Turismo

Corpus Christi en Atánquez

Graciela Fuentes de Vergel

05/06/2012 - 11:06

 

Corpus Christi en Atánquez

Celebración del Corpus Christi en Atánquez / Foto: AcnurPatrimonio cultural de la humanidad que en Atánquez se conserva, se quiere y se defiende.

Es la fiesta donde cada año se fortalece la religiosidad popular, la que emana cálidamente inundando el alma de gozo, fortaleza y fe. Es el encuentro del pueblo con su espiritualidad, creencias y tradiciones.

Donde se clama en silencio y fluyen realidades, se esparcen sentimientos de nostalgias bañados de esperanzas, se tejen verdades brindando emociones, se comparten trabajos, tristezas, alegrías, sueños, vivencias, se crean cuentos, mitos, leyendas, en torno a su existencia y su cultura.

Es allí, donde la semántica se queda en vilo sin poder expresar lo que siente un atanquero ante el altar en Corpus Christi, cuando percibe la presencia de Jesús Sacramentado.

Nativos creyentes, kukambas, negros, negritas, diablos, en íntima entrega postrados de rodillas ante la Divina Majestad, piden perdón, renuevan promesas, confiesan sus pecados, ofrecen sus triunfos, comulgan espiritualmente alabando y adorando al Santísimo Sacramento en el sublime misterio del Cuerpo de Cristo inmolado y minimizado presente en la Hostia Consagrada al celebrar la Eucaristía.

El pueblo impoluto, firme en sus creencias, con el don maravilloso de su fe, vibra ante este rito sin igual. El espíritu del nativo, avasallado, sosegado, con el corazón alborozado, se engrandece y se transporta al infinito.

El ritual se torna mítico. Mujeres, niños, jóvenes, adultos,  ancianos, cumplen sagradamente sus mandas o promesas. Kukambas, diablos, negros y negritas con sus atuendos de vistosa policromía, danzan en la Eucaristía y acompañan la procesión llegando a cada altar al ritmo del tambor, caja y maracas, conservando su identidad y poseídos de un mágico realismo.
El coro entona cantos en latín o español. El sacerdote incensa a los altares, bendice al pueblo con la Custodia donde se encuentra la Hostia Consagrada. En contraste, los altares son elaborados creativamente con figuras bíblicas, sin vulnerar el norte religioso, lo que hace más interesante, fervorosa y elocuente la ceremonia.

Los negros y negritas que conforman el palenque entonan cantos lastimeros como el que dice: -“El año entrante vuelvo con la misma voluntad”-. Con esa férrea voluntad que los caracteriza siguen ofrendándose a Dios. En la octava repiten la ceremonia y la procesión se hace en el entorno de la plaza.

El olor de las flores que llevan en los atuendos se mezcla con el aroma del incienso. El pueblo se nutre de un olor a inmensidad, olor a pueblo con sabor a Atánquez. Solo Jesús Sacramentado comprende la grandeza de sus almas ante tan noble, sublime y majestuoso sacrificio, donde se le brinda un cálido y ferviente homenaje a la fe cristiana, a la vida y al amor.

Atánquez te espera en Corpus Christi este jueves 7 junio.

 

Graciela (Nena) Fuentes de Vergel

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

La Iglesia Inmaculada Concepción, en Valledupar

La Iglesia Inmaculada Concepción, en Valledupar

Desde la esquina de la plaza Alfonso López, a un costado de la tarima “Francisco el Hombre”, la Iglesia de la Inmaculada Concepci...

Moscú, una ciudad esplendorosa en continuo movimiento

Moscú, una ciudad esplendorosa en continuo movimiento

Nueva, arriba, abajo... Vayamos por partes. Moscú es, desde luego, antigua. Ya en el siglo VI era lugar de paso de los eslavos, antepa...

Viajar de Valledupar a Barranquilla en sólo 35 minutos

Viajar de Valledupar a Barranquilla en sólo 35 minutos

La ciudad de Valledupar no tiene vista al mar pero ya se encuentra mucho más cerca de la costa. En realidad, a poco más de 30 minutos...

Destino Mayapo

Destino Mayapo

Cuando sopla el nordeste en La Guajira no solo los trupillos, dividivis y cactus se regocijan, también las calmadas aguas de Mayapo re...

Atánquez, la ciudad capital del resguardo kankuamo

Atánquez, la ciudad capital del resguardo kankuamo

A una veintena de kilómetros de las colinas de La Mina, en la periferia de Valledupar, el corregimiento de Atánquez representa uno d...

Lo más leído

El cine y la defensa de la naturaleza

Enrique Martínez-Salanova | Cine

Arborización urbana y calidad de vida: una relación inevitable

Isabel Reyes Avilés y Juan José Gutiérrez Chaparro | Medio ambiente

La agricultura urbana en Colombia

Redacción | Medio ambiente

La varita de caña y su historia, un episodio de la vida real

Álvaro Rojano Osorio | Música y folclor

Una señora Patillalera formó en el Valle una gritería

Juan Rincón Vanegas | Música y folclor

El reloj del Tío Tomás

Diógenes Armando Pino Ávila | Opinión

Pa la Matecaña nos fuimos: anécdotas de juglarías (Parte I)

Alfonso Osorio Simahán | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados