Tecnología

El control ejercido por las redes sociales: el caso de la Escuela Vallenata de la Paz

Julio Sánchez

05/08/2015 - 06:20

 

El control ejercido por las redes sociales: el caso de la Escuela Vallenata de la Paz

Twits de Natalia Springer

No se trata aquí de valorar la decisión del alcalde de un municipio como Valledupar por organizar un evento dirigido a dialogar sobre la Paz en un contexto que cada uno mirará con su lente: el de un país sumido en un proceso de paz que reclama debate y reconciliación, o una situación financiera de un municipio desastrosa.

Lo que se discute aquí es la reacción masiva e imparable de la ciudadanía a través de las redes sociales poco después de que se anunciara por los medios de comunicación el inicio inmediato de la Escuela Vallenata de Paz (que fue presentado como un intento de fomentar el diálogo y de democratizar el proceso de paz firmado por el alcalde Fredys Socarrás y la periodista Natalia Springer).

Durante la semana del 27 de julio, el evento fue anunciado de manera extraordinaria. Valledupar será la sede de la Primera Escuela de Gestores de Paz, lo que en otras palabras puede considerarse un gran ciclo de conferencias abiertas a todo el público y con la participación de los mayores expertos nacionales e internacionales.

La noticia es interesante y llamativa para todos. Es una bella publicidad para la ciudad y especialmente el alcalde, salvo si se considera que este ciclo de conferencias vale el módico importe de 1400 millones de pesos para un municipio bajo la ley de quiebra, y en un contexto económico difícil debido a la coyuntura extremadamente delicada y el fenómeno del Niño (que ya no es un fenómeno sino una realidad que se ha instalado de manera permanente).

La realidad del costo del evento que se describe en estas últimas líneas fue destapada de manera inesperada por las redes sociales, especialmente en Twitter. Algunos usuarios que encontraron el contrato firmado con la periodista Natalia Springer lo compartieron y, a partir de ese momento, todo fue una bola de nieve de efecto inesperado.

Lo que en la mañana del viernes 31 de julio todavía se describía como un evento excepcional y único, en la tarde ya era comentado como una gran estafa de la periodista o un gran acto de irresponsabilidad del alcalde.

El efecto de las preguntas y los ataques fue tan grande que la misma firmante del contrato, Natalia Spriger, tuvo que explicarse en las redes sociales con una sucesión de twits muy expresivos. Uno de ellos decía: “Por qué no han contado que rendimos cuentas ante los medios locales y control el día jueves?” y al lado venía un cuadro con el desglose de los gastos.

Pero la realidad es que ni los medios ni la misma alcaldía fueron claros con las cuentas. Poco se supo del gasto que implicaba esa escuela de paz, y menos todavía que era el mismo pueblo vallenato -que todavía espera ver el progreso y la prosperidad en su ciudad-, el que iba a pagar la factura.

No se puede en ningún modo defender los ataques y calumnias que se produjeron ese día, pero hay que reconocer una cosa indiscutible: si no fuera por las redes sociales y el arrojo de algunos ciudadanos prestos a denunciar, nada de todo esto se hubiera debatido.

Por todas estas razones se habla de que las redes sociales ejercen de contra poder a los medios tradicionales, ya que estos últimos tardan en responder y, en muchas ocasiones, se complacen con el discurso del oficialismo. Las redes sociales se han convertido en uno de los mayores mecanismos de control del ciudadano en estos días.

 

Julio Sánchez 

1 Comentarios


Berta Lucia Estrada 06-08-2015 06:16 AM

Es verdaderamente inconcebible que esta polítologa salga a hora a decir que su prioridad es la seguridad nacional; vaya costo el que le tenemos que pagar para que ella "ayude". Ni siquiera en Europa obtendría contratos por esas sumas exorbitantes. Más que una profesional parecería alguien con una máscara para "quitarnos" los recursos sin que nos demos mucha cuenta de ello. Antes la respetaba, ahora la máscara que utiliza se ha caído para siempre y no deja sino su faz de personajillo ambicioso y sin escrúpulos. Berta Lucía Estrada, autora de la columna FRACTALES.

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