Turismo
Nicolas Brun, un guía turístico fuera de lo común en París

No hay que tener mucha imaginación para entender que Nicolás Brun ha recorrido cada calle y cada esquina de París mil veces. Lo ha convertido en una actividad cotidiana que ejerce con toda naturalidad. En el restaurante de la calle du Hameau, en el distrito de París XV (que él mismo ha elegido), espera mi llegada con un aire sereno y tranquilo, sin demasiados alardes, mirando de vez en cuando por la calle, aunque su aire de Jason Statham delata unas irrefrenables ganas de acción y una necesidad evidente de protagonismo.
Nicolás Brun lleva veinte años trabajando en el sector turístico. Su actividad siempre estuvo centrada en la capital francesa, que es una de las urbes más atractivas del mundo, aunque alterna las visitas con otras regiones del territorio francés. Su llegada a este sector fue accidental, indica con sarcasmo. Antes de caer en el mundo virulento del turismo, trabajaba en una empresa que producía comida para perros en las afueras de Barcelona, en España (algo que lo dejó marcado para siempre). “Uno no se imagina el daño que se le puede hacer a una mascota con esa comida”, expresa sonriendo. Me cuesta entender si está bromeando o no.
"No hay que ser un genio para trabajar en el sector turístico, pero sí hay que amar el contacto con la gente. Hablar idiomas, compartir, estar disponible, saber contar anécdotas y hacer sentir especial al visitante. Y, yo, en eso, soy bueno", explica Nicolas entre un vino y otro. La botella que ha escogido es un "Côtes de Bourgogne". Se ha dejado aconsejar por el camarero, porque él, subraya, no sabe de vinos: se toma lo que le sirven o lo que le recomiendan.
Al principio, empezó trabajando como empleado en una empresa organizadora de "Tours turísticos". Le pagaban por misión (o proyecto). Y luego, más adelante, con la pandemia, empezó a trabajar por su cuenta. "Las empresas se han aprovechado de la excusa del COVID para transferir la responsabilidad de pagar las cotizaciones sociales al trabajador y garantizarle menos derechos. Hemos experimentado una "uberización" de la profesión, obligándonos a trabajar para varias empresas", expresa alzando las manos.
En su experiencia como operador turístico, Nicolás Brun hace una distinción entre el turismo que se moviliza en grandes buses (más masivo) y el de los pequeños minibuses (dirigidos a un público más pudiente, culto y exigente). Ésta última modalidad ha sido el centro de sus atenciones estos últimos años y le ha generado notables ingresos ya que, aquí, las propinas llegan a ser muy gratificantes si se colma la satisfacción del cliente.
La forma en que se ejerce la profesión de guía turístico ha cambiado sustancialmente en las últimas dos décadas. Nuestro entrevistado es consciente de la cada vez más decisiva presencia de Internet y las nuevas tecnologías en su trabajo diario. La puntuación en páginas como Tripadvisor es hoy determinante en la decisión final de los visitantes, y, por eso, se debe cuidar cada detalle, desde la presentación hasta el lenguaje, el recorrido o las recomendaciones. "Estamos cada vez más escaneados (por el turista), evaluados bajo todos los ángulos, lo que, a veces, nos pone en situación incómoda".
En cuanto al origen de los turistas, Nicolás Brun destaca que los viajeros asiáticos, y en especial los chinos, se han vuelto mucho más exigentes y han dejado de viajar a París con la misma regularidad debido a varios factores: la competencia de los destinos es mayor (más ciudades compiten y cada vez de mejor manera), pero, además, los turistas ya no perciben París como un lugar tan seguro.
Los brasileños también han seguido esa tendencia. "Yo trabajaba mucho con ellos antes del 2019, pero están optando por otros países europeos que les brinda más atención a un mejor precio". Y al hablar de la exigencia brasileña, Nicolás Brun no puede olvidarse de la extravagancia de sus mujeres que suelen llegar a las excursiones diarias engalanadas con vestidos de alta costura y tacones altos, para, luego, deambular azarosamente por los viñedos fangosos de la región de la Champaña en busca de un lugar tranquilo para sentarse. “Cuando las veo, me acuerdo de la canción de Rubén Blades: la mujer plástica”, manifiesta Nicolás con una sonrisa irónica.
Aunque la discreción de los turistas japoneses y chinos dista mucho de la de los brasileños, la intensidad que imprimen a sus visitas también tiene algo de histriónico y llamativo. El guía parisino destaca que, en una semana, son capaces de visitar 7 países y que, cuando se bajan del minibús que él conduce, salen corriendo, como si de una carrera atlética se tratara, fotografiando alocadamente todo lo que encuentran a su alrededor. Nicolás Brun duda mucho de la calidad de esas fotos. “Parece que las tomaran a ciegas”, se ríe.
Pero, por encima de cualquier cliché, los norteamericanos se ganan la palma de los viajeros menos abiertos a experimentar el lugar que están visitando. “Me impresiona ver a estadounidenses recién llegados a París, o Normandía, o lugares más alejados, preguntando por una hamburguesa de Mac Donalds o buscando desesperadamente un Starbucks, ¡como si lo hubiese en cada esquina de este planeta!”.
De todo esto, Nicolás Brun se ríe un poco. Para él, ver a los turistas es también verse a sí mismo, y contemplar las grandes diferencias que existen entre países y continentes. Él también se dedica a viajar en su tiempo libre. Le fascina explorar la cultura de cada lugar y vivirla a fondo. De hecho, hace poco, estuvo en Colombia, en Cali, donde dedicó más de un mes a aprender a bailar Salsa para, luego, desfilar en la apertura del gran festival que da vida a la ciudad en diciembre. Todavía habla de su aparición apoteósica por el canal de televisión regional luciendo sus movimientos hipnóticos de las caderas. También visitó brevemente la ciudad de Valledupar, la “Capital Mundial del Vallenato”, pero en ese momento, una gastroenteritis aguda lo obligó a permanecer más tiempo en los baños de su habitación que en los lugares públicos de la ciudad. Por eso, cuando se le pregunta si le gusta el Vallenato, él responde discretamente: “No tuve el tiempo de apreciarlo”.
¡Qué fenómeno ese Nicolás!
Johari Gautier Carmona
@JohariGautier
Sobre el autor
Johari Gautier Carmona
Textos caribeños
Periodista y narrador franco-español. De herencia antillana. Dirige PanoramaCultural.com.co desde su fundación en 2012.
Escribe sobre culturas, África, viajes, medio ambiente y literatura. Todo lo que, de alguna forma, está ahí y no se deja ver… Autor de "El hechizo del tren" (Ediciones Universidad Autònoma de Barcelona, 2023), "África: cambio climático y resiliencia" (Ediciones Universidad Autónoma de Barcelona, 2022), "Cuentos históricos del pueblo africano" (Ed. Almuzara, 2010), Del sueño y sus pesadillas (Atmósfera Literaria, 2015) y "El Rey del mambo" (Ed. Irreverentes, 2009).
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