarse por medio de la clonación y se acerca cada vez más a un estado de completa homogeneidad por el procedimiento de expulsar todo lo que le parece extraño o desviado…” (M, p. 173). Al señalar el carácter cerrado que adquirió el lenguaje en la Rusia de Stalin, Brink plantea que uno de los deberes más imperiosos del escritor es destruir las polaridades simplistas y revelar las complejidades (M, pp. 202-203). Forma parte de la naturaleza del Estado tender a la homogeneidad e imponer la conformidad homogénea a sus ciudadanos; la presencia de una inteligencia escéptica, diagnóstica, en el cuerpo social despierta su antagonismo en un nivel casi instintivo.

  1. Conciencia y verdad:

Brink se refiere a Antígona; ella es la ciudadana que, aconsejada solo por su propia conciencia, se rebela contra el Estado en nombre de “la verdad” de “un Orden superior”. Ahora bien: ¿cómo logra el escritor acceder a esta verdad? En uno de los apartes explicativos de Brink se resalta que, a través del acto de escribir, se comunican verdad y libertad. El escritor es, pues, el portador del logos divino. Ignorar sus momentos de iluminación, ocultar la verdad, es traicionar a lo que hay en su interior de divino. La verdad de la que es portador exige ser proclamada: “…Cuando la conspiración de mentiras que me rodea me exige que silencie la única palabra de verdad que se me ha otorgado, esa palabra se convierte en la palabra que deseo pronunciar por encima de todas las demás…”. (M, p. 165).

Ahora, ¿es siempre el escritor un vehículo adecuado para la verdad que se le ha confiado? Brink da a entender dos modos en que el escritor puede traicionar su misión: primero, subordinando sus propios principios estéticos al ansia de lucha; segundo, sucumbiendo al atractivo de decir lo prohibido por la simple razón de que está prohibido. La verdad ya no es simplemente materia de la inspiración del escritor: tiene que entrar en una dialéctica social para que se ponga a prueba su validez más general. Sin embargo, es condición necesaria de dicha prueba la libertad del escritor para presentar su verdad ante el público, para publicarla. En el primer modelo, la censura prohíbe que la verdad llegue al pueblo; en el segundo, el censor sencillamente cierra el camino de la conquista de la verdad.

Interrogante esencial:

  • ¿Por qué el Estado aborrece la verdad?

Brink que, escribe teniendo en mente la Sudáfrica gobernada por blancos y otros estados autoritarios comparables, no tiene que responder a la pregunta formulada de modo general. Como la tiranía se basa en la mentira, simplemente forma parte de su naturaleza odiar la verdad; como odia la verdad del artista, el Estado tiránico trata de hacerla desaparecer.

  1. “Locuras” y “mentiras”:
  1. Estallido de la Violencia en Soweto (junio de 1976)
  • Sangriento levantamiento en Soweto

El ‘Apartheid’ cobró nuevas víctimas

“…Uno de los más sangrientos y dramáticos alzamientos raciales en Suráfrica empezó el 16 de junio, como una marcha pacífica de 10.000 estudiantes en el barrio de Soweto (Johannesburgo) para protestar por el bajo nivel de las escuelas de negros. La manifestación degeneró en una masacre de más de 600 estudiantes por parte del gobierno surafricano y en revueltas violentas que se extendieron durante todo el año. El año pasado se promulgó una ley que obligó a las escuelas de secundaria para negros a enseñar en afrikáner, el idioma de los blancos, en lugar de inglés…”.[1]

  1. Del apartheid: definiciones
  • m. Política de segregación racial practicada en la Rep. Sudafricana, hasta su abolición of. en 1991 (Océano, 1995, p. 109).
  • m. (pal. afrikáans). Segregación racial en África del Sur (Larousse, 1995, p. 79).
  1. Otros aspectos

Demente es una palabra que Brink aplica con frecuencia a la Sudáfrica de los años del apartheid; otra es “enferma”. El escritor está en el bando de la salud y la cordura, el Estado en el de la enfermedad y la locura. Desde la Sudáfrica del apartheid: Sudáfrica en “…un mundo enloquecido… [una] ciénaga de violencia e histeria…”. (M, p. 152); “…estructura demencial…” (M, p. 201); “…una enfermedad mental… una psicosis de miedo…”. (M, p. 205); “…una psicosis sobre un …”. (LS, p. 91).

Es una nación de “…cerdos ganaderos…” (LS, p. 150); el afrikáner (grupo étnico de raza blanca en el sur de África), es un “…esquizofrénico político y cultural…” (M, p. 95), mientras que el aparato de censura es “…[un] organismo social en estado de desarrollo excesivo, canceroso…”, “…el núcleo de una célula cancerosa que se divide, se subdivide y se multiplica rápidamente para poner en peligro todo el cuerpo…” (M, pp. 236 y 249). Si el Estado está enfermo, su enfermedad ha empezado a transmitirse.

  1. La década de 1980

La batalla librada por Brink contra los censores sudafricanos, __los hombres y mujeres a quienes Breyten Breytenbach apodó Los Grises__, perdió urgencia a medida que fue transcurriendo la década de 1980 y empezó a relajarse la censura sobre las obras literarias en particular. La nueva libertad que se concedía a los escritores era, a todas luces, un acto de relaciones públicas. “…Ahora bien, ¿es eso una razón para permanecer callado y de ese modo hacerles aún más perfectamente el juego a los que mandan?...”. (M, p. 256).

  1. Los censores

En 1980, J.C.W. van Rooyen, un jurista académico, había sido designado para presidir el Consejo de Apelación sobre Publicaciones, máximo tribunal del sistema de censura. Su mandato se caracterizó sin duda alguna por una actitud más conciliadora hacia escritores y académicos. En su libro, Van Rooyen admitía discretamente que los censores habían desempeñado un papel demasiado parcial en la vida intelectual sudafricana de las décadas de 1960 y 1970. La nueva política correctora de su mandato permitiría la “protesta contundente” al estar “…basada en la filosofía de que con frecuencia es conveniente para la seguridad del Estado permitir la expresión de sentimientos y quejas contenidos…”. (CSA, pp. 14-16).

Los cálculos que llevaron a un cambio de política de censura eran de índole estratégica y política: tenían poco que ver con la moralidad o con los principios de la comunidad y nada que ver con lo que Brink llama “la verdad”. La cuestión ya no era si en el interior de Sudáfrica debía tolerarse la existencia de ciertos textos ofensivos o indeseables por otros motivos, sino si Sudáfrica (la Sudáfrica blanca) podía permitirse crisis polarizadoras recurrentes debidas a asuntos simbólicos, pero por los demás insignificantes; dicho de otro modo, si unas personas que retenían el poder sólo débilmente podían permitirse las consecuencias políticas de la violencia recíproca entre escritores y censores. Se negoció una nueva constitución que incluía una declaración de derechos que garantizaba la libertad de expresión.

  1. Finalización: Mandela, líder ineluctable

Mandela, Nelson Rolihlahla (nacido 1918) Político sudafricano. Luchador por la integración racial. Premio Bruno Kreisky para los derechos humanos en 1981. Premio Simón Bolívar de la Unesco en 1983. Encarcelado desde 1964, su liberación en 1990 había sido reclamada por varios organismos internacionales. Premio Nobel de la Paz en 1993, compartido con el presid. sudafricano F.W. De Klerk. El difícil camino hacia la libertad. En mayo 1994 accedió a la presid. del país, en las primeras elecciones libres y multirraciales (Océano, 1995, p. 1010).

1964: Mandela, a prisión 11 de junio. El abogado surafricano Nelson Mandela fue condenado a cadena perpetua por sabotaje y por conspiración para derrocar al gobierno de Suráfrica. Es el dirigente del Congreso Nacional Africano, que se opone a la política del apartheid, en la clandestinidad.

  • Lucha contra el “apartheid”

Nelson Mandela, libre

1990: Luego de permanecer 27 años en prisión debido a su militancia en contra de la segregación racial [apartheid], el dirigente surafricano Nelson Mandela recobró su libertad el 11 de febrero. Una semana antes, el presidente blanco F.W. de Klerk, legalizó el Congreso Nacional Africano (CNA), la organización que ha encabezado la lucha contra el apartheid. Desde principios de siglo, los blancos tienen el control absoluto del país, mientras que la mayoría negra ha sido sometida por una política segregacionista. En 1960, Mandela encabezó el ala militar en el Partido Congreso Nacional Africano.

  • Fin de una época oscura

El “apartheid” ya no existe

1993: El apartheid, el fenómeno de segregación social más denigrante del siglo XX, terminó en Suráfrica el 22 de diciembre, cuando el Parlamento de ese país, con predominio de blancos, aprobó la nueva Constitución y una serie de acuerdos que reconocieron igualdad de derechos a todos los ciudadanos. El histórico acuerdo fue logrado gracias al líder del Congreso Nacional Africano, Nelson Mandela, y al presidente surafricano, Frederick De Klerk.

  • Se consolida el fin del racismo

Comenzó la era de Mandela en Suráfrica

1994: En abril, la población negra fue por primera vez a las urnas en Suráfrica, eligiendo presidente a Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano. Así, sellaron el fin de 342 años de dominio blanco, 46 de apartheid y el aislamiento internacional. El otro artífice de este salto histórico es el hasta ahora presidente, el blanco Frederik De Klerk, quién ocupará la vicepresidencia. Se instauró un Gobierno de Unidad Nacional para mejorar la calidad de vida de los sectores más desfavorecidos.

En definitiva, Mandela terminó siendo un profeta en su propia tierra al asestar el siguiente golpe de autoridad: “…Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada…”.

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Piero, mi querido viejo: adhiero a dos líneas no más del debido pronunciamiento de la famosa discográfica, Discos Fuentes, en despedida del icónico cantautor ítalo / colombo / argentino Piero Antonio Franco De Benedictis (PIERO): “…se apaga una de las voces más sentidas, queridas e inolvidables de nuestra América Latina…”; “…Su legado cruzó fronteras y marcó la vida de generaciones enteras con letras que se quedaron grabadas para siempre en el corazón de nuestras gentes…”. En simultáneo, tarareo algo así como “…Piero, mi querido viejo / Ahora ya caminas lerdo (camino al cielo) / Como perdonando al viento / Yo soy tu sangre, mi viejo / Soy tu silencio y tu tiempo…”. Paz en su tumba.

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

 

Referencias:

AP. (s.f.) South Africa: Au Revoir Apartheid?, Soweto Riots In 1976, South Africa: Vote, The Beloved Country [Video]. YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=-gJ6z6YYv60

CEET (2000). Mandela a prisión. Siglo XX a través de El Tiempo 1900-1999 (Año 1964). Bogotá: CEET.

CEET (2000). Nelson Mandela, libre. Siglo XX a través de El Tiempo 1900-1999 (Año 1990). Bogotá: CEET.

CEET (2000). El “apartheid” ya no existe. Siglo XX a través de El Tiempo 1900-1999 (Año 1990). Bogotá: CEET.

CEET (2000). Comenzó la era de Mandela en Sudáfrica. Siglo XX a través de El Tiempo 1900-1999 (Año 1994). Bogotá: CEET.

Coetzee, J. (2007). La política de la disidencia (André Brink). Contra la censura, ensayos sobre la pasión de silenciar. (pp. 243-254). Debate.

 

[1] CEET (2000). El ‘Apartheid’ cobró nuevas víctimas. Siglo XX a través de El Tiempo. 1900-1999 (Año 1976). Bogotá: CEET.

 

Sobre el autor

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

Comunicación sin fronteras

Comunicador social y redactor web con más de 7 años de experiencia en la creación de contenidos periodísticos, especializado en crónica, análisis y narrativa digital.

Columnista activo en el blog periodístico independiente, Comunicación Sin Fronteras, y en PanoramaCultural.com.co, el periódico cultural de la costa Caribe de Colombia, con artículos destacados desde su arribo, en 2024, a este medio de comunicación alternativo de alcance regional y nacional.

Ganador del primer puesto en el concurso de crónica corta “La realidad de nuestro territorio a través de tus ojos”, promovido, en 2022, por la Secretaría de Mujer y Juventud de Funza (Cundinamarca) al postular el texto de su autoría, “Diario de ‘Villa Imperial’”, y acreditado, desde 2025, en el Registro Único Nacional de Agentes Culturales – Soy Cultura del Ministerio de las Culturas.

Posee una sólida capacidad de investigación, redacción clara y enfoque editorial, orientado a la producción de contenidos de alto impacto informativo y cultural.

 

@NicolasFCG1

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