Bienestar
Colegios en paz y sin Enre2
Septiembre, además de ser el mes del patrimonio cultural, fue el elegido por la Personería de Valledupar para llevar a cabo el proyecto “Enreda2”. La iniciativa busca atraer la atención de padres y docentes para centrarla en una problemática relativamente nueva pero de consecuencias desastrosas.
El matoneo o “Bullyng” –aunque parecía un guión exclusivo de películas estadounidenses de temática adolescente y a veces superficial– atravesó las pantallas y se apropió de los colegios del país.
Lastimosamente, este tipo de violencia que es ignorada por la voluntad de muchos y el desinterés de otros, afecta el desarrollo general de los niños y jóvenes que la sufren. Incluso, el crecimiento de una personalidad con todos los matices necesarios para que sea optima, se ve fracturado y a veces frustrado. Ésa es la huella que deja la mano pesada y dañina de un compañero de salón que encuentra en la intimidación un arma letal y perfecta.
Encabezado por Alfonso Campo Martínez, personero de Valledupar, y coordinado por jóvenes emprendedores como Luis Armando Ramos, el proyecto Enreda2 presta atención a un patrimonio que parece aun más olvidado que el cultural: los niños y adolescentes. Esta población, reflejo de una realidad familiar que no es ajena a los conflictos, demuestra con su comportamiento que la ‘cuna’ es una pieza fundamental en la maquinaria social que forma y perfila sus vidas.
Un papel importante en todo este trabajo social, lo desempeñan los Personeros Estudiantiles escogidos por los mismos escolares, en esos primeros ejercicios prácticos de democracia y participación electoral. Los pequeños lideres son vigilantes atentos y guardianes celosos de la información transmitida en las diferentes actividades de esta estrategia. De ellos depende que las cosas no se queden en palabras y que sus compañeros cumplan con el compromiso adquirido.
El problema del matoneo no distingue estratos o condiciones sociales, por eso el compromiso es de todos. Autoridades escolares, líderes comunitarios, padres de familia, estudiantes; están llamados a conocer este flagelo. Una identificación temprana permite actuar y eso, aunque suene exagerado, puede salvarle la vida a su hijo.
Pepe Morón Reales






