Pueblos

El día de Papá Caribe

Redacción

29/06/2020 - 05:20

 

El día de Papá Caribe

Nuestra madre –que es una sola— podría tener varios nombres: Patria, Nación, Región, Madre Tierra. Pero el gran papá de todos tiene un único nombre: Papá Caribe. Hablo, claro, en forma metafórica, del papá de todos los que habitamos esta Costa Norte de Colombia, hermosa y afable, compuesta por ocho departamentos que se reconocen como una región que lleva el nombre de papá: Región Caribe.Guajira, Magdalena, Cesar, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, y San Andrés y Providencia constituyen esa Región que todo nos ha dado, como un buen padre. Nos ha dado las lenguas que hablamos –español, wayuú, embera, inglés, por ejemplo--, nos ha dado un mar cercano, un clima cálido y amable, una manera de sentir y una forma de soñar y de disfrutar la existencia, y muchas otras cosas que nos marcan y definen.

Pero lo mejor que Papá Caribe nos ha dado –buen padre al fin y al cabo— es el sentido de pertenecer a una región en la que uno se siente primero caribe y costeño y después de algún lugar.

¿No se han fijado que cuando, fuera de la tierra de este Papá, nos preguntan de dónde somos, primero respondemos que somos costeños-caribes y después de Barrancas, Guajira, por ejemplo? O de Lorica, Córdoba; o de Badillo, Cesar; o de El Retén, Magdalena: o de Baranoa, Atlántico; o de San Jacinto, Bolívar; o de Ovejas, Sucre; Pero primero, somos caribes. Es el único caso en esta Colombia grande y hermosa: ocho departamentos con sentido de nación. Ese sentido, el de Nación, es la Mamá. Es decir, la esposa de Papá Caribe: Doña Mamá Caribe. En buen costeño: “La Niña Cari”.

La madre, Mamá Caribe, nos ha amamantado. Ella nos ha hecho sentir el orgullo de ser lo que somos. Ella nos ha enseñado esa verdad, como la enseñan las madres, que enseñan todo lo que tiene que ver con el alma y el sentimiento. Y Papá Caribe, como buen padre, nos ha dado lo demás: otras cosas de las que también nos sentimos orgullosos.

Con inmenso cariño, Papá Caribe nos ha tomado de la mano y nos ha enseñado las verdades más verdades de su vasto terreno de mar de y ríos, de valles y montes, de praderas y desiertos, de ciénagas y lagos, de golfos y bahías, de minas y pastos, de pueblos y ciudades, de fábricas y puertos, de peces y ganados. Como un padre que muestra la finca a sus hijos, nos ha dicho desde el caballo: “Les voy a dejar como herencia una finca grande, muy grande, que va desde la Guajira hasta Córdoba, y para recorrerla de cabo a rabo –desde el Cabo de la Vela en la Guajira hasta Rabolargo en Córdoba-- necesitarán cabalgar casi un mes entero o andar en bus durante doce horas. Y a lo largo y ancho de esa finca, todos sus habitantes hablan y sienten del mismo modo, bailan la misma música, comen casi la misma comida, disfrutan del mismo clima, usan el mismo sombrero y la misma mochila, aman de igual manera y sienten orgullo por idénticas cosas. Este, hijos, es un caso único en Colombia: nadie, como ustedes, tienen como herencia una finca tan grande y con tanta riqueza, humana y material. Así que… vean lo que hacen, porque están llamados al orgullo y la grandeza”.

Es cierto que todos tenemos en casa un papá verdadero y una mamá verdadera, de carne y de hueso, pero Papá Caribe es tan las grande… que es solo una idea, un sentimiento. Y los sentimientos y las ideas son más grandes, siempre, que la gente de carne y hueso. Y es que… Papá Caribe y Mamá Caribe son los padres de nuestros padres y de nuestras madres, porque en esta tierra hermosa y bella, alegre e inteligente, todos somos hijos de ellos.

En este mes de junio estamos celebrando, como Mamá Caribe nos enseñó, el día del padre, de nuestro padre de carne y hueso y de nuestro padre grande: Papá Caribe.

Entonces, digamos en coro…. “¡Feliz día del padre, Papá Caribe! Y gracias por todo lo que nos has dado: muchas enseñanzas y una finca tan hermosa y tan grande, de tantos millones de hectáreas y de tantos miles de corazones”.

 

David Sánchez Juliao

Acerca de esta publicación: El artículo titulado “ El día de Papá Caribe ”, de David Sánchez Juliao, fue publicado en junio del 2009 en el periódico Entérese.

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