Martes, 24 de oct de 2017
Valledupar, Colombia.

Despedimos el año anterior con la tragedia de la niña indígena Samboni y la recibimos con los muertos de un puente colgante en el Meta, a pesar que pensamos olvidar  las tragedias, no podemos vivir sin ellas. O es nuestra realidad o no sabemos hablar o escribir de otra vaina. Ni en lo nacional ni en lo local.

¿Acaso la noticia del primero de enero no fue  el hermano que asesinó a otro? ¿Acaso el 6 de enero en Valledupar no se habló de lo malo de la tal maratón de los Santos Reyes que hace tiempo es lo mismo? ¿Alguien opinó del premio del equipo paisa Nacional, sino de la muerte del futbolista Cabañas?  Y siguiendo con fútbol, ahora con los 42 equipos para el mundial 2026 que autorizó la Fifa, los periodistas deportivos pasarán los próximos nueve años comentando (al menos que Trump se nos adelante con algo raro, pues en el discurso de Obama lo más destacado fueron las lágrimas de Michelle y su hija según los medios twitteros actuales). Ni futura economía, cambio climático, guerras apagándose, seguridad del Estado, Inmigración, etc. fueron importantes. Tres lagrimitas y el mundo con gripa.

Ya no está Fidel ¿Se acuerdan de Alepo, Brexit, Maduro? ¿El Nobel de Paz, los nuevos billetes, El Zanjón y el Valledupar Futbol Club en lo local? ¿Alguien quiere volver a ver a Panao?

Un bailecito de los muchachos de la ONU con las guerrilleras en Conejo fue la primera victoria del Centro democrático para iniciar su melodía de medios 2017. Si un caribeño no baila, es mejor que muera de halitosis, escribió alguien. Entonces, lloramos o seguimos. O seguimos llorando. O reímos. Algo debemos hacer.

Los planes de enero son eso, planes. El Minhacienda dice que tendremos un mejor año económico, menos guerra y muertes por el conflicto, pero más guerras de lenguas, insultos, desinformación y también polarización política por doquier.

Ver un Santista  riéndose con un Uribista,- al menos fuera de clubes- es cosa del pasado, Los Verdes no son muchos, los del Polo dispersos y los liberales hay que buscarlos con lupa, pues no aprendieron de los conservadores que se metieron a todos los partidos y tienen poder en todas partes. ¡Esos sí saben! Diría el inolvidable Diomedes.

En la parte política local la cosa cambiará poco, los concejales ya pasaron el susto, los diputados no alcanzan a asustarse, al final es un solo combo cuya palabra favorita es “¡Aprobado!”.

No importa que el gobernador ni los salude, ellos acuden a intereses más altos, incluso les da igual si Ovalle llega a caerse, con ese el tal fallo en su contra les va mejor, dicen los muchachos de la duma. Ahí, ninguna mujer propone, solo una mano invisible de mujer domina. ¡Y lo domina todo!

Para qué hacernos ilusiones con la cultura de Valledupar y el Cesar, estoy casi seguro que sus cabezas visibles jamás han leído un libro, al parecer, principal requisito para posesionarse en el cargo, ellos están  ahí porque ponen muchos votos y eso en lo importante en política. ¿Acaso ganar siempre no es la meta principal de cualquier candidato?

Nada puede asustarnos, el agua no alcanzará para todos en enero, de todas formas “Besotes” está que llega y soluciona todo, en pocos días veremos los incendios de los cerros como hace tanto tiempo y volvemos a decir lo mismo. Los bomberos están listos para apagar humos cercanos, sin importar que el contralor haya multado al jefe, ese era su oficio, encontrar hallazgos; claro que ahora cualquier casita que se queme, los periodistas mandan fotos con el titular: incendio estructural. Será la palabra del 2017. No olvidemos que “posverdad” fue la del 2016. ¿Todos lo saben?

Si no fuera porque  “El Club Bololó” también tuviera que salir a las brisas a buscar formas de sobrevivir, estas vacaciones fueran más largas y hasta más productivas. Dos libritos recomiendo para iniciar 2017, 300 historias de palabras dirigido por Juan Gil, miembro de la RAE y La Otra Realidad de Tomás Eloy Martínez, una antología de artículos. Felices 354 días venideros.

 

Edgardo Mendoza Guerra

Tiro de Chorro 

Tiro de chorro
Edgardo Mendoza

Edgardo Mendoza Guerra es Guajiro-Vallenato. Locutor de radio, comunicador social y abogado. Escritor de cuentos y poesías, profesor universitario, autor del libro Crónicas Vallenatas y tiene en impresión "50 Tiros de Chorro y siguen vivos", una selección de sus columnas en distintos medios. Trata de ser buena gente. Soltero. Creador de Alejo, una caricatura que apenas nace. Optimista, sentimental, poco iglesiero. Conversador vinícola.

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