Lunes, 21 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

María Ruth Mosquera rodeada de grandes compositores del folclor vallenato

Un domingo de abril de 2013 estuvo al aire por primera vez. El reloj marcó las 10 en punto de la mañana cuando se escuchó las bellas voces de dos mujeres dándole la bienvenida por primera vez a la audiencia de la emisora Esplendor de la verdad a ‘Nicho Cultural’, un nuevo proyecto radial donde confluirían la cultura y el arte en todas sus manifestaciones; un punto de encuentro y de partida para la creación en conjunto, un espacio que da espacio a todo tipo de colores, sabores, texturas, mixturas y melodías.

En este proyecto todo es posible. En él hay lugar para proponer, imaginar, compartir y especialmente para rescatar y redescubrir esas historias y tradiciones que hablan de lo que se es, de esa identidad que aunque desdeñada por los avatares de la modernidad, se niega a desaparecer.

‘Nicho Cultural’ es la marca personal de María Ruth Mosquera, su creadora; una mujer que, aunque se describe como ‘común y corriente’, no lo es. No puede serlo cuando en ella mora una inagotable gratitud a Dios y una triple dosis de carisma, amor y entrega por lo que desde niña ha querido hacer: contar historias.

Pese a que su origen se sitúa en el caserío ‘La Carmelita’, en la selva chocoana, y los recuerdos de su niñez se dibujan en las frías aguas del Río Suruco, María Ruth es más vallenata que muchos. Las inspiraciones de los trovadores y juglares vallenatos y la magia de la región misma, se robaron su corazón desde cuando aún sin llegar a estas tierras, ella suspiraba con la juglaría del Magdalena Grande.

“Nicho Cultural es el resultado de mi sueño de abrir espacios de encuentro de las diversas expresiones culturales que determinan la esencia de la gente, de poder construir o reforzar identidades, rescatar usos, costumbres y datos que conecten a las personas con su ancestralidad, que les permitan conocer los motivos por los cuales son y actúan de determinada manera; de conectar a la gente con su territorio y entenderse como parte de él e influenciado por él”, expresa.

Sus inicios en la radio fueron junto a su hermana, la también comunicadora social Mary Mosquera en la emisora La Voz de las Américas de Medellín. Sería el fallecimiento de Rafael Orozco el 11 de junio de 1992, el acontecimiento que les diera la oportunidad a las hermanas Mosquera para posicionarse durante tres años en la radio de la capital antioqueña con el programa ‘Nocturnal vallenato’.

Ese programa fue la plataforma que le permitió a María Ruth conocer a esos artistas que hacían esa música que tanto le gustaba, ese sin duda fue el encuentro con esas narraciones e historias que tanto le apasionan contar. “Para mí, cada vallenato me está contando una historia y por eso me llama muchísimo la atención, fue una conexión inmediata”.

“Yo crecí escuchando la música del Binomio de Oro, Silvio Brito, era un vallenato distinto. Ya en Medellín, era otro tipo de vallenato, ese que le llaman ‘balanato’, Nelsón Velásquez, Los Gigantes, que es lo que se escucha en el interior del país.  En 1999, cuando llegué a Valledupar, me encontré con vallenato. Cuando salía y escuchaba que decía: “cuando es tiempo de lluvia, las nubes besan la punta del cerro” y yo me asomaba y había un tiempo de lluvia y las nubes estaban besando el cerro. Yo decía, esta gente le canta a su realidad. Eso me conquistó”.

La conquistó tanto que en la actualidad mantiene una estrecha relación con el umbral de la música vallenata: sus compositores. Dice que es un ‘amor a primera vista’, un amor filial, de hermanos, de identidad. “Dios me ha dado el privilegio de hallar gracia ante ellos, yo los adoro y he ido nutriéndome cada día más de ellos, conociendo sus motivos y por eso sigo tan metida en esto del vallenato sobre todo y la cultura porque me mueve”.

Después de estar al aire durante 32 meses ininterrumpidos en el Esplendor de la verdad, y sin la compañía de su amiga Ann Murcia, María Ruth y su ‘Nicho Cultural’ iniciaron un nuevo ciclo en una de las estaciones radiales de mayor tradición en el Cesar, ‘La Voz del Cañaguate’ pero siguen conservando el horario de emisión, todos los domingos de 10 de la mañana a 12 del mediodía.

En esta nueva etapa trae un escenario más amplio, es decir, con mayores espacios de interacción presencial, regresarán las tertulias en vivo, los intercambios de saberes, pero sobre todo se amplía la construcción colectiva, desde una apuesta muy interesante y saludable de comunicar desde lo positivo, desde el arte, desde las alegrías.

La primera emisión en La Voz del Cañaguate, inició haciendo un viaje al corazón del canto vallenato con los protagonistas del documental ‘Placeres tengo’, que es una medida de protección, de cara a la decisión de la Unesco de incluir al folclor vallenato en la lista de patrimonios Inmateriales en medida de salvaguardia urgente.

‘Placeres tengo’ es una serie conformada por más de 10 documentales que inició con un primer capítulo u ‘opera prima’ dedicado a la vida y obra artística del compositor guajiro Hernando Marín Lacouture, con la cual se buscó representar a tantos juglares que tiene la música vallenata. En él se evidencia el nacimiento del folclor vallenato y se explica cuáles son los motivos que encuentran los poetas y trovadores de la región para expresarse a través del canto.

También es una forma de mostrar como muchos de estos juglares comenzaron o han tenido una vida campesina, con poco reconocimiento como personas pero que por medio de las vivencias que plasmaron en sus cantos, en la música lograron ser redimidos.

Y como una buena premonición para el futuro de ‘Nicho Cultural’, sus primeros invitados en el dial 860 AM, fueron de lujo. La lista la encabezó Juan Pablo Marín, hijo de extinto Hernando Marín, quien protagonizó ‘Placeres tengo’ haciendo el viaje sobre las huellas de los trovadores del pasado.

Le siguen Adrián Villamizar, artífice del proyecto para que la música vallenata fuera declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el productor Alejandro Diaz Diazgranado y el ‘Trío Cardenales’, conformado por Juan Pablo Marín, Mancel Cárdenas y Leo Bermúdez; quienes lanzaron el ‘Los años’ de la autoría de ‘Nando’ Marín.

A pesar que ‘Nicho Cultural’ hace énfasis en el vallenato tradicional porque es un documento cantado de la historia y esencia regional, integra todas las culturas. También es tambora, es gaita, es cumbia, es música en general. Es gastronomía, ritualidad, leyendas, naturaleza, territorio, ancestralidad. Integra las diversas formas de interacción social y de diálogo del ser con su entorno.

 

Samny Sarabia

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