Pueblos

Los alegres kankuamos que luchan por el reconocimiento de su música

Redacción

29/06/2015 - 09:20

 

Los alegres kankuamos que luchan por el reconocimiento de su música

Los Alegres Kankuamos en Valledupar

Toño Villazón lleva más de treinta años viajando de un lado a otro de Colombia con el sonido de la música kankuama. La música de esa etnia milenaria -que tiene como origen la Sierra Nevada de Santa Marta- se ha convertido en el centro de una vida dedicada en el rescate de una identidad.

“Nosotros queremos rescatar nuestra música, es como el corazón de la Sierra Maestra”, explica Toño ante el público de la Biblioteca departamental Rafael Carrillo Lúquez. Su voz suena apasionada y agradecida, y es que no todos los días se abren espacio para estas sonoridades.

Antes del estreno del documental “La esperanza kankuama” en la región –archivo en el que queda registrada la actividad de “Toño” Villazón–, el líder de “Los alegres kankuamos”  explicó las condiciones en las que había iniciado su labor de difusión.

Ya a mediados de los años 80, en medio del conflicto armado, se dedicaba a viajar de un lado a otro de la Sierra Nevada para interpretar canciones. En uno de esos viajes, lo detuvieron unos hombres armados y le preguntaron por qué llevaba tantos instrumentos. Su respuesta marcó gran parte del camino que hoy recorre: “para brindar alegría en medio de tanto dolor”.

El instrumento que le acompaña a todas partes es el Carrizo –o la gaita-. El instrumento central dentro del Chicote, un género que caracteriza a su pueblo. Toño sabe construirlo con sus propias manos y explica con prolijos detalles que existen dos variantes: el carrizo macho y otro hembra que recrean el equilibrio de la Madre Tierra.

Con la música del Chicote se canta a toda la naturaleza. “Cada animal tiene un son –explica Toño–: está el son del perro, del burro, y hasta del tigre. También hay un son del sol y de la lluvia”. Cada son tiene una finalidad y si hoy el canto de la lluvia no surte efecto es, según Toño Villazón, porque “algo malo está pasando”.

Tras las graves afrentas impuestas por el conflicto armado, el altísimo número de desaparecidos y fallecidos, la etnia kankuama busca reencontrarse con la esperanza. Una prueba de ello es la escuela de música de Toño que reúne a más de 25 alumnos.

“Esperamos, con el apoyo de su pensamiento, llevar nuestra música a todas partes”, manifestó Toño Villazón.

 

PanoramaCultural.com.co   

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