Literatura

La poética de Antonio Acevedo Linares: 40 años de poesía

Rodrigo Ayala Cárdenas

18/02/2021 - 05:20

 

La poética de Antonio Acevedo Linares: 40 años de poesía
El escritor Antonio Acevedo Linares / Foto: archivo del autor.

 

Son las palabras las que enamoran y no los regalos, tampoco las promesas y mucho menos las fragancias o los perfumes embriagantes. Todo ello se va con el viento, son perecederos y, con el paso de los años, inútiles. Es el poder atronador de una palabra la que hace que una persona se derrita y se consuma por dentro. Hombres y mujeres caen rendidos ante una frase en la que se expresa la verdadera naturaleza del corazón de alguien que ama con locura. «Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo», dice uno de los protagonistas de El Lado Oscuro del Corazón (1992), mientras que en la cinta Cuando Harry encontró a Sally (1989), se pronuncian las siguientes: «He venido aquí esta noche porque me he dado cuenta de que quiero pasar el resto de mi vida con alguien. Y quiero que el resto de mi vida empiece ya». 

En las palabras de un auténtico enamorado siempre hay poesía y la certeza de que al hablar con el corazón en la mano hará sentir algo en el alma del objeto de su deseo. Si quieres que tus palabras tengan repercusión en el corazón de la persona a la que deseas conquistar, usa la magia de los poemas de Antonio Acevedo Linares. Éstos te abrirán las puertas para derretir de placer los oídos de tu conquista hasta abrirte paso a su corazón… Y otras zonas igual de profundas. 

 

Mi patria 

Tu cuerpo es mi patria 

rodeado de dos océanos 

y un hermoso horizonte 

y su paisaje son dos colinas 

y un valle fértil como 

su monte de Venus 

en donde ondea una bandera 

como su pelo del viento. 

Tu cuerpo es mi patria 

con sus preciosos yacimientos 

y agrestes desembocaduras 

como con su parque natural 

de los nevados y sus cascadas 

su jardín de orquídeas y corales 

sus ciénagas y arrecifes 

desiertos y santuarios 

de flora y estoraques. 

Tu cuerpo es mi patria 

que escribo y amo 

y sueño en esta página. 

 Una de las primeras (y más divinas y mortíferas) trampas del amor es el cuerpo de una mujer u hombre al desnudo. Tan perfecto como la naturaleza misma. Cuando se admira su belleza con plenitud, cuando se toca a placer cada uno de sus rincones y detalles, la cabeza pierde la razón y no hay remedio: se comienza a adorar como lo más sagrado de la existencia. Dedica este poema a la persona por cuyo cuerpo sientes una absoluta veneración. 

 

Epigrama 

Bajo la especie de una 

biblioteca un hombre que 

moró por los libros se figuró 

el paraíso y una mitología 

en la forma de un jardín 

con manzanas prohibidas 

y hubo quiénes como 

suntuosos palacios de oro. 

En la forma de tu cuerpo 

yo me imagino el paraíso. 

Cuando se ama el cuerpo de alguien, cuando se ha sucumbido a su belleza física e intelectual, el enamorado no experimenta otro deseo que permanecer al lado de esa persona durante el tiempo que dure su vida. Susurra este poema a quien te haga sentir el deseo de habitar en ella o él hasta el final de tus días. 

 

Poética 

La poesía se escribe 

con la propia vida 

de quien la sueña 

es de quien la trabaja 

como la tierra que se siembra 

a veces no es de quien la escribe 

sino de quien la enamora 

la poesía nace desde el fondo 

de sí mismo como desde el fondo 

de los ojos de una muchacha 

no tiene partido pero 

a veces se adhiere 

a causas perdidas 

y se escribe con ternura 

como la que tienes 

cuando ella te abraza desnuda. 

Una vez alcanzado el Paraíso, no existe mayor deseo que vivir aferrado al cuerpo de quien te tiene asido del corazón por completo. Toma a tu mujer o a tu hombre antes de que se escape, quita su ropa y sumérgete en su carne hasta desgarrarla. Ésta es otra prueba de que la poesía de Antonio Acevedo Linares es muy física y basada totalmente en la libido del romance. 

 

Epigrama 

Amo tu deseo cuando 

deseas mi cuerpo 

como amas mi deseo 

cuando deseo tu cuerpo. 

Sin deseo, sin atracción absoluta, ninguna relación se inundará en el sudor y el aroma de los fluidos de los enamorados. Este compartir de sustancias es tan necesario como los besos, las caricias y las palabras: son alimento del amor y la convulsión del sexo. Antes y después del clímax, toma este poema y díselo a quien haga el amor contigo de manera ferviente, urgente y absoluta. 

 

Labios 

Tus bellos labios 

como la sonrisa de la Gioconda. 

 

Alabados sean en tu cuerpo 

como los girasoles de Van Gogh. 

 

Tus bellos labios rojos como los de tu boca 

que palpitan bajo tu falda como tu corazón 

maravillosos como la torre Eiffel. 

 

Para referirse a cada una de las partes más sensuales de una mujer se valen todas las maneras a las que la mente sea capaz de recurrir. Por ello, dile a la mujer de la sonrisa encantadora y la vagina rosada que clama por ti que la amas, que quieres probar la suavidad de sus labios, que mueres por un poco de sus néctar para seguir viviendo. No dejes ir a la compañera que te deja aniquilado de amor y deseo tras el sexo. 

 

El mundo que te habita 

Al abrir la puerta 

de la jaula no es un pájaro 

el que vuela 

es la libertad que se recobra 

como no es el viento 

el que se entra 

cuando abres las ventanas 

sino los fragores de la ciudad nocturna 

y no son las páginas que sientes 

cuando abres un libro dulcemente 

sino es el olor de los árboles 

de la que están hechas sus hojas 

y donde moran felices las palabras 

como cuando abres un cuerpo 

es el mundo el que te habita. 

Antonio Acevedo Linares continúa con su apología al cuerpo como una referencia a la libertad del amor y del deseo. Todo el mundo se concentra en cada pliegue del cuerpo, en cada secreto de la mente, en cada uno de los poros de una piel que transpira deseo. Este poemas es para esa personas que te hace sentir como si nacieras cada vez que te besa y te toca. Porque el amor también muere y resucita con cada caída y con cada beso. 

 

Epigrama 

Al existir tú en mí yo existo en ti 

como al existir yo en ti tú existe en mi 

y yo existo porque tú me piensas 

y tú existes porque yo te pienso 

pero tú al existir fuera de mí tú no existes 

y yo al existir fuera de ti yo no existo 

porque yo te hago existir cuando estás tú 

dentro de mí porque eres tú que me hace 

existir cuando yo estoy dentro de ti. 

La poesía verdadera habla por todos los sentimientos del mundo, desde el amor más absoluto hasta los poemas eróticos y malditos para corazones destrozados, pasando por aquellos que son tan sucios y desagradables que  jamás debes decirle a una mujer.

 

Rodrigo Ayala Cárdenas 

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