Literatura

Clemencia Tariffa: aproximaciones a lo sublime

Luis Mario Araújo Becerra

30/10/2020 - 04:50

 

Clemencia Tariffa: aproximaciones a lo sublime
La poeta Clemencia Tariffa / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

El jueves 29 de noviembre de 2018, después de asistir a una lectura de poemas de Pedro Olivella Solano en la Casa de Poesía Silva, tuve la fortuna de conversar con el reconocido escritor Hernán Vargascarreño. Hablamos de Clemencia Tariffa. “¿Cómo ha sido la recepción de su obra por parte de los escritores del Cesar?¿Ha influido en las nuevas generaciones?”, me preguntó. La respuesta fue un silencio y una promesa. Este escrito es el cumplimiento de esa promesa.

 

Una vida

Clemencia Tariffa nació en Codazzi el 22 de octubre de 1959 y falleció el 23 de septiembre de 2009 en Santa Marta, ciudad a la que llegó cuando tenía ocho años, junto a su madre, doña Socorro Tariffa. Allí conoció los primeros libros y afrontó los episodios iniciales de la epilepsia temprana que degenerarían en una afección neuronal conocida como “episodios sicóticos agudos”. Esta enfermedad la torturó durante toda su vida y le creó una fama de desequilibrada que solía alejar a las personas. Extraña soledad vivió Clemencia.  

Fue allí, también, donde se integró al grupo de Poetas al Exilio, del cual hacía parte el mismo Hernán Vargascarreño, quien se convirtió en su amigo y uno de los promotores más audaces de su obra poética.  Con ellos, leyó a la generación española del 27, en especial a Federico García Lorca, León Felipe y Miguel Hernández quienes, junto a Neruda, serían una influencia determinante en su trabajo literario posterior.

En 1999, la muerte repentina de doña Socorro se constituyó en un capítulo dramático en la vida de la poeta, pues la culparon de haberla asesinado, cuando lo que había ocurrido era consecuencia de una afección natural.  La escena es referida así por el poeta Vargascarreño:

“Cuando Clemencia despertó encontró a su señora madre en el piso, con algo de sangre cerca de su cabeza y como no pudo despertarla pidió ayuda del casero, quien al constatar que la señora estaba muerta llamó inmediatamente a las autoridades… La señora Socorro había muerto de un aneurisma cerebral, y había caído junto a la entrada de su habitación, en donde había una piedra para sostener la puerta. A cualquier vecino se le ocurrió decir que la poeta loca había matado a su propia madre con la piedra que reposaba junto a su cabeza y junto al chorro de sangre”.

Durante los años ochenta, realizó sus primeras publicaciones y, desde entonces, se constituyó en uno de los nombres fundamentales de la poesía cesarense. Inconforme y rebelde, desafió los convencionalismos sociales y se plantó ante la estética pacata y aletargada con una obra atrevida y profunda.

En 1987 publicó El ojo de la noche; en 1994 obtuvo el Premio Latinoamericano de Poesía Koeyú (Caracas) y el Premio de Poesía del Cesar; en el 2006 presentó el poemario Cuartel; en el 2014 se editó su “obra reunida”, bajo el título Difícil hablar con las sombras.  En 2008, la Casa de Poesía Silva le rindió un maravilloso homenaje a su trayectoria literaria.

Clemencia Tariffa de joven a la izquierda y junto al poeta Manuel Zapata Olivella a la derecha / Foto: archivo panoramacultural.com.co

Una lectura

La obra de una escritora como Clemencia Tariffa ofrece múltiples lecturas. De hecho, eso es lo que hace verdaderamente valioso el trabajo de un autor: que cada vez que nos aproximamos a él podemos encontrar nuevas vertientes. En ese sentido, lo que pretenden estas líneas no es establecer una imagen estática, monolítica de su obra, sino abrir una posible lectura, de las muchas que se pueden hacer.

En la poética de Clemencia Tariffa el extrañamiento es un elemento central. Ese extrañamiento radica en no poder reconocerse, plenamente, en los roles sociales asignados (mujer, candidata a esposa y madre, hogar, religión); en no poder reconocerse, plenamente, como individuo; en no tener el completo domino del cuerpo, turbado por la enfermedad que doblegaba su voluntad. Lo maravilloso de Clemencia es la manera como logra transformar este extrañamiento y este profundo dolor, en arte poética. No en vano, en Anatomía de la influencia, el crítico norteamericano Harold Bloom señala que La extrañeza es la señal de la literatura sublime”. Y es precisamente eso, lo que ocurre con los trabajos de esta autora: bordean el precipicio y el riesgo de lo sublime.

Me habita otra mujer.

Una extraña, una intrusa

que no alcanzo a entender

La pregunta esencial, en la literatura de Clemencia, parece referirse a la identidad. ¿Soy? ¿Quién soy? ¿Quién debo ser? ¿Quién quiero ser? ¿Quién puedo ser? ¿Cómo puedo ser? Al reflexionar sobre estas cuestiones, la artista parece transitar por cuatro estaciones fundamentales:   

 

1.Búsqueda.

A lo largo de sus versos existe una constante búsqueda de identidad.

Mi sentir está dividido

(Paciencia regia)

Mirando el sol descubrí

que soy una criatura ciega,

buena alumna en el amor,

pésima en matemáticas

impuntual para las citas.

Si no es por el sol, no descubro

que soy una extraña mariposa

libérrima e indefensa

(Capullito)

 

2. Ruptura.

Esta búsqueda se proyecta en un constante desencuentro. No se halla en ninguno de sus papeles y estados, es por ello que la segunda estación en la que reposa la autora es la de la ruptura. Esa ruptura es social, pues la escritora se burla (ironiza) de ese orden establecido que intenta someterla y moldearla; pero esa ruptura también es personal, pues la autora sufre un quebrantamiento, un desgarramiento interno, un dolor que es, en parte, “transformador” o, ¿incluso, liberador?   

Señoras con rostro plegable

que ayer oísteis mis poemas

y esta mañana nos tropezamos en la calle.

Me miráis de reojo

Parece mentira, pero,

en mis poemas

no figuran sus maridos

(Señoras)

Yo poseo la autoridad

de veinte mariposas

haciendo el amor,

yo sueño con libertad

aleteando desde mi cama,

y también se destilar veneno;

(Claridad)

Quizá yo vuelva a ser feliz.

De lo contrario, aspiro a nadar

como el pez que se vuelve

cuando ya no tiene brillo

(Enigma)

 

3.Trascendencia.

En sus versos está presente el sentido de trascendencia; una espiritualidad que no reposa en lo religioso sino en la complejidad de lo humano y la naturaleza.

Todos los soles han de ser iguales tanto en las cartas como en las fábulas

                  (Misiva)

 

4. Lo histórico, la violencia.

Pese a sus búsquedas metafísicas, Clemencia Tariffa, es consciente de su tiempo. Sus textos dan testimonio de la época en la que vive, de sus desafueros, persecuciones y violencias. Por sus poemas, suele aparecer un rumor de denuncia social.

Con un clavo tocando la puerta

me gritas: ¡Compañera, mataron al poeta!

    (Pájaro en distancia)

En esta lectura he querido eludir dos ámbitos frecuentemente explorados por sus críticos: el tono conversacional y el erotismo. No obstante, a mi juicio, estos ámbitos son expresiones de esas preguntas sobre la identidad, esas búsquedas, encuentros y desencuentros que poblaron la obra de Tariffa y a las que hemos hecho referencia.

En aquella conversación, de noviembre de 2018, Hernán Vargascarreño dijo una frase que se ha quedado en mi memoria: Lo único que Clemencia tenía era su cuerpo, era su territorio”. No hay mejor definición de erotismo en su trabajo poético. En medio de esa extrañeza, su cuerpo, envuelto en el combate entre enfermedad y placer, era su única casa verdadera, su lugar. Cada verso erótico de Clemencia trasciende lo meramente sexual o sensual y se convierte en una faceta más de la búsqueda de sentido e identidad presente en su poética.

De igual forma, el tono conversacional en sus textos, no es más que un desnudamiento de sus angustias. La autora no quiso ocultar en versos crípticos sus sentimientos y pérdidas, sino que nos los fue comunicando como se habla con los amigos; con una intención clara: te cuento para que entiendas, te cuento para que sepas, te cuento para desahogarme, te cuento para tender puentes de salvación.              

La literatura de Clemencia Tariffa navega por los bordes. Anda por los caminos del quebrantamiento. Esto es lo que la hace tan potente.

Nos dice Bloom, que una obra llamada a perdurar y a influir, es aquella que habita la casa de lo sublime: Para Shelley lo sublime es un “placer difícil”. Lo que es maravilloso siempre va acompañado de una sensación de turbación.(…) Lo sublime es al mismo tiempo magnífico y peligroso(…)una combinación paradójica de placer y dolor.”

 Si admitiéramos a Bloom, tendremos que aceptar que la obra de Tariffa pisa los terrenos de lo sublime, pero no lo sublime en términos de abstracta ensoñación, sino de profunda revelación de los oscuros ámbitos del corazón humano.

 

Una lámpara sobre la mesa

Ahora me corresponde responder las preguntas del poeta Hernán Vargascarreño “¿Cómo ha sido la recepción de su obra por parte de los escritores del Cesar? ¿Ha influido en las nuevas generaciones?”

A la primera pregunta, debo contestar que, antes de hacer este texto, escribí a por lo menos doce poetas cesarenses, pidiendo su opinión sobre la obra de Clemencia Tariffa. Todos, salvo dos, callaron. 

Orlando Fénix (Valledupar) nos dijo: “Hacia mitad de los ochenta era conocida en el medio literario del Cesar. Estuve leyendo sus poemas en varias ocasiones. Considero que tiene un trabajo muy bueno con las imágenes y que en sus textos puedo percibir, como auténtico, un desgarramiento por la escisión entre la vida y los deseos”

Por su parte, poeta y pintor José Luis Molina (San Diego), escribió: “Encuentro que su poesía no ha envejecido, mantiene la frescura del que hace arte desde la vivencia; pero sobre todo desde el respeto a su oficio”.   

Para ser justos, Carlos Cesar Silva Araújo (Valledupar) en Las Dos Orillas del 2 de agosto de 2019, publicó el artículo Clemencia Tariffa, la poeta cesarense que volvió poesía su tragedia, en el que analiza su obra, y Félix Molina Flórez (Valledupar), en su libro El álbum de la infancia (2019), le escribió un poema-homenaje.

Aunque el ejercicio que realicé no es definitivo, plantea interrogantes con relación a la forma como su obra viene siendo recibida y estudiada por los autores de la región. ¿La conocen? ¿Qué opinan? Como no hubo respuesta privada, me permito lanzar el interrogante al aire. Ojalá se conteste aquí: en Panorama Cultural. Por mi parte, a través de este escrito, creo haberlo hecho.

Frente a la segunda pregunta, sólo puedo responder que La estructura de la influencia literaria es laberíntica, no lineal”. Si la recepción ha sido discontinua, ¿la influencia correrá el mismo camino? No tratamos de dar esa respuesta. Sin embargo, no cabe duda de que la voz de Clemencia Tariffa es una de las más importantes voces sobre las que podemos volver, al revisar la historia de nuestra literatura regional. Su luz está encendida y sobre la mesa. ¿Habrá ojos para ver?   

 

Luis Mario Araujo Becerra

 

Posdata: Celebramos las publicaciones de autores cesarenses durante la pandemia. Lo que no borró el desierto, de Diana López; Parábola del salmón, Alonso Sánchez; ¿Dónde están los salvajes? de Miguel Barrios; Si me olvidas, no sabes lo que puede pasar, de Mary Daza; La vida de los otros, de Alfredo Baldovino;  Cuando me fui de este lugar, de Wilfrido González; Euparí-Roll, de César González;  Kuerpo que Kanta, de Adiel Zambrano; Epifanía de la memoria, de José Atuesta; Vallenatos del mundo de Luis Barros y Tras los pasos de un médico rural, de Luis Mario Araújo, muestran la vigencia de la actividad literaria en el Cesar.

Sobre el autor

Luis Mario Araújo Becerra

Luis Mario Araújo Becerra

La reserva

Abogado, escritor y docente universitario. Autor de El Asombroso y otros relatos (cuentos), Literatura del Cesar: identidad y memoria (ensayo) y Tras los pasos de un médico rural (ensayo).

5 Comentarios


Andrés Cuadro 30-10-2020 06:54 AM

Buen artículo. Nos acerca la obra y la poética de Tariffa a los jóvenes que queremos seguir cultivando el arte de las letras cesarenses.

Alejandro Moreno 31-10-2020 06:43 PM

He venido siguiendo estos artículos sobre la literatura que se hace en el Cesar. Gracias al autor y a Panorama por propiciar este tipo de temas.

Luis Alberto Murgas Guerra 02-11-2020 09:46 AM

Excelente escrito sobre la poeta Clemencia Tarifa . La conocí en San Diego, en unos de esos Festivales de la poesía.

Hernán Vargascarreño 07-11-2020 06:13 AM

Las fotos del mar y la de colegiala, son de mi archivo personal. Y la foto con Zapata Olivella, es de Milciades Arévalo.

Lucas Montero. 07-11-2020 07:49 PM

Luis, muchas gracias por tu aporte al reconocimiento de tan excelente poeta. El tiempo es el mejor juez de la inmortalidad esa que Camus aspiraba tener después de su muerte. ella también lo logro.

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

58

58

  Era el año 1988 y mi hermano y yo estrenábamos colegio. Él entraba a séptimo grado o segundo de bachillerato, y yo entraba a qu...

Ojos de Loto Azul, la última publicación de Juan de Dios Rosado

Ojos de Loto Azul, la última publicación de Juan de Dios Rosado

Nacido en la Guajira, pero de corazón vallenato, Juan de Dios es un hombre polifacético. Además de ejercer la docencia durante más ...

El espejo y las imágenes: prescripciones y hábitos en la escritura garciamarqueana

El espejo y las imágenes: prescripciones y hábitos en la escritura garciamarqueana

  En una entrevista concedida en mayo de 1996 al programa radial Viva FM, Gabriel García Márquez le recordaba al periodista Rob...

Relato: En cenizas

Relato: En cenizas

Dormía tranquilamente. Sus sentidos despegados de la realidad. Se había tomado unas pastillas para descansar más de lo habitual. Par...

Abren los concursos literarios del departamento del Cesar 2018

Abren los concursos literarios del departamento del Cesar 2018

Tras la presentación de las obras ganadoras del 2017, la Biblioteca Departamental del Cesar divulgó en los primeros días de agosto l...

Lo más leído

¿Cómo y cuándo nació el reggaetón?

Redacción | Música y folclor

Demostración

Diego Niño | Literatura

El paraíso terrenal queda en el Magdalena

Arnoldo Mestre Arzuaga | Otras expresiones

El día que desapareció el Frente Nacional en Colombia

José Joaquín Rincón Cháves | Ocio y sociedad

El Churiador, un periódico samario curioso del siglo XIX

Annabell Manjarrés Freyle | Periodismo

Conversaciones con un juglar sabanero: Adolfo Pacheco

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi | Música y folclor

Dostoievski sigue vigente

Brayan Buelvas Cervantes | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados