Pueblos

El arraigo afrodescendiente de Chiriguaná (Cesar) y sus corregimientos: el caso de La Sierra

Luis Alcides Aguilar Pérez

13/12/2018 - 05:30

 

El arraigo afrodescendiente de Chiriguaná (Cesar) y sus corregimientos: el caso de La Sierra
La Iglesia de Chiriguaná / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

 

La población de La Sierra se distingue por ser un asentamiento en el plano del Hato San Antonio del Dividivi, que ya a finales del siglo XVIII existía. Según el documento histórico expuesto por el doctor Hugues R. Sanchez Mejía, San Antonio del Dividivi fue “un hato fundado en 1700 instalado por Antonio de Ospino, comerciante radicado en la ciudad de Cartagena y  luego muchos años después se formó el sitio con el nombre de Chiriguaná, a la sombra del hato San Antonio del Dividivi, con otros que apocas distancias se conocen ahora, todo como producto del mestizaje” Este hato para mediados de 1795 pasó a manos de don Domingo López Bordel, un vecino de Mompox.

Según la tradición oral, Fidian Martínez, nativo de La Sierra y presidente del Consejo de Comunidades Negras de La Sierra, El Cruce y La Estación, dice: “En un principio, esta población se conocía con el nombre de El Carmen. Pero, debido a la concurrencia al lugar de personas que se dedicaban a la labor de aserrar madera, sobre todo, hacía la parte montañosa de las piedras; del Manantial de las Piedras, colindando con la hoy carretera que va de Rincón Hondo a Santa Isabel, al momento de los aserradores disponerse a realizar su labor, decían “vamos a la sierra”, en alusión a su actividad en el lugar o en inmediaciones de la hoy población de La Sierra; con el tiempo el pueblo adquirió el nombre de La Sierra”.

Si para 1798 ya aparece La Sierra con el actual nombre, es posible que el nombre de El Carmen, hubiese existido a comienzos de 1700 o en el transcurso del mismo.

Fidian Martínez, comenta que en la tradición oral existe la información del asentamiento inicial de mujeres de tez blanca o mestizos y al llegar los hombres, algunos huyendo de las circunstancias de esclavitud del momento y en busca de su libertad, encuentran cabida en esta comunidad. Dentro de los descendientes de tez blanca podemos mencionar a los Ruiz y alguno de los Caamaño, los que con el tiempo permiten el cruce y se hace más nutrida la población.

Un aspecto de mucho estudio en Colombia es la sublevación y cimarronismo, es así que de acuerdo a Jorge Palacios Preciado en el estudio sobre “La esclavitud y la sociedad esclavista” refiere: “Durante el siglo XVII, y especialmente a lo largo del siglo XVIII, fueron numerosas las rebeliones y huidas de esclavos y surgieron muchos palenques y comunidades de negros fugitivos” (p. 168)

Es evidente que La Sierra en su desarrollo inicial como pueblo haya tenido una incidencia de la mano de pobladores de etnia negra, ya que es una población con un fuerte arraigo y connotaciones afrodescendientes, es muy común en ellos las “huellas de africanía”. Muchos de estos pueblos se fundamentaron con la presencia de negros esclavos, que con el anhelo de ser libres, huyen del  yugo de su amo, a quienes servían en hatos como Las Cabezas, y al prestarse la espesa vegetación, de ese entonces,  para preparar un escondite  ideal, ocasionándose así un asentamiento; sitio donde quizás, sus pobladores no incurrieron en un fuerte enfrentamiento con sus amos y autoridades al momento de ser perseguidos.

También puede ser el resultado de la descendencia de negros libres que al ubicarse en territorios extensos y con oportunidad de abundante comida, ganado y otros, pues vieron el lugar perfecto para construir las estructuras de sus hogares.
Teniendo en cuenta lo anterior, y según el documento "El surgimiento del pueblo  de libres de Chiriguaná y el uso de la tierra por parte de sus habitantes" expuesto por el historiador Hugues R. Sanchez Mejía (2010), refiriéndose a los vecinos del Hato San Antonio del Dividivi -alias Chiriguaná- dice: "En tanto, otros vecinos se establecieron en áreas de frontera del hato y del sitio, como es el caso de un tal Eusebio del Castillo, quien tuvo hatillo en la sabana de La Sierra con posesión de casa de corral, cocina y chiqueros. En donde permaneció junto con su familia y mujer hasta su fallecimiento"(p.140).

Esta referencia tiene mucha connotación referente a los "libres de todos los colores" categoría que se utilizó en un censo de 1777 y 1778 en la colonia para designar a las personas que por ser mezclas de diversos "linajes" (esclavizados, zambos, blancos e indígenas) escapaban del pago del tributo y de la vecindad. Partiendo de lo anterior expuesto podemos argumentar que uno de los primeros habitantes de La Sierra fue Eusebio del Castillo a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX.

Otro aspecto en relación de cómo fue su poblamiento, existe el siguiente argumento: “De acuerdo a la información que recibe de su abuelo, Concepción Herrera, el maestro Luis Mariano Castañez relata la manera como posiblemente se fundamentó la población de La Sierra: La Sierra se fundó inicialmente en las tierras que son de Tomasa Ospino Peinado, parte oriental de la actual Sierra, y a la misma las personas de esa época se referían al lugar como “allá riba”, no era parte de montaña o escarpada; pero si de espesa vegetación y con grandes árboles de mango de muchos años de existencia, prueba de ello fueron los mangos legendarios cortados por Miguel Barahona. -Quizás por su apariencia de montaña, por encontrarse el territorio muy enmontado por malezas o monte, se le haya dado el nombre de La Sierra“.

Micaela Espinosa Altamar, quien vivía en Animito, lugar que queda cerca del Hatillo de la Cruz (inmediaciones de Rincón Hondo), expica: “Cualquier día, los ovejos y chivos perdieron la ruta, y luego de atravesar muchos caños vinieron a parar donde se inició La Sierra; por la vegetación era un lugar sombrío, con especies vegetales como pimentón, palma amarga, chilaco, canelito, tomasuco, gusanero, cedro, mango y limón. Al atardecer, al existir abundante comida, los animales se quedaron ahí, en consecuencia de ello la señora Micaela Espinosa, junto con su compañero, del cual no tengo el nombre, se propusieron buscar sus animales y siguiendo un poco de sus rastros llegaron al inicio de la noche al lugar donde se habían estacionado los animales, al notar que los animales no querían seguirles, decidieron señalar el lugar, con la preocupación de que sus animales fuesen presa del tigre; al día siguiente regresan al lugar a darse cuenta de sus animales y ahí estaban todos, pensando de llevárselos por la tarde. En la tarde, al tratar de agrupar a sus animales, estos se resistieron en seguir, y empezaron a dar vueltas constantes en el mismo sitio sin la esperanza de regresar a su lugar acostumbrado, en vista de no tener éxito con su insistencia, ellos, doña Micaela y su compañero, decidieron hacer una choza con el fin de pasar esa segunda noche con los animales y así el marido fue al Animito regresó con todo lo necesario para pasar la noche. En el transcurrir de los días, al ver que los animales se habían amañado al lugar, entonces decidieron establecerse o hacer una casa en ese terreno y es así que se inicia La Sierra”.

Concepción Herrera Cogollo, no fue uno de los fundadores de La Sierra; pero sí fue uno de los primeros en llegar al territorio. Más adelante llegan otras familias como, Catalino Fragoso, María Villazón, Miguel Fernández, José de la Cruz Sánchez, José Manuel Mayorga, Francisco Moreno. Llegan personas de El Paso, de La Guajira, de Bolívar.

Con el transcurrir de los años la población se va extendiendo hacia el occidente de la anterior población y es donde hoy se ubica a la población de La Sierra, el sitio inicial, hoy se encuentra convertido en una zona de cultivos.

La comunidad de La Sierra se ha caracterizado por ser unida e inquieta por su tierra. A lo largo del siglo XX, continuó defendiendo sus tierras “sabanas ancestrales”, así llamadas por ellos, ya que a algunos terratenientes les apeteció y quisieron apropiarse de ellas, aunque perdieron algunas hectáreas mediante engaños; hoy son más conscientes sobre sus baldíos nacionales primando su defensa y lucha.

 

Luis Alcides Aguilar Pérez

Fuente: Chiriguaná. Historia y cultura. Pags 90, 91, 92, 93,94. Luis Alcides Aguilar Pérez. 2016

Sobre el autor

Luis Alcides Aguilar Pérez

Luis Alcides Aguilar Pérez

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Luis Alcides Aguilar Pérez (Chiriguaná- Cesar). Lic. En Ciencias Sociales de la Universidad del Magdalena. Docente de secundaria. Fiel enamorado del arte de escribir. Publicaciones: La Múcura de Parménides – Compendio de cuentos, poesías y reflexiones; Sueños de libertad – Cuentos, poemas y diez reflexiones; Chiriguaná. Historia y Cultura. Novela inédita “¡Y la culpa no es de Dios!”

@LuisAguilarPe

3 Comentarios


Oswaldo Aguilar Mejía 14-12-2018 10:09 AM

Que bueno primo hermano, interesante documento que apunta a ir definiendo nuestros orígenes... La Academia nos condenó a una historia fría, sin arraigo y obviamente sin esencia... Nuestra historia está ahí dormida, esperando que la pluma de un soñador la despierte... Ya que la institucionalidad no se ha dado cuenta que tenemos una historia...

Emigdio Pérez Villanueva 18-12-2018 08:24 AM

Un gran aporte primo esa que ud le hace a historia de nuestro municipio, especialmente en el conocimiento de nuestra génesis poblacional, que bueno poder contar a los hijos y nietos cómo se dió inicio el desarrollo y esparcimiento de nuestros antecesores el territorio del municipio para conocer por parte de todos los hechos ancestrales para que sean transferidos y apropiados a las nuevas generaciones para que conozcan sus orígenes y la defiendan.

Óscar Rosado Arzuaga 06-05-2019 09:46 PM

Excelente aporte a la cultura de nuestro municipio, es así como los que desconocemos como el origen de nuestras poblaciones aterrizamos en la fundación de los mismos. Éxitos y bendiciones, estimado amigo.

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