Pueblos

El contrapunteo: la esencia cultural de Latinoamérica y el Caribe

Antonio Ureña García

07/08/2014 - 11:20

 

En el artículo de nuestra autoría, publicado recientemente en este periódico, definimos la cultura latinoamericana como “hibridez y negociación", tanto de las herencias culturales del pasado como de las expresiones de los sectores y clases sociales que actúan en el presente. Utilizando un término procedente del folclor latinoamericano y caribeño, la cultura de la región sería el resultado de un contrapunteo entre influencias citadas.

En origen del término contrapunteo se encuentra en la teoría musical académica, donde, contrapunto podría definirse como el arte de combinar, siguiendo unas determinadas reglas armónicas, dos o más melodías diferentes; si bien por extensión puede referirse al "contraste entre dos cosas diferentes". Uniendo estas dos interpretaciones, el antropólogo cubano Fernando Ortiz, en 1940 (Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar) lo utiliza en alusión al género dialogado de la tradición folclórica de su país “que lleva hasta el arte la dramática dialéctica de la vida".

El contrapunteo es característico de Los llanos: región natural entre Venezuela y Colombia situada entre las regiones andina y amazónica, cuya población originaria es el resultado de la mezcla entre indígenas y europeos que, al tratarse de una de colonización tardía, no provienen directamente de España, si no de los Andes; es decir: son criollos, por lo cual está música de raíz indígena y europea se convierte en paradigma de la música criolla y por extensión de cultura criolla.

En este sentido, no hay que ignorar la importante contribución de los llaneros en la lucha independentista y la consolidación de la misma junto a Bolívar. Como forma musical, el contrapunteo es ejecutado por dos o más personas quienes, sobre una melodía entonada por el arpa, el cuatro y las maracas, improvisan versos inspirados -entre otros temas- en el propio llano; el cortejo a una dama o simplemente para demostrar ante el público quien de todos es el mejor improvisador.

Por ese motivo, el concepto contrapunteo se sinónimo de rivalizar, pero esta rivalidad no se convierte ni en la música ni en la cultura en un enfrentamiento y oposición irresolubles. Más bien al contrario, se trata de buscar una serie de nexos comunes que permitan una -llamémosla- resolución amistosa del conflicto, al igual que al final de un contrapunteo musical los intérpretes acaban agradeciendo e incluso alabando las cualidades de su oponente:

Las gracias le voy a dar, sepa que soy un llanero

complaciente y cariñoso ante todo caballero.

Por las razones anteriores, el término contrapunteo ha sido tomado en antropología como sinónimo de transculturización. De esta manera, diversos autores -y precisamente como introducción a diversas ediciones de la obra de  Fernando de Ortiz citada-  asimilan ambos términos. Así Marino Santi, en la publicación de la editorial  Colibrí, define ambos términos como la dialéctica cultural entre el desarraigo y la novedad, el choque (o abrazo) de culturas que produce una nueva, lo cual puede extenderse a toda América por analogía.

Igualmente, en su introducción a la obra de Ortíz publicada por Cátedra, Bronisław Malinowski explica que la transculturación es un proceso en el cual siempre se da algo a cambio de lo que se recibe; es un «toma y daca» (...), un proceso en el cual ambas partes de la ecuación resultan modificadas, emergiendo así una realidad nueva, compuesta y compleja, no constituyéndose un conglomerado o mosaico de las anteriores, sino un fenómeno nuevo, original e independiente.

Otros Autores, como García Canclini, han acuñado el término Hibridación con acepciones similares. Si en sus orígenes,  la cultura latinoamericana se formó por el contrapunteo, transculturización o hibridación de las influencias europeas, indígenas y afrodescendientes; en la actualidad la realidad es mucho más compleja, pues al diálogo anterior habría que añadir, por citar algún ejemplo, el de tradición y modernidad.

En este sentido, no es casualidad que movimiento fundamental en el arte del siglo XX como es el Op Art o Cinetismo, tenga su reflejo más importante en la calles de Caracas con obras de Jesús Soto o Carlos Cruz Díez;  o el arquitecto  más influyente de ese siglo, como es Le Corbusier, diseñara un plan de ordenación y desarrollo urbanístico de la ciudad de Bogotá. Podríamos seguir citando elementos dialécticos que han constituido y constituyen la realidad cultural y social de la región; sin embargo, y para finalizar, hablaremos únicamente de uno de ellos sobre el que no se ha llegado a una solución dialogada, constituyendo -por el contrario- motivo de conflicto permanente. Nos estamos refiriendo a la oposición entre miseria y opulencia, cuyo resultado es la violencia que salpica todo el paisaje del subcontinente.

Sobre estos y otros temas, nos proponemos reflexionar en la columna que ha tenido a bien ofrecernos el periódico Panorama Cultural, lo cual agradecemos sinceramente desde estas líneas.

 

Antonio Ureña García

naantees@gmail.com

Sobre el autor

Antonio Ureña García

Antonio Ureña García

Contrapunteo cultural

Antonio Ureña García (Madrid, España). Doctor (PHD) en Filosofía y Ciencias de la Educación; Licenciado en Historia y Profesor de Música. Como Investigador en Ciencias Sociales es especialista en Latinoamérica, región donde ha realizado diversos trabajos de investigación así como actividades de Cooperación para el Desarrollo, siendo distinguido por este motivo con la Orden General José Antonio Páez en su Primera Categoría (Venezuela). En su columna “Contrapunteo Cultural” persigue hacer una reflexión sobre la cultura y la sociedad latinoamericanas desde una perspectiva antropológica.

1 Comentarios


Xabier Izae 29-05-2018 12:43 PM

Deberia ver a los vascos y los llamados "bertsolaris",(asi como se escribe) aunque cantem en idioma vasco, los mismos poblaron latinoamerica y otras partes del mundo, llevaron su cultura consigo, la improvisacion, como se responden, es una manera de expresion milenaria

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