Pueblos

Los Pacabuyes: ¿un pueblo Chimila o Malibú?

Luis Carlos Ramirez Lascarro

30/08/2021 - 06:05

 

Los Pacabuyes: ¿un pueblo Chimila o Malibú?

 

El libro El país de Pocabuy, publicado en 1947, es la principal fuente de información que ha existido acerca de los primeros pobladores del territorio cercano a la ciénaga de Zapatosa y la confluencia de los ríos Cesar y Magdalena, al sur del departamento del Magdalena y centro del Cesar.

Estudiando esta y otras fuentes se encuentran una serie de vacíos a la hora de intentar concretar una idea acerca de esos pobladores primitivos y el proceso de colonización y poblamiento de estos municipios, particularmente en torno al nombre del grupo indígena al que pertenecían quienes fueron hallados por los europeos en estas tierras, la filiación o pertenencia de este grupo local o subregional a uno de mayor tamaño o presencia territorial y el nombre del cacique y del pueblo o pueblos que estos señoreaban, así como su ubicación.

El problema del nombre Pocabuy

A partir de este libro se introdujo el término Pocabuy, nombre aborigen que significa “Laguna”, perteneciente a la nación Chimila (Rangel, 1947), pero en el 2018 apareció el libro Melambo: tradiciones e historias de Guamal que introduce Pacabuy a partir de documentos antiguos consultados por el autor, quien asegura no haber encontrado el término Pocabuy fuera del libro de Rangel Paba, lo cual me sembró una duda que me llevó a buscar en las fuentes disponibles en la red acerca del asunto, sin poder llegar a aclararlo, todo lo contrario, como veremos a continuación:

El etnólogo francés Paul Rivet anota en Les indiens Malibú (1947) que los indios de la ciénaga de Zapatosa tenían otro nombre: los Pacabuey y eran los mismos que había descrito Pedro de Aguado en Historia de la Provincia de Santa Marta y Nuevo reino de Granada, escrito entre 1503 y 1590, quien refiere sobre esta provincia: “Y lo más de aquella tierra se anda por agua, a causa de las ciénagas y lagunas grandes que tiene, y porque por la mitad de aquella provincia atraviesa un gran rio que se llama Caçir (Cesar), que se mete en el rio Grande (Magdalena), por donde, como dicho es, van los bergantines. Este rio Caçir atraviesa la dicha provincia de Pacabuey”.

En las Elegías de varones ilustres de indias, de Juan de Castellanos, se emplea esta misma denominación en, al menos, dos ocasiones, siendo esta la primera (Parte II, Elegía I, Canto III):

Recorriendo pues tierra del Upare,

Recogido de oro montoncillo,

Pasó de las zavanas de Zazare,

Y rio que llamamos de Vadillo,

Las de Guataporí y Campare,

Pisando muchos indios ácuchillo,

Y los de Pacabueyes anihila,

Y los de gente blanca y de Chimila.

Se puede volver a encontrar alusión a los indios de esta región en la Parte II (Historia de Santa Marta, canto IV):

Muchos señores desta gente ruda

Salían con pacífico semblante

Dándoles el socorro y el ayuda

Que pretendía nuestro caminante:

Llegan á Pacabuey, gente desnuda,

Aunque provincia rica y abundante;

Caminan hasta ver playa y arena

Del rio grande de la Magdalena

El capítulo II del libro XXV de la Historia general y Natural de las indias: Islas y tierra firme del mar océano del Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdez, se titula: “Del valle de los Pacabuyes y su provincia, y otras particularidades concernientes a la historia, y del oro que envió el gobernador con el capitán Vascuña a la ciudad de Coro, donde nunca llegó”, confirmando lo testimoniado por Pedrozo, pero sembrando la duda frente al nombre usado por Aguado.

En la Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela (Parte I, Libro I, Capitulo VI), escrita por José de Oviedo y Baños, se lee: “Asolado y destruido el Valle de Upar, siguiendo las corrientes del rio Cesare, llegó Alfinger a las provincias de los Pocabuces y Alcojolados…”, introduciendo otra variante en el entramado y dificultando más el asunto.

Rangel cita a Aguado y Fernández de Oviedo en su libro, transcribiendo las formas usadas por estos e incluyendo la que se ha hecho popular, por lo cual no se puede decir que desconociera que a la provincia se le llamara de forma distinta a la que él introdujo y no brinda una explicación para su decisión de llamar Pocabuy a la provincia conociendo los nombres usados por estos cronistas con anterioridad. Esta, sin embargo, se puede respaldar citando la Historia general de los hechos de los Castellanos en las islas y tierra firme del mar océano o Descripción de las indias occidentales de Antonio de Herrera, cronista mayor de su Majestad de las indias y su cronista de Castilla, en cuya Tabla general de las cosas notables se cita dos veces a los Pocabuyes. “indios, domésticos de buenos pueblos y mucho oro, llega Alfinger a su tierra. IV.135.2” se lee en primera instancia y, posteriormente: “vuelve (Alfinger) a entrar por la tierra de los Pocabuyes y envía a Coro más gente IV.135.2 halla buena tierra y no quiere poblar y por la Culata se vuelve a Coro”.

No puedo asegurar que Rangel conociera este documento, pero es muy probable, dado que, en la bibliografía del primer capítulo de su libro, entre Restrepo Tirado y Fray Pedro Simón, se lee un escueto: Herrera.

¿Dónde señoreaba Melambo?

Foto: archivo del autor

La principal población de la provincia era, Thamara, actual Belén, corregimiento de El Banco, de acuerdo a lo registrado por Rangel Paba, primer sitio donde se fundó Tamalameque y que no es el mismo que se tuvo como principal de la provincia en la época de las fundaciones llevadas a cabo por Mier y Guerra en la región, el actual Tamalamequito, corregimiento de El Banco.

Respecto a este poblado, que ubica en mitad de una ciénaga en su mapa de la región de Maracaibo, Fernández de Oviedo anota: “Aqueste pueblo de Thamara está junto al río que se dixo de susso llamado Xiriri, e allí luego entra a una laguna grande, que tiene de ancho quatro o çinco leguas, la cual falta poco que no çiñe todo el pueblo con el río. Es aquella poblaçión mejor é mayor que los chripstianos han visto en aquellas partes…”.

Durante el periodo prehispánico, el territorio del municipio de Guamal, Magdalena, hizo parte de la provincia del Pocabuy o Pacabuy, nombre aborigen que significa "Laguna", perteneciente a la nación Chimila, siendo fundado por Mier sobre la barranca en la que se asentaba el cacique Melambo, uno de los líderes que acudiría a perpetrar la emboscada orquestada por Alonso Xeque a los españoles en Thámara, a modo de venganza por todos los atropellos cometidos por los europeos en contra de los nativos. En la relación de estos líderes, hecha por Juan de Castellanos, es el único documento, de la época, conocido hasta el momento, en el que se nombra a dicho cacique, sin aportarse señas o datos que permitan ubicar de manera adecuada la barranca y poder corroborar que fuera ese el mismo sitio donde se fundara Nuestra señora del Carmen de barrancas, el actual Guamal, Magdalena, como lo anota Rangel Paba. En las Anotaciones historiales de Mompós, don Pedro Zalcedo del Villar, hace una descripción más detallada de la misma emboscada, sin citar a Castellanos, y da una nueva lista de los caciques participantes, poniendo por líder a Mompox, acompañado de Zuzúa y Mahmón. Esta relación la termina Zalcedo diciendo: “y hasta Malambo”, líder que, asumo, es el mismo Melambo antes nombrado.

El economista e historiador guamalero Carlos Hernández Yepez asegura que en los 3 tomos de la obra: Poblamientos en la provincia de Santa Marta, siglo XVIII, de José M de Mier y, particularmente, en Relaciones y visitas a los Andes, Siglo XVI, tomo II, Región del Caribe, de Hermes Tovar Pinzón, se puede encontrar información que permita esclarecer las dudas acerca del territorio señoreado por Melambo, pues estas obras tratan, en gran parte de los Pocabuyes; sin embargo, estos libros no son fáciles de conseguir en procura de dar respuesta a la pregunta: ¿Dónde señoreaba Melambo?

El problema del territorio

Como se ha dicho, desde la aparición de El país de Pocabuy se considera a este pueblo como Chimila, lo cual se refuerza con los límites que se han descrito para el territorio de este pueblo. Rey Sinning asegura que el territorio donde se desarrollaron, desde antes de la ocupación por parte del imperio español, se situaba entre las estribaciones suroccidentales de la Sierra Nevada de Santa Marta, el Brazo de Mompox y la Ciénaga de Zapatosa, y entre la ribera derecha del río Magdalena al occidente, y los ríos Ariguaní y Cesar, al oriente.

Esta información choca con la registrada por Rivet, quien nombra a los habitantes de las costas de las lagunas que bordean el Magdalena y en las riberas de este río desde Tamalameque a Tenerife como Malibú o Malebú, apoyándose en lo que Antonio Rodríguez Medina registra en su Relación geográfica de San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Gobernación de Santa Marta, ya que el territorio que describen se corresponde en gran medida con el de los Chimilas descrito anteriormente. Una cita de Castellanos hecha por Aquiles Escalante confirma parcialmente lo dicho por Rivet: “La familia lingüística Malibú, comprendía tres tribus: los Pacabuy y Sompallón, o Malibú de las lagunas; los Malibú del río Magdalena y los Mocaná en el bajo Magdalena”.

El mapa 3, incluido en la obra: Ordenar para controlar: Ordenamiento y control político en las neogranadinos, siglo XVIII llanuras del Caribe y en los Andes centrales de Marta Herrera Ángel, en el cual se muestran los grupos indígenas presentes en la Provincia de Santa Marta entre 1578 y 1580, permite, al igual que el mapa 1, evidenciar que los Chimilas no eran el único grupo indígena presente en todo el extenso territorio que se les atribuye y que los Pacabuyes eran un pueblo distinto a ellos. En el mapa 1 se nombran como Pacabueyes los indígenas ubicados en torno a la ciénaga de Zapatosa y en el mapa 3 se nombran como Malebués de la Laguna. De acuerdo a este mismo mapa, el territorio del actual Guamal estaría ubicado mayoritariamente en el de los llamados Malebués del Río.

Esta contradicción se puede entender a partir del trabajo: La vida material del otro lado de la frontera colonial: los pueblos Chimila en la segunda mitad del siglo XVIII, en el cual los autores ponen de manifiesto que se conocía como Chimila, de manera general, a los habitantes no conquistados de la provincia de Santa Marta, incluyéndose en estos, posiblemente, a diversos grupos étnicos, puesto que, ante los ojos de los españoles, todos los indígenas eran iguales.

De acuerdo a Uribe Tobón, era costumbre, en el siglo XVI, designar con el calificativo de "provincia" a una región geográfica determinada, sin que tal denominación hubiera tenido un sentido administrativo y podía coincidir o no con un territorio tribal mal definido, o con un área de dispersión de una lengua aborigen particular. La denominación de "nación" aplicada por los conquistadores a aquellos pueblos nativos que creían identificar plenamente, lo mismo que el término afín de "tribu" que todavía se utiliza se presta para numerosos problemas, debido a que la unidad lingüística, la unidad cultural y la unidad "tribal" no siempre corresponden, lo cual contribuye que se presenten estas contradicciones y genera muchas confusiones.

Rey Sinning afirma, respecto a los Chimila, que la administración de la autoridad se encontraba dispersa entre varios jefes o caciques locales, que al mismo tiempo cumplían funciones sacerdotales, apoyándose en las descripciones hechas por Pedro Castro Trespalacios: “El Cacique Upar gobernaba desde El Molino hasta Garupar… el cacique Tamalameque gobernaba la parcialidad de Panquiche, Malibú, Barbudo, Simichagua, Sempeche y Tamalaguataca”, que son los pueblos de la Provincia de Pacabuy y que se ubicaban alrededor de la ciénaga de Zapatosa (Sopatosa), la Rinconada y Chilloa, de acuerdo a lo descrito por Rangel Pava. Datos estos que restringen el Valle del cacique Upar a una porción de terreno bastante menos extensa de lo que se ha sostenido, sobre todo en el ámbito de la vallenatología, llegando a extender este valle a todo el territorio ubicado en la margen oriental del río Magdalena hasta el Cabo de la vela y desde Tamalameque a Bocas de ceniza, como lo ha planteado Tomás Darío Gutiérrez en el capítulo: El valle de los Pocabuyes de la serie del canal regional de Telecaribe: Región de Maravillas.

En La perla de América, Antonio Julián ayuda a reforzar lo planteado por Luquetta y Vidal respecto a la atribución de terrenos, que no les eran propios, a los Chimilas, por parte de los colonizadores: “Si hablamos del terreno que ocupan como propio los Chimilas, donde tienen sus bugios, o ranchos de paja, y sus labranzas, y platanales, es corto y reducido, como se juzga, a cuatro o seis leguas. Pero si discurrimos del campo, de sus correrías, y molestas excursiones, es casi toda la Provincia del Norte a Sur de Occidente a Oriente. Todo lo que no es habitado o no está inmediato a poblaciones, desde el río de la Magdalena hasta los pueblos del Molino y Villanueva, situado en los confines de la Provincia hacia el Oriente, y desde las inmediaciones de la ciudad de Santa Marta hasta Tamalameque, última ciudad hacia el Mediodía, suele llamarse tierra de los Chimilas” y se llamaban así todas estas tierras, sigue Julián, “no porque toda, ni siempre sea habitada por ellos, sino porque libre e impunemente giran, corren, y salen por ella con flechas en las manos los Chimilas para asesinar pasajeros, y hacer daño a las haciendas que encuentran, y matar a los esclavos que rodean los ganados, o trabajan en las sementeras”.

¿Chimilas o Malibues?

El mismo Antonio Julián, en su obra ya citada, distingue a los Chimilas de los Pocabuces, de esta manera: “Antes de la llegada de los españoles, estaba habitada por un mosaico de grupos, lenguas y culturas de menor densidad de población que las del altiplano andino, entre los cuales se destacaban los gayras, tagangas, bondas, guagiros, coyaymas, tupes, itótos, motilones, chimilas, conchas, pocabuces, alcoholados, tamalameques, cipuazas, aruacos, tayronas, los que ocupaban la costa del mar, las orillas dilatadas del Magdalena, los valles del Upar, de Buriticá, del Coto y las faldas de la Sierra Nevada, que viene a estar en el centro de la Provincia”, información que coincide, en gran medida con lo registrado en el mapa 1.

Como ya se ha señalado, el territorio del actual Guamal está ubicado en la jurisdicción de los Malibués no de los Chimilas. El mapa 4, incluso, diferencia las tres divisiones internas de los Malibues, registrando: Provincia (Malibu) de los Pacabuy, en torno a Zapatosa, principalmente, y Provincia (Malibu) de los Sondaguas, a la cual, pertenecería en mayor grado el territorio del actual Guamal. Reichel-Dolmatoff confirma esta teoría, al anotar que: “En el siglo XVI, a la llegada de los españoles, estaba establecido en parte de la Depresión Momposina y en las riberas del Magdalena, el grupo étnico Malibú que tenía un patrón de poblamiento lineal sobre los barrancos que bordean los cursos de los ríos, en viviendas dispersas y caseríos ribereños. A orillas del Magdalena establecieron poblaciones de alguna importancia como Mompós, Tamalameque y el mercado de Zambrano.

Se puede traer a colación, mostrando contradicción con ello, lo registrado por Reichel-Dolmatoff en su Etnografía Chimila (1951) respecto a los límites territoriales de este grupo: “El territorio en el cual habitan actualmente los últimos grupos de los Chimila es, a grandes rasgos, el mismo en el cual se encontró la tribu en la época de su descubrimiento. El terreno tiene sus límites naturales: por el Oeste y el Sur, encerrado por la gran curva que forma el bajo Magdalena, por el Este el río Cesar, por el Norte la Sierra Nevada”. Esta aparente contradicción queda zanjada con otra cita del mismo autor, en esta ocasión de su Arqueología del Bajo Magdalena. Estudio de la cerámica de Zambrano (1991): “Hacia 1560 quedaban unos pocos malibúes pues fueron diezmados por las epidemias de sarampión y viruela; además porque fueron obligados por los españoles a abandonar sus cultivos y familias para trabajar como bogas en el río Magdalena. La carencia de alimentos y los malos tratos aniquiló muy pronto la población nativa”.

Queda en evidencia, de esta forma, que Chimilas y Malibués coincidieron cronológicamente durante un tiempo, hasta la desaparición de estos últimos. En el mapa 5, que muestra loa grupos indígenas presentes en la Provincia de Santa Marta entre 1742 y 1787 ya no aparecen relacionados los Malibues ni se asocia un grupo en particular al territorio que estos ocuparon dos siglos antes, por lo cual, es comprensible, que los aborígenes existentes en esta zona fueran llamados Chimilas, dado el uso indiscriminado de este nombre, que ya se referenció. Se colige, de lo anteriormente expuesto, que los Pocabuyes fueron un pueblo Malibú distinto al Chimila, que les sobrevivió, pero se asocian con estos últimos debido a la ocupación, en tiempos distintos, de gran parte del mismo territorio y la gran fama de guerreros bravíos indomables de la que han gozado.

 

Luis Carlos Ramírez Lascarro

@luiskramirezl

Sobre el autor

Luis Carlos Ramirez Lascarro

Luis Carlos Ramirez Lascarro

A tres tabacos

Luis Carlos Ramírez Lascarro, Guamal, Magdalena, Colombia, 1984. Estudiante de Historia y Patrimonio en la Universidad del Magdalena. Autor de los libros: El acordeón de Juancho y otros cuentos y Semana Santa de Guamal, una reseña histórica; ambos con Fallidos editores en el 2020. Ha publicado en las antologías: Poesía Social sin banderas (2005); Polen para fecundar manantiales (2008); Con otra voz y Poemas inolvidables (2011); Tocando el viento (2012) Antología Nacional de Relata (2013), Diez años no son tanto y Antología Elipsis internacional (2021). Ponente invitado al Foro Vallenato Clásico en el marco del 49 Festival de la Leyenda Vallenata (2016) y al VI Encuentro Nacional de Investigadores de Música Vallenata (2017). Su ensayo: El Vallenato protesta fue incluido en el 4to Número de la Revista Vallenatología de la UPC (2017). En el 2019 escribe la obra teatral Flores de María, inspirada en el poema musical Alicia Adorada, montada por Maderos Teatro y participa como coautor del monólogo Cruselfa. Algunos de sus poemas han sido incluidos en la edición 30 de la Revista Mariamulata y la edición 6 de la Gaceta Hojalata (2020). Colaborador frecuente de la revista cultural La Gota fría del Fondo mixto de cultura de La Guajira. 

 

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