Viernes, 26 de may de 2017
Valledupar, Colombia.

Una tierra bendita. Unos recursos naturales envidiables. Un departamento biodiverso. Esos y muchos otras expresiones se escuchan a menudo en escenarios en los que se habla de las oportunidades que tiene el Cesar, que sobresale por su riqueza cultural, por su folclor patrimonial, pero también por el tesoro natural que, pese a los indiscriminados procesos de explotación, aún guarda motivos de esperanza para las gentes que siguen apostándole a que este, uno de los departamentos del Caribe Colombiano, recobre su verdor o que por lo menos conserve los matices que aún le quedan, como garantía de la pervivencia de sus gentes en su territorio.

Y es que 22.905 kilómetros cuadrados le han alcanzado a este departamento para alojar a una inmensidad de especies de flora y fauna, así como a más de un millón de habitantes que se nutren del mismo ecosistema, de la oferta hídrica, de la inmensa provisión de alimentos que entrega el bosque, de los suelos fértiles, del clima habitable, de los innumerables servicios ambientales que están ahí, siempre a disposición, aunque visiblemente menguados.

Al echar un vistazo a sus 25 municipios y 172 corregimientos, se pueden encontrar detalles de esta riqueza. Gamarra, por ejemplo, que está situado en la margen derecha del río Magdalena, tiene seis quebradas, quince ciénagas y numerosos caños, que dan cuenta del gran potencial hídrico allí. Una fortuna similar se aprecia en El Copey, con tres ríos, 54 quebradas, 21 arroyos y un caño. O en Chimichagua, escenario del espejo de agua dulce más grande del país: La ciénaga de Zapatosa, esperanza de sustento para cerca de siete mil familias de pescadores, no solo locales, sino de los municipios Chiriguaná, Curumaní y Tamalameque, en el Cesar, y de El Banco, en Magdalena. Esto, sólo por citar algunos.

Y así, están las montañas y laderas de San Diego, Pueblo Bello, Manaure; los balnearios naturales que abundan en Valledupar (que son más conocidos, como la Mina, Hurtado, La Vega, El Rincón, El Mojao…), pero también los hay en otros municipios, como Chimichagua, donde se encuentran Dos Bocas, Los Chorros y la Mula; además del salto Lejía, una belleza acuífera que brota de la Serranía del Perijá. Y hay más.

No obstante, existen también verbos que se conjugan en tiempo pasado, para hacer referencia a las mermadas riquezas naturales, por ejemplo, en el centro del Cesar, más puntualmente en los municipios de Codazzi, Becerril, El Paso y La Jagua de Ibirico, escenarios de ‘bonanzas’ algodoneras y mineras que se entronizaron a expensas del recursos naturales renovables. Es así como habitantes de Becerril dicen que ahí hubo Dantas, Zainos, Venados, Pumas, Jaguares, Guacamayas, Paujiles; existió el Bosque del Corúa (que era un extenso campo de palma de vino)…

La apuesta hoy es por la pervivencia de lo que aún queda. Y en este aspecto han surgido iniciativas con efectos muy favorables como el Ecoparque Los Besotes, resultado del esfuerzo personal de Tomás Darío Gutiérrez, quien si bien ha contado con algún apoyo, requiere mucho más, sobre todo hoy, luego de que un incendio consumiera más del ochenta por ciento de la reserva natural, arrasando con igual porcentaje de vida vegetal y animal que ahí había. Existe un Plan de Manejo para el complejo Cenagoso de la Zapatosa y acciones enfocadas principalmente en fortalecimiento de la actividad agropecuaria y vocacional del Cesar.

En este contexto, y con el propósito de apostarle a un Cesar más verde, la administración departamental organizó la Primera Feria Ambiental, en la que hicieron presencia los 25 municipios, cada uno ponderando su riqueza, pero también las oportunidades de progreso a partir de las mismas, de su cuidado y de su aprovechamiento.

“Nosotros, desde que llegamos a enfrentar el reto en la Secretaria de Ambiente, tenemos claro que si no hay una conciencia, sensibilización y promulgación de la conservación y la preservación recursos naturales, difícilmente se va a hacer buen uso de ellos. Entonces lo que estamos haciendo en cada una de las conmemoraciones del medio ambiente es realizando campañas educativas que vayan en favor de nuestros recursos naturales, para poder concientizar a la mayor cantidad de gente posible, principalmente a nuestros niños y jóvenes, que son pilares fundamentales de nuestra sociedad, pues después que tu instruyas bien al niño no vas a tener que corregir al hombre”, expresa Andrés Arturo Fernández Cerchiaro, secretario de ambiente del Cesar.

Esta feria fue el escenario propicio para dar a conocer la oferta ambiental del departamento; cada municipio con su delegación instaló un stand para publicar y exponer productos que fabrican con material reciclable. Precisó Fernández Cerchiaro, que también acudieron “empresas privadas que hacen buen uso de los recursos naturales, que tienen en cuenta en gran medida la buena utilización de desechos que muchos consideramos que es basura, para ellos es su materia prima”, y resaltó que “lo que hicimos fue brindar apoyo a todas estas empresas y delegaciones, y por eso estamos altamente agradecidos con el gobernador Franco Ovalle, que fue quien instruyó todo esto para que se hiciera realidad, y con cada uno de los alcaldes que mandaron sus delegaciones”.

Por su parte el Gobernador dijo que se trata del “resultado del impulso que le hemos brindado al departamento en materia ambiental y que hemos garantizado dentro de un Plan de Desarrollo sostenible y amigable con nuestras cuencas hídricas, complejos montañosos, el río Cesar que hoy se encuentra contaminado. Tenemos todo un esquema para mitigar los daños ambientales que sufre el río con acciones que van encaminadas a esto; por eso hemos convocado a las empresas privadas, a las mineras para que nos hagan un acompañamiento con las compensaciones ambientales, de agua y desarrollo rural”.

A la apuesta por el rio Cesar, se suma otros programas específicos, como la siembra de 35 mil árboles, entre frutales y maderables, “con unos alcances favorables en cuanto al medio ambiente del departamento y que nos va a permitir reforestar sobretodo esas áreas urbanas que han sido devastadas, tan afectadas por la construcción de obras civiles”, explica Andrés Arturo Fernández. Sobre este proyecto, el Gobernador le ha “dicho a las empresas mineras que nos hagan un acompañamiento para sembrar un millón de árboles y suscribir un convenio para garantizar un ambiente sostenido en la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta”.

Hechos concretos, sumados a la concientización y educación ambiental, es lo que ha resaltado el líder de la cartera ambiental del Cesar, que el lunes 09 de junio, junto con el Gobernador, instalará la primera de 580 estufas ecológicas, con las que aspiran menguar la tala indiscriminada de árboles con fines de uso para leña, en las comunidades de zonas rurales, que además se exponen afecciones en su salud, al inhalar permanentemente el humo de los fogones. Cada estufa representa una disminución del 60% de la tala indiscriminada, ha dicho el funcionario, que anuncia la instalación de paneles solares en la parte alta de la serranía de Perijá, para facilitar la vida a los campesinos, así como el desarrollo de las actividades en las instituciones educativas. También un proyecto para la reutilización de llantas y neumáticos, que están afectando la salud ambiental y humana, por el incremento de mosquitos; y la construcción de centros de acopio, la dotación con elementos de pesca a las familias que derivan su sustento de esta actividad en la Ciénaga de Zapatosa, entre otros proyectos.

Sin duda, estos anuncios le suman a la apuesta de conservación de los recursos del medio ambiente, que en el Cesar, como en el país y el planeta entero, urge de los aportes de todos y cada uno de sus habitantes, ya sea de manera individual, con acciones tan personales como no desperdiciar agua, no arrojar basuras al suelo, reciclar la basura o –en la medida de lo posible- no pedir bolsas en las tiendas; o sea desde los gobiernos o quien tenga en la potestad de decidir, legislar, liderar o prohibir, según el ecosistema lo amerite. Sólo de esta manera, este territorio podrá seguir teniendo el calificativo de biodiverso.

 

María Ruth Mosquera

@Sherowiya 

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