Turismo

El cuartico: un viaje a la época en que Valledupar era un pueblito

Redacción

10/01/2014 - 11:10

 

La cocina del cuartico de las memorias En el corazón del barrio San Joaquín, conocido por ser durante mucho tiempo el lugar de residencia del cantante Diomedes Díaz, “El cuartico de las memorias” nos invita a viajar a los tiempos en que Valledupar era un pueblito de pocas casas.

Construida e inaugurada en 1966 por el campesino José Benito Jiménez (Valledupar) y su esposa Bernarda Zuleta, la casita de bahareque ofrece un retrato preciso de cómo se vivía a mediados del siglo XX en este sector de Valledupar.

La familia Jiménez Zuleta administra el lugar con amor, rescatando cada uno de los enseres y accesorios ilustrativos de aquellos años en que no había luz, supermercados o agua potable. Todo era el fruto del ingenio y la creatividad de la gente.

El lugar surgió de manera natural. Pese a que residieran en la casa colindante de estructura moderna y con todos los servicios, las hijas de la pareja Jiménez Zuleta crecieron con la nostalgia de aquellos tiempos, recordando siempre el amor que sus padres pusieron en este primer hogar.

Almacenaban cada objeto –la cama matrimonial, los juguetes, las herramientas del campo, los cuadros y retratos…– como si de un tesoro se tratara, pensando en divulgarlo en un futuro incierto, hasta que conocieron la existencia de la Fundación Aviva (Amigos del Viejo Valle de Upar) que les asistió para convertir la casita de bahareque en un auténtico museo.

En la actualidad, el cuartico se ha transformado en un punto turístico de primera línea al que acuden viajeros de toda la costa de Valledupar. Entre sus mayores difusores está la guía turística vallenata, María Elisa Ayala, quien lo presenta a todos los visitantes como una forma de conocer el Valledupar profundo y raizal: “Es un lugar auténtico”, explica.

En la carrera 14ª Nº9ª-50, un árbol de cañaguate –símbolo de la ciudad– anuncia el lugar. Luego, ya acercándonos al “cuartico”, dos taburetes de piel de ganado y una puerta abierta recrean un cuadro donde se impone la tranquilidad.

Las paredes compuestas de barro y latas de madera amarga transportan el visitante a otra época, cuando los materiales utilizados en la construcción de las casas eran mayoritariamente naturales y de la localidad.

En el interior, la frescura de las salitas se combina con el calor hospitalario de las anfitrionas quienes señalan uno a uno los recuerdos que atesora la casa.

El pilón, las mecedoras originarias de Mompox (y muy usadas en la época) y el equipo de sonido de 1975 abren la exposición en la sala de recibo. Luego, el dormitorio revela una serie de objetos de principios del siglo XX: una lámpara de petróleo de 1920, un baúl de madera, abanicos de paja, una cama de hierro y planchas de vapor.

Finalmente, la cocina nos remite a los tiempos en que el café y otros alimentos se molían con una piedra redonda. A su lado yacen tinajas de Guacoche, calambucos usados para comprar la leche, calderos para fritar arepuelas y todos los utensilios necesarios para preparar el sancocho tradicional.

Antes de irse, es inevitable dejar la firma en el libro de visitas y echar una última mirada a ese patio de antaño de donde surge una suave melodía con armonías a vallenato clásico.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

El cerro de las Antenas y las vistas de Valledupar

El cerro de las Antenas y las vistas de Valledupar

Existe un lugar tranquilo y retirado para escrutar la ciudad de Valledupar. Más que un simple mirador, puede ser el motivo de una excu...

Villanueva, el pulmón del vallenato

Villanueva, el pulmón del vallenato

Un pueblito tranquilo, eso piensan en su gran mayoría los visitantes que pasan por Villanueva en la Guajira. Y tienen razón: su plaza...

Seis lugares para visitar en Kingston

Seis lugares para visitar en Kingston

Un fuerte del siglo XVII, la casa museo de Bob Marley, Kings House (la casa del Gobernador), un jardín de 200 hectáreas en Vale Royal...

El Parque Cultural del Caribe, el primer museo regional de Colombia

El Parque Cultural del Caribe, el primer museo regional de Colombia

Recordar la grandeza y decadencia de las etnias indígenas de la costa Caribe, entender el abismo que existe entre las creencias europe...

Cucambas, diablos y negros danzan en Atánquez

Cucambas, diablos y negros danzan en Atánquez

Atánquez es un pueblo de arquitectura colonial, con callecitas empinadas, de piedra, que se abren paso entre los cerros surorientale...

Lo más leído

El origen de la palabra Macondo

Katherine Ríos | Literatura

Dentistas y sacamuelas

Diógenes Armando Pino Ávila | Ocio y sociedad

La dinosaúrica costilla del Che

Alberto Muñoz Peñaloza | Opinión

Presente y futuro de Valledupar

Camilo Pinto Morón | Opinión

El que se fue y el que llegó

Diógenes Armando Pino Ávila | Opinión

La literatura como espacio de significación

Caterine Pardo Mojica | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube