Periodismo

La verdad del conflicto: punto de encuentro en Valledupar

Samny Sarabia

12/06/2019 - 04:50

 

La verdad del conflicto: punto de encuentro en Valledupar
La periodista Gloria Castrillón / Foto: Colombia 2020

Los encuentros ‘Hablemos de verdad’ se distinguen como un diálogo social amplio e incluyente donde víctimas y victimarios se miran frente a frente y a través de una conversación honesta y respetuosa buscan construir la verdad en medio del conflicto que todavía el país padece; su gran reto es la construcción colectiva desde las regiones. Estos encuentros se realizan con el apoyo de la Embajada Alemana en Colombia, y en asocio con la Unión Europea.

La plataforma que propone este diálogo incluyente es ‘Colombia 2020’, una campaña pedagógica y periodística del periódico El Espectador que tiene como objetivo servir de escenario de discusión para la construcción de país desde las regiones, cambiar las narrativas impuestas durante décadas de conflicto armado y hacer el ejercicio de pensar cómo quiere verse la sociedad colombiana después de la guerra.

Durante la mañana del jueves 13 de junio, victimas, líderes sociales, excombatientes de las Farc, las AUC y la Fuerza Pública, representantes de empresarios y campesinos, indígenas, artistas y la sociedad civil, se darán cita en un mismo espacio en Valledupar para hablar de verdad, acercarse a la reconciliación, y al mismo tiempo hacer propuestas para superar el momento de aguda polarización que vive el país.

La agenda del evento se dividirá en dos momentos. El primero, es una charla inspiradora que tendrá como protagonistas a Guillermo Torres (Julián Conrado) junto a un artista vallenato para que desde diferentes orillas pueden dar un testimonio de construcción de paz o de búsqueda de la verdad. El segundo momento será el diálogo de una mesa central conformada por Marta Ruiz, Comisionada de la Verdad región Caribe; Abelardo Caicedo Colorado, miembro partido Farc; Hernán Araújo Castro, gerente Fondo Ganadero del Cesar; Oscar José Ospino, exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia; Leonor Zalabata, lideresa del pueblo Arhuaco y Martha Forero, lideresa de Asoperijá.

Una de las personas detrás de estos espacios de diálogo y construcción de verdad es la periodista Gloria Castrillón, quien desde hace tres años dirige la iniciativa ‘Colombia 2020’. Castrillón realizó estudios de maestría en Asuntos Internacionales y Resolución de Conflictos en la Universidad Externado de Colombia. Con 27 años en el ejercicio periodístico, en la mayoría de ellos ha estado vinculada a El Espectador, trabajando siempre temas de conflictos, Derechos Humanos; recorriendo el país, en principio, cuando estaba la guerra con las Farc, luego cubriendo los esfuerzos de paz en San Vicente del Caguán, los esfuerzos de paz con el ELN, la negociación de los paramilitares en Ralito y el proceso de paz con las Farc en La Habana.

Panorama Cultural conversó con Gloria Castrillón sobre los retos de los encuentros ‘Hablemos de verdad’, de los actores y víctimas del conflicto y, sobre todo, del rol de los periodistas y medios de comunicación como constructores de paz.  La realización del evento que será abierto a toda la comunidad, se llevará a cabo en la capital del Cesar a partir de las 8 de la mañana del jueves 13 de junio en el Hotel Sonesta.

¿Cómo nace ‘Colombia 2020’?

Surgió como una forma de hacer un cubrimiento distinto, con enfoque territorial del antes, durante y después de la firma del Acuerdo de La Habana. Convencidos que la paz se construye desde el territorio con los ciudadanos; teniendo en cuenta que ese acuerdo firmado en Cuba es apenas un elemento muy importante, no solo porque logró que 13 mil personas dejaran las armas, sino porque nos permite estar hoy hablando de construcción de verdad, de construcción de memoria histórica, de justicia transicional, de justicia restaurativa, de reparación a las víctimas y sobre todo, que se den más garantías de no repetición, que es a lo que debe llevar un proceso de paz. Más allá de la reconciliación, lo importante es que esto no se vuelva a repetir, que la tragedia de la guerra que ha vivido Colombia, no se repita.

Teniendo en cuenta su experiencia como directora editorial de la campaña Colombia 2020 y de haber recorrido las regiones del país ¿Por qué considera es tan difícil para los colombianos sentarse a hablar de verdad y reconciliación?

Creo que la mayor dificultad que se enfrenta en el país a la hora de hablar de la verdad, de lo ocurrido en el conflicto es centrada en varias razones, una de ellas es el miedo. Obviamente, el conflicto no ha terminado, el conflicto terminó con una guerrilla, con la más antigua, tal vez la más grande e importante, pero al haber otros actores operando en muchos territorios, actores diferentes a las Farc que a veces no son tan fácilmente identificables en los territorios, eso hace que la gente todavía se llene de miedo.

Creo que hay otro punto y es como en las elites o en los responsables tanto de la política como los actores armados e incluso, entre quienes dejaron las armas, hay también unos miedos enormes a contar la verdad, claramente porque es muy difícil asumir la responsabilidad de lo que hicieron. Las Farc creo que están en ese proceso de entender que tienen que contar la verdad de lo que pasó; los pedidos de perdón les cuesta más de trabajo y no todos están dispuestos en la misma manera a hacerlo. Pero creo que es un proceso que poco a poco se va construyendo, creo que el hecho de haber dejado las armas y firmar un acuerdo es un primer gran paso para asumir esa verdad. Falta ahora hacerlo en los territorios, hacerlo con las víctimas, hacerlo con los sectores sociales a los cuales afectaron.

Por parte de la elite política, empresarial y demás, pues claramente hay un miedo a contar la verdad porque la responsabilidad de ellos no es fácil de asumir de manera pública porque no todos están obligados a asistir a la JEP, por ejemplo, y no sienten la obligación de hacerlo y prefieren espacios extrajudiciales como la Comisión de la verdad si tienen algún tipo de responsabilidad en estos temas, pero no hay la suficiente madurez para hacerlo en público. Creo que es un proceso que hasta ahora arranca y que seguramente nos va a demorar algunos años, pero hay que hacerlo y no desistir en ese empeño.

¿Cuál es el propósito principal de los encuentros ‘Hablemos de verdad’? ¿En qué otras zonas del país se llevarán a cabo estos espacios?

Justamente ese es uno de los objetivos de ‘Hablemos de verdad’. Los encuentros nacieron este año, los hemos venido realizando y los vamos a seguir realizando. Ya hicimos uno en Villavicencio con el mismo esquema del que haremos en Valledupar el 13 de junio. En Villavicencio lo hicimos con diez personas, con una participación muy amplia y plural; estaban actores que participaron en el conflicto que pertenecieron a Farc y Autodefensas, pero también víctimas de diferentes sectores y que soportaron diferentes masacres y hechos como el secuestro, incluso había un miembro de la Fuerza Pública que fue secuestrado por las Farc, teníamos al Comisionado de la Verdad y a otros sectores representativos desde los empresarios, los jóvenes, las mujeres y los indígenas. Ese se realizó el 03 de mayo.

También hicimos uno en Bogotá, donde con la misma representatividad a nivel nacional donde pudimos tener al jefe del partido Farc, Rodrigo Londoño; al Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos; al padre Francisco de Roux, como presidente de la Comisión de la Verdad, a un empresario, a un general en retiro, a un miembro de las Autodefensas Unidas de Colombia que fue jefe a nivel nacional y que operó en el sector de Cundinamarca, muy cercano en Bogotá.

Esa experiencia nos dejó la idea que sí vale la pena hacer estos encuentros, de que la gente quiere hablar a pesar que hay miedo y dolor, mucho dolor; fue otra de las conclusiones que sacamos del evento en Villavicencio, pero a pesar del dolor y del miedo, las personas que fueron afectadas por el conflicto, tienen un deseo enorme de hablar, de ser reconocidas, de ser escuchadas y de hacer sus reclamos directamente a los actores que participaron en la guerra y al Gobierno nacional.

Las víctimas, quieren hacer sentir su voz, con dolor, pero con un enorme sentido de perdón y de reconciliación. Con ese mismo sentido vamos el jueves a Valledupar, tratando de poner la mesa, generar un espacio, generar un momento para que los diferentes actores, no solo los armados sino los sociales que fueron afectados o participaron de alguna manera en el conflicto, se miren a los ojos y sean capaces de hacer un primer acercamiento, ojalá que sea el primero de muchos o de varios que hagan para seguir caminando por este camino que nos permita hablar de verdad.

El encuentro ‘Hablemos de verdad’ en Valledupar, reunirá y pondrá de frente -por primera vez- a Abelardo Caicedo Colorado, miembro partido Farc y a Óscar José Ospino, exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, frente a las victimas y a la sociedad. ¿Cómo se logró el encuentro?

En el encuentro en Valledupar vamos a sentar por primera vez a un miembro de las AUC que fue conocido en la guerra como ‘Tolemaida’ y cuyo nombre de pila es Óscar José Ospino y a Abelardo Caicedo Colorado, conocido en las Farc como ‘Solis Almeida’, ese encuentro se logró, buscándolos, contactándoles y explicándoles de qué se trataba, contándoles que nuestro primer y gran objetivo es no hacer señalamientos, no juzgar. Nosotros como medios de comunicación no somos jueces, el objetivo es uno y es generar espacios donde se pueden conversar.

El espacio y la metodología está creada para que puedan conversar sin presiones, para que puedan exponer sus puntos de vistas, pero también para que puedan recibir las preguntas del público que casi siempre está conformado por víctimas o personas que fueron afectadas por su accionar durante la guerra y puedan absolver las dudas que tengan.

La invitación fue bien recibida por las dos personas, tanto por ‘Solis Almeida’ como por el señor Ospino. Ambos están dispuestos a encontrarse, conversar y hablar frente a frente con sus víctimas, eso para nosotros es un gran logro. Esperamos que todo surja como está previsto y si es así, pues, esperamos que la sociedad vallenata tenga este espacio único, lo valore y, además, de participar en él este jueves, considere que este es un activo y que puede ser el primero de muchos y de varios encuentros que puedan realizar con otros actores y otros facilitadores.

El informe anual entregado por el CIRC en el 2018 dice que en Colombia el conflicto armado no terminó con la dejación de las armas de las Farc; es decir, que no hay posconflicto. ¿Cuál es su opinión sobre ello?

Como indicaba, efectivamente no podemos hablar de que estamos en un momento de posconflicto, estamos en un momento de transición tras un acuerdo firmado con el principal, más antiguo y más fuerte actor de la guerra que fue las Farc, pero claramente quedan otros actores. Es importante llegar a una negociación con el ELN porque es un actor importante, pero también están los grupos posdesmovilización de Autodefensas, están surgiendo grupos posdesmovilización de Farc y hay una enorme variedad de bandas criminales y de otro tipo de delincuencia más ligada al narcotráfico que no cuentan con agenda política, pero sí con una incidencia sobre liderazgos sociales, sobre agendas políticas y sociales que se mueven en el territorio, están actuando de manera violenta.

Está todo el tema de cultivos ilícitos y narcotráfico que seguirá afectando a Colombia mientras no haya una solución de tajo que no depende solamente de Colombia sino también de la comunidad internacional como ya lo hemos visto, será muy difícil terminar de cerrar el conflicto de verdad. Eso significa que con toda la lastima y el dolor del mundo, nos toca implementar este acuerdo con las Farc que tiene unas características muy positivas y loables y otras que generan polarización y división. Esa implementación toca hacerla en medio del conflicto y eso nos genera escenarios como los que tenemos hoy.

Aún así, pienso que eso no es un obstáculo para que todas las propuestas de construcción de paz que están surgiendo desde la sociedad civil sigan teniendo aliento, de tal manera, que la voz de la sociedad civil sea más fuerte que de las personas que intentan imponerse con la violencia.

Finalmente, como periodista ¿cuál considera debe ser el papel de los medios de comunicación en el posconflicto?

Yo creo que esta transición, como yo prefiero llamar a este momento, más que posconflicto, por las razones anteriormente expuestas, exige de los periodistas un cambio de lenguaje porque el lenguaje y la forma como hemos nombrado a las cosas, a las personas y a los hechos durante todos los años de conflicto, no sirvieron para apaciguar los ánimos, sino que incluso, durante muchos años se exacerbaron las acciones violentas con ese lenguaje que lo que hacía era justamente, plegarse al lenguaje usado por los guerreros, léase específicamente, el lenguaje militar, y al usar los periodista el mismo lenguaje de los militares, estábamos utilizando un lenguaje de guerra.

Creo que una de las grandes lecciones que nos deja este momento es que podemos limpiar el lenguaje de esa jerga militar agresiva, violenta y guerrerista, como primer lugar. Pero también, un segundo elemento es lo indispensable que se hace llamar a las personas y a las cosas por su nombre. Al eliminar expresiones como “dar de baja” al referirse a una persona que muere en combate, cuando hablamos de masacre y no hay masacre sino un enfrentamiento militar o viceversa, cuando se habla de acciones terroristas cuando no lo son sino un enfrentamiento miliar, pues, no estamos llamando las cosas por su nombre.

Uno de los primeros llamados es utilizar el lenguaje que es. Segundo, es usar un lenguaje que no contribuya a la polarización que está ahora tan fuerte. Creo que el hecho que los periodistas logramos ponernos no tanto neutrales -porque creo que la neutralidad en este caso, como la objetividad, no existen sino en las cátedras de las universidades- pero lo que sí podemos hacer es un aporte al análisis presentando cada vez más voces y diferentes. Creo que el modelo de hacer un debate, por ejemplo, entre un “uribista” versus un “anti-uribista”, no ayuda. Pienso que lo que hay que hacer es escuchar unas voces distintas a las que polarizan.

Otro llamado es no propagar los mensajes de odio que muchos sectores políticos usan, apartarnos de ese lenguaje del odio y más bien, no se trata de maquillar la realidad o de no contar las cosas o de esconderlas, yo lo que creo es que se pueden contar las cosas, describir los hechos, pero desde un lenguaje que deje de contribuir -insisto- a la propagación de mensajes de odio que es lo que más abunda hoy en día.

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny

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