Pueblos

Los kunas: historia de un pueblo amenazado de muerte

José Javier González de la Paz

18/08/2017 - 06:50

 

Mujeres Kuna (o Guna), pueblo amerindio localizado en Panamá y Colombia

 

Entre 1500 y 1501 llegaron los conquistadores españoles a las costas colombianas del Caribe. Allí decidieron establecerse y allí entablaron contacto con los indígenas Kuna, quienes pronto comprendieron que aquellos recién llegados no venían precisamente como amigos.

El maltrato recibido por parte de los colonizadores los llevó a aliarse con los primeros expedicionarios ingleses, contra los españoles, y, posteriormente, con los piratas, escondiéndolos en los ríos de la zona para atacar a los barcos castellanos cuando pasaran por allí. El Imperio respondió a esta resistencia con una Real Orden en la que se dictaba la aniquilación de los Kunas.

Desde el noreste de Colombia, la etnia Kuna se vio obligada a buscar exilio más al norte y entre los siglos XVI y XVII, la mayoría de sus componentes habían llegado a Panamá. Paradójicamente, los kunas han sobresalido más en este país centroamericano que en Colombia y han sabido perpetuar sus tradiciones hasta hoy mismo.

Sus aldeas están dispersas en alrededor de 360 islotes y arrecifes, donde poseen colectivamente tres comarcas indígenas, con un total de 65.000 habitantes. Unos 2.000 kunas quedan aún en Colombia repartidos en dos resguardos indígenas.

En 1925, provocada por la explotación de compañías bananeras y mineras y por los abusos policiales, se produjo la Revolución Kuna. Tras los enfrentamientos, muchos de ellos armados, se firmó un tratado de paz con el que el gobierno de Panamá se comprometía a proteger las costumbres y tradiciones de los kunas y éstos admitían, a su vez, el desarrollo del sistema escolar oficial en sus territorios. La brigada policial fue retirada de sus aldeas y todos los prisioneros fueron liberados. Desde entonces disfrutan de una amplia autonomía política y administrativa.

La tradicional organización política Kuna se ha ido fortaleciendo a través de sus Consejos locales (comunidades) y Generales (comarcales) que mantienen la cohesión del grupo y el poder de decisión sobre las actividades que se llevan a cabo en sus territorios, también ejercen el control sobre los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente.

La institución política fundamental del pueblo Kuna es la Gran Casa del Consejo que funciona en cada comunidad. Aunque que cada una de estas casas tiene un saila o jefe, éste sólo preside, pero no domina, pues esta institución es consultiva, deliberativa y ejecutiva a la vez y sus decisiones se han de tomar entre todos los asistentes. En la actualidad, las mujeres están adquiriendo cada vez mayor participación en la vida política comunitaria y ya hay algunas mujeres sailas.

Una o dos veces al año se reúne el Congreso de la Cultura, que reúne a los sailas de todas las comunidades. Allí llevan las decisiones de sus comunidades y se adoptan las normativas comunes a toda la nación Kuna.

La agricultura, las aves de corral, la caza y la pesca, junto al comercio, siguen siendo la base de su economía. Aunque ellos viven en las islas, las tierras de cultivo las tienen en tierra firme y hasta allí se desplazan cada día en sus canoas para trabajarlas. Las mujeres confeccionan unos preciosos vestidos de vistosos colores y también obtienen importantes ingresos de su venta a los visitantes.

Son transcendentalistas y se consideran a sí mismos Olo Tule, es decir, “hombres de oro”, parte esencial de la naturaleza, dotados de potencialidades y privilegios especiales. Para ellos, la divinidad es expresa en forma de padre y madre y, por tanto, de la naturaleza humana, de la animal y vegetal fluyen simultáneamente las energías femenina y masculina.

 

José Javier González de la Paz

 

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