Sábado, 24 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

Rafaél ValenciaEn sus ojos brilla la luz de un hombre que ha vivido intensamente. Un amante de las grandes sensaciones y de la parranda. Rafael Valencia ––el conocido compositor de “La caja negra” ––, apareció en un conversatorio de la Biblioteca Rafael Carrillo como un joven que sigue disfrutando de cada instante.

La música es su forma de vivir. Algo que le acompaña a todas partes y, con poco más de 70 años, el hombre dejó claro a la audiencia que todavía tiene una voz maravillosa para cantar y numerosos cuentos que contar.

Nacido en El Copey e hijo de agricultores, Rafael Valencia se decantó muy pronto por la música y abandonó el campo en busca de la gloria. “Recuerdo que, cuando comencé, quería ser famoso ––explica el compositor––. Entonces, busqué los senderos de Enrique Martinez”. Luego, su dedicación y perseverancia le permitieron trabajar con Aníbal, Enrique Díaz, El niño y muchos más.

En total ha grabado 16 canciones. La primera de ellas fue “Ana Victoria”. Una canción inspirada en un amor pícaro e intenso que no duró más de tres meses. Y así es como se inspira Rafael Valencia para componer: reflejando en la letra sus propias vivencias amorosas, parrandas inolvidables y otros desencuentros profesionales con artistas malintencionados.

Rafaél ValenciaSiguieron temas tan ilustres como “Mujer ingrata” y “Carmen querida”. Canciones que demuestran la vida agitada de un compositor apasionado. Pero ninguna tuvo el éxito de “La caja negra”: una obra que recoge su experiencia laboral como portero en una finca. Su jefe en aquel entonces era muy estricto y lo regañaba severamente cuando lo pillaba tomando alcohol en fiestas nocturnas. Por eso, Rafael Valencia dejó plasmado en la letra de su canción lo que puede considerarse un lema de vida: “El hombre que trabaja y bebe, déjenlo gozar la vida. Porque eso es lo que se lleva, si tarde o temprano muere”.

Enrique Martinez la grabó una primera vez y, sin embargo, el reconocimiento llegó con la versión de Enrique Díaz. Desde entonces, la caja negra se ha convertido en un clásico que el mismo Carlos Vives se encargó de interpretar.

Ahora, Rafael Valencia sigue componiendo cada mañana en el patio de su casa. Vive de las regalías de sus canciones pero, sobre todo, del amor a la vida y a la música. “Estoy preparando un CD por ahí”, nos adelanta él con orgullo, demostrando así que todavía está en forma y que buenos ratos musicales nos esperan.

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