Pueblos

Liderazgos femeninos con enfoque étnico en la Guajira

Fabrina Acosta Contreras

26/08/2020 - 04:15

 

Liderazgos femeninos con enfoque étnico en la Guajira
Mujeres líderes del pueblo wayúu / Foto: Caracol Radio

El departamento de La Guajira y la ciudad de Riohacha son llamados por el antropólogo Weilder Guerra (2014) “reserva de la imaginación”. Esta designación obedece a que en ellas se producen las más significativas riquezas históricas y culturales que, a su vez, generan en sus habitantes estilos de personalidad, que van desde las amplias formas de expresión de sentimientos hasta la facilidad para vivir las amistades con fraternidad familiar. Lo que podría llevar a pensar que la Guajira es un territorio con plataformas amplias de participación, con equidad e igualdad de derechos en lo público o bajos índices de violencia. Sin embargo, su cotidianidad está inmersa en paradigmas patriarcales que delimitan las relaciones de hombres y mujeres y, por ende, influyen en las formas de participación de las mujeres y de los grupos étnicos.

Al respecto, es importante mencionar que la Constitución de 1991, la cual fortaleció la democracia participativa y la participación ciudadana, además, definió Colombia como nación pluriétnica donde indígenas, afros, e integrantes del pueblo ROM; tuvieron una inclusión que determinó nuevos desafíos para el Estado, en términos especialmente de las dinámicas de participación desde cosmovisiones particulares y propias de cada grupo étnico. Dichos cambios políticos y sociales dotaron de herramientas a aquellos interesados en intervenir en los procesos de gestión pública y afianzó la participación ciudadana desde las organizaciones sociales.

Liderazgos femeninos étnicos en la Guajira: un sendero propicio para la transformación social

El liderazgo femenino en La Guajira, y especialmente el de las mujeres (indígenas y afros) del escenario privado o doméstico al público, enfrenta grandes desafíos. El sistema de mayor influencia en las personas es la Cultura, el papel de las mujeres en muchas culturas es de sometimiento; por lo cual, es importante hacer referencia al rol matrilineal, integrando también al machismo que se presenta en una cultura ampliamente representativa como la Wayúu, donde la mujer desarrolla roles de liderazgo, pero también debe asumir otras exigencias que provienen del machismo opresor. Esto se refiere sin desconocer el poder que la mujer Wayúu logra ejercer en su entorno por su rol matrilineal que le permite voz y participación en los mecanismos de participación propios de las comunidades.

Como lo menciona, el palabrero Guillermo Jayariyu: “Diferente a los Alijunas que consideran que la mujer salió de una costilla del hombre, los Wayùu consideramos que salimos del vientre de las mujeres y, por eso, somos matrilineales y la mujer tiene un poder especial en nuestra cultura”.

De esta manera, es pertinente mencionar algunos aspectos relevantes de la mujer wayúu que aportan a la reflexión planteada, como los expuestos por Román y Luis Delgado[1] quienes refieren que:

“La mujer se desenvuelve dentro de la sociedad wayúu como la representante de la perpetuidad cultural. Como madres, son las dueñas de un vínculo espiritual que transmiten a sus descendientes en un legado de por vida. En el pueblo Wayúu la mujer tiene una gran importancia no sólo desde la procreación, sino como la matriz de la cultura y la portadora de la carga moral. Ella lleva consigo el elemento más importante: ser la responsable de heredar a sus descendientes su clan y perpetuar el linaje de su familia. Forjándose una sociedad matrilineal”.

Es importante mencionar que las mujeres respetan sus principios culturales, pero son notorios los cambios que se generan, por el acceso a la educación, el avance en temas de género y diversos estímulos que aportan a la mujer indígena o afro la motivación de transformar esquemas; por ello, las concepciones femeninas que, con anterioridad estaban basadas exclusivamente en la reproducción, se amplían a nuevos intereses desde la perspectiva de la garantía de derechos.

Bajo esta posibilidad de las dinámicas cambiantes, actualmente existe una tendencia a la inclusión femenina en los diferentes sistemas sociales, aunque esto aisladamente no implica una inclusión total de la mujer, son inicios de equidad más no de igualdad de derechos; es pertinente afirmar que las nuevas generaciones de mujeres wayúu se perciben como fundamentales no solo para mantener el linaje, sino desde diversos roles donde pueden desarrollar liderazgos académicos, políticos, sociales o culturales. Conciben su participación como transformadora de lo que ha venido marcando la verticalidad de la cultura masculina.

Una de las barreras que enfrentan las mujeres es la normalización de la violencia contra ellas, especialmente cuando comienzan a tener reconocimiento como activista social y cuando exponen nuevas visiones, por ejemplo, las mujeres wayúu que se auto-reconocen como feministas y que generan reflexiones y cuestionamientos respecto a algunos usos y costumbres (como la dote, la violencia sexual, entre otros), más allá de ampararlos en argumentos culturales, asumen una postura de deconstrucción de estereotipos de género y culturales.

“El argumento de la conservación de las tradiciones no puede, desde ninguna perspectiva, seguir justificando las violencias contra las mujeres, contrariamente si algunas tradiciones comportan este tipo de violencias deben ser dejadas de lado y, de ser necesario, reinventar otras” [Jazzmín Romero Epiayú, mujer wayúu feminista integrante del Movimiento Feminista de Niñas y Mujeres Wayúu, el 1 de junio del 2020].  

Las mujeres, y de manera especial las mujeres wayúu y afro, han estado afectadas por mandatos patriarcales, pero es relevante decir que los argumentos de machismo vertical (excluyente) están cada vez más cuestionados y llamados a las transformaciones, como consecuencia de los liderazgos femeninos, es decir, la participación y el activismo de las mujeres (en la Guajira esto es notorio desde organizaciones sociales y el auge de movimientos con enfoque étnico y diferencial).

Todo esto ha generado la deconstrucción de estereotipos de género, para enfatizar sus causas enmarcadas en la búsqueda de la garantía de los derechos; falta mucho aun pero ya se conocen avances en razón a estas nuevas dinámicas sociales de las mujeres.

Cifras que permiten analizar el contexto guajiro y el impacto en los liderazgos

Es pertinente, presentar las cifras de violencias en Riohacha como un indicador del panorama de brechas basadas en género que son normalizadas por arquetipos culturales, generando obstáculos en la participación de las mujeres.

Riohacha mantiene altos índices de violencia de género. Según Medicina Legal, en el año 2019 se presentaron 244 casos de violencia contra la pareja, de los cuales 226 de las denunciantes eran mujeres y 18 hombres. Otras cifras de Medicina Legal publicadas en la revista Forensis, reportaban en el año 2019 en Riohacha 101 casos de violencia sexual, de los cuales 90 fueron contra mujeres y 11 contra hombres.

Por otro lado, el panorama nacional tampoco es esperanzador. Según datos publicados en la Revista colombiana de medicina legal y ciencias forenses, en el año 2019 fueron asesinadas 404 mujeres en Colombia y se registraron 20.397 casos de violencia intrafamiliar (hacia mujeres) en el país. Adicionalmente, se denunciaron 68.907 hechos que involucran la violencia de pareja en donde el 86.5%% las víctimas son mujeres (Instituto Nacional de Medicina Legal, 2018).

Programas con enfoque de género y diferencial para protección de las lideresas

En Colombia, se han dado avances en programas de protección a las lideresas. Se puede mencionar algunos como la Resolución 805 de 2012 “Protocolo Específico con Enfoque de Género y de los Derechos de las Mujeres”, mediante la cual, la Unidad Nacional de Protección incorpora el enfoque de género y se crea el Comité de Evaluación de Riesgo y Recomendación de Medidas –CERREM- para Mujeres y se designa la participación de cuatro delegadas de organizaciones de mujeres al espacio en el que se evalúa el riesgo y se recomiendan las medidas a favor de las mujeres lideresas y defensoras de derechos humanos.

Asimismo, es importante mencionar que, en el año 2019, se lanzó el Programa Integral de Garantías para las Mujeres Lideresas y Defensoras de Derechos Humanos, el cual, formula acciones de política pública integral de promoción, protección, garantía y del goce efectivo de los derechos de una población altamente vulnerada, en el marco de la articulación de la política pública de equidad de género para las mujeres y de sus lineamientos para la atención a mujeres víctimas del conflicto armado y con enfoque diferencial.

 

Fabrina Acosta Contreras

@Facostac

 

[1] Roman Delgado & Luis Delgado: UNA SOCIEDAD REGIDA POR LA SABIDURÍA FEMENINA:MUJER, MADRE DEL LINAJE WAYÚU- disponible en: jieyuuwayuu.blogspot.com

 

Sobre el autor

Fabrina Acosta Contreras

Fabrina Acosta Contreras

Evas&Adanes

Nieta de Rita Contreras leyenda viva de 108 años. Escritora e investigadora Guajira, Psicóloga, Magister en estudios de género, Magister en Gestión de Organizaciones y Especialista en Alta Gerencia. Es creadora de la Asociación “Evas&Adanes” desde la cual, lidera diversas iniciativas ciudadanas como los foros “La Mujer en el vallenato”, “Tejiendo esperanzas por la Guajira”, Programa radial Evas&Adanes, entre otras.

Ha recibido reconocimientos por la causa que lidera tales como: Joven sobresaliente de Colombia TOYP 2018 (JCI Colombia), máxima distinción del departamento de La Guajira medalla Luis Antonio Robles, personaje diez en el departamento de Amazonas, medalla a Mujer extraordinaria con proyección social otorgada por la Asociación de Mujeres de la Guajira.

Ha sido columnista por más de 10 años de varios medios puntualizando temas de género y derechos de las mujeres, así como las causas por la guajira; es autora de los libros Mujer Sin Receta: Sin Contraindicaciones para hombres, Evas culpables, Adanes inocentes” y “De esas costumbres que hay en mi tierra: una mirada a los imaginarios sociales de la violencia de género”.

@Facostac

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