Literatura

Homenaje al pueblo de la cultura costeña: prólogo de un libro de Tomás Martínez Montenegro

Redacción

12/04/2022 - 05:25

 

Homenaje al pueblo de la cultura costeña: prólogo de un libro de Tomás Martínez Montenegro

 

El "Homenaje al pueblo de la cultura costeña" que ha emprendido Tomás Martínez Montenegro es, principalmente, un diario de viaje, pero no un viaje común, aunque en él se puedan encontrar casi todos los ingredientes de una obra de este tipo. El viaje de este autor es hacia sus raíces, para encontrarse consigo mismo y con su cultura. Por ello asistimos, en estas páginas, a un viaje interior en el cual él nos va mostrando la forma en la cual ha venido aprendiendo el difícil arte de la escritura, además de constituirse en una especie de puente entre los muchos miembros de una comunidad de costeños que encuentran en sus escritos una forma de retornar amenamente a sus vivencias de infancia.

Experimentamos en estos textos las resonancias de las peripecias que ha tenido que afrontar "El Curucutiador" tratando de encontrar su lugar en el mundo, retornando a su semilla. Viaje, que es, de algún modo, el viaje de todos nosotros, pero que pocos nos atrevemos a documentar y menos con la intención de que este registro sea un depósito de recuerdos, un ejercicio de indagación y una forma de enseñar, de dar a conocer la cultura en la cual estamos inmersos.

Su forma de encontrarse en el mundo ha sido mediante el lenguaje y es por eso su insistencia en una forma de poesía dialectal, cultivada en consonancia con su ferviente admiración por la obra de José Elías Cury Lambraño y de Candelario Obeso, aunque son distintos sus versos a los del poeta momposino, pues en este se encuentra la recreación del habla de los bogas de la ciudad valerosa a finales del siglo XIX, como rasgo predominante, mientras que en los textos de Tomás no se refleja una variante específica del español sino que se aventura a hacer un compendio de la generalidad del habla del Caribe continental colombiano, de lo que Cury llamó Costeñol y lo ubicó como un dialecto del Español, trascendiendo los costeñismos que otros autores, con su obra, han contribuido a incluir en el diccionario de colombianismos, como es el caso de Mario Alario Di Filipo.

Esta poesía dialectal que se propone en este libro es, en realidad, escrita en español con algunos rasgos de las hablas del Caribe continental colombiano, lo cual no es nuevo, pero que si comporta una conciencia de identidad, un cuestionamiento al canon cultural y estético establecido, reivindicando la oralidad como expresión de lo regional, una marca de identidad indeleble que se resiste a la homogeneización y enfatiza en la multiplicidad de culturas que forman y constituyen la verdadera esencia de la nación colombiana, en contraposición a la pureza blanqueada que con frecuencia se  ha buscado imponer desde la oficialidad estatal.

Su poética se debate entre la obsesión por la métrica y el desdén por la forma. Por eso podemos encontrar versos sencillos, incluso desaliñados, pero una búsqueda continua de la rima consonante precisa, aunque a veces caótica, lo cual se debe entender como una apuesta por la potencia nemotécnica de la musicalidad de los versos, herramienta ideal para una lectura más entretenida y una mayor y mejor recordación del discurso subyacente a muchos de sus textos, los cuales bien podrían haber sido escritos en prosa, a riesgo de perder el encanto lúdico de las coplas campesinas en las que han sido vertidos estos planteamientos, oponiendo a la retórica pomposa un frescor disruptivo y desenfadado.

Su óptica es la de un folclorista, aunque no busca aún comprender ni explicar el significado de los elementos de la cultura costeña de los que trata en la obra, sino que ejerce como un etnógrafo que va recopilando la mayor parte de información posible, a veces solo como espectador y otras como participante de lo que documenta, pero siempre con la intención de sacar lo que considera puro y contribuir a preservarlo de las deformaciones que le pueden imprimir todos los elementos externos a la cultura que los genera, la modernidad y la globalización.

Aquí podremos encontrar sus indagaciones acerca del origen de muchos términos del habla típica del hombre del Caribe colombiano, región dentro de la cual, perfectamente, se pueden y se deben incluir una serie de identificadores subregionales que imprimen al léxico unas características propias que enriquecen desde esas particularidades la generalidad del habla regional, la nacional e incluso la norma de la lengua española estándar. También podemos encontrar relaciones acerca de los usos dados de manera tradicional a elementos como la troja, la escoba y el sombrero vueltiao, así como las referentes a oficios, artes, juegos, dichos, adivinanzas, la gastronomía, los carnavales y el corroncho, plegándose al reciente movimiento que, más que una reivindicación de esta figura ha tendido a romantizarlo en su intención de proponerlo como representación de la esencia del ser costeño. Su acercamiento a todos estos elementos de la cultura costeña no ha sido, hasta el momento, planteando mediante un andamiaje teórico, ni apoyándose o dejándose influir por discursos académicos, sino dejándose llevar solamente por las vivencias propias o las que ha recogido de los muchos miembros de la comunidad virtual que lidera y le ha servido para recaudar muchos de los términos, dichos, costumbres y creencias que se reflejan en esta vasta obra dividida en cinco partes y que, poco a poco, nos irá dando a conocer.

La intencionalidad de esta pentalogía es escudriñar -curucutear, en sus palabras- lo que él llama el sustrato primigenio de la Cultura Costeña, para lo cual busca identificar una serie de patrones -a los que él llama curucuteos o ataduras de cabos- que le permiten develar relaciones que para todos o la gran mayoría han pasado inadvertidas, tales como las que ha englobado bajo el título: El poder y uso de la letra J en el Costeñol de la Cultura Costeña y en el acápite intitulado: Origen o etimología de algunas expresiones y palabras del Costeñol Caribe, el cual ya ha sido publicado en el periódico cultural de Valledupar Panorama Cultural.

En estos textos en particular busca no solo tener los insumos para una obra futura en la cual analizará de manera académica la Cultura Costeña, sino marcar una línea de investigación para quienes deseen aproximarse a su objeto de estudio, bien sea desde lo lingüístico, lo antropológico, lo sociológico o cualquier otra rama de las ciencias sociales y humanas, para lo cual, sin duda esta obra podrá servir como fuente de consulta y acercamiento a la idiosincrasia y las vivencias de los miembros de esta comunidad cultural y su esencia.

Para los que somos parte de la Cultura Costeña y conocemos de primera mano los elementos aquí tratados, reconforta y causa admiración la tarea emprendida por Tomás, en procura de preservarlos del anonimato y el olvido, debido a lo cual nos pueden servir estos textos como refugio y como punto de partida para volver a encontrarnos con lo que el paso del tiempo y el intercambio con otras culturas, de alguna forma, nos ha quitado. Para quienes son ajenos a nuestra cultura, se convierte en una especie de carta de navegación, en una hoja de ruta o en un manual para adentrarse a sus vericuetos, a su desbordante variedad y riqueza. Y, para todos, en una fuente vibrante de una parte fundamental de la múltiple identidad nacional.

Invito pues a la lectura de estos textos que no dejarán de sorprenderlos y les invitarán, seguro, a navegar por los mares de la nostalgia o la fascinación, sea que se encuentren por primera vez o se vuelvan a encontrar con algunos elementos perdidos u olvidados por ustedes de este bien escudriñado saber comunitario y ancestral. Acompañemos pues, todos, a Tomás en este bien merecido Homenaje al Pueblo de la Cultura Costeña.

Para adquirir la obra contactar al WhatsApp 3002069573

 

Luis Carlos Ramírez Lascarro

Vallenatólogo, investigador cultural y escritor

1 Comentarios


Tomás Martínez Montenegro 12-04-2022 08:28 AM

Gracias por apoyar lo inherente al sustrato primigenio de la Cultura Costeña.

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