Música y folclor

Rolando Ochoa: “La fama enferma”

Johari Gautier Carmona

25/09/2013 - 11:30

 

Rolando Ochoa Las transiciones son un momento idóneo para sacar conclusiones y, con el reciente giro que el acordeonero Rolando Ochoa ha dado a su carrera, no podían faltar algunas reflexiones existenciales.

En un conversatorio realizado en la Casa de la Cultura de Valledupar, el músico se mostró como siempre, es decir sonriente y tranquilo, saludando a quienes venían de cerca (para la gran mayoría del público) y de más lejos (en el caso de una delegación de Valencia de Jesús).

Pocos días antes, el artista había presentado los proyectos ideados con su compañero Mono Zabaleta, en una presentación llena de energía, música y guiños. Sin embargo, en esta ocasión, reinaba una solemnidad que se reflejaba en la luz tamizada y un protocolo más institucional. Sentado cómodamente en medio de un sofá, Rolando esperaba inalterable que los periodistas María Ruth Mosquera y William Rosado le hicieran las preguntas.

El encuentro permitió conocer algunos aspectos desconocidos de la infancia del artista, como el rol fundamental de la madre de Rolando en su educación y su temprana salida a trabajar para compensar la separación de sus padres. “Mi mamá fue ese gran pilar –explicó Rolando–. Mi mamá no me creó como artista, me creó como hijo”.

Pero más allá de esos momentos biográficos de gran trascendencia, la cita se centró sobre todo en esos conceptos de carácter espiritual y filosófico que determinan el significado de cada acción y decisión.

A la pregunta de una joven muchacha, Rolando Ochoa respondió que se sentía verdaderamente feliz al poder hacer lo que quería en un escenario y en la vida cotidiana. El acordeón es para él un modo de vida. Es lo que da sentido a su existencia.

“Hay gente que pese a todo lo que hacen sienten un vacío –manifestó Rolando–. Uno tiene que ser feliz con lo que hace”.

La felicidad es un concepto personal que cada uno de nosotros construye a su manera, sea centrándose en su trabajo, en su familia, en Dios o en el placer que otorgan ciertos bienes y actividades. En el caso de un músico de renombre como Rolando, también implica distanciarse de ciertos conceptos tan inconsistentes como la fama. “La fama es una trampa –explicó el acordeonero–. La fama enferma”.

La trampa de la fama nos lleva inevitablemente a pensar en esa difícil separación con Silvestre. La fama fue, en ese caso, el motor de una unión que avistaba las cimas inaccesibles de la música latina pero también el punto que precipitó su fin. Entre la fama y la cercanía con sus amigos, Rolando ha optado por estar cerca de sus queridos y mantener el diálogo abierto.

A la pregunta inesperada –pero tan real como la hermosa jovencita que la formuló–,  de qué hubiera hecho Rolando a parte de ser acordeonero, la respuesta fue sorprendente pero entendible: “Si no hubiera sido acordeonero, habría sido arquero, o una vaina así…”.

 

Johari Gautier Carmona

Para PanoramaCultural.com.co

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Los años dorados del vallenato, el afiche del 53 Festival Vallenato

Los años dorados del vallenato, el afiche del 53 Festival Vallenato

  La joven diseñadora vallenata Melissa Martínez Olivella, obtuvo el primer puesto del concurso del afiche promocional del 53° Fes...

El museo del vallenato

El museo del vallenato

Inmortalizar el sentimiento que inspiró Diomedes Díaz a componer  “Canto celestial” como despedida a su compadre Juancho Rois;...

El canto vallenato: tema central de un foro pedagógico

El canto vallenato: tema central de un foro pedagógico

Con la aproximación del 47 Festival Vallenato, las grandes expresiones del folclor vallenato se hacen notar en las aulas y las tertuli...

Las canciones de Héctor Zuleta

Las canciones de Héctor Zuleta

  En la bóveda 209 del Cementerio Central de Valledupar, junto a los de su querida Vieja Sara y sus padres Mile Zuleta y Carmen D...

Pablo Flórez: la voz cantante del porro cantado

Pablo Flórez: la voz cantante del porro cantado

El porro fue —en los años 50— el primer ritmo costeño al que se le concedió permiso de entrar —tanto en la costa como en el i...

Lo más leído

El aire del bosque y otros placeres

Rosa Cintas | Medio ambiente

El viejo traje del alcalde

Andy Romero Calderon | Opinión

Ay cosita linda, mamá

Alberto Muñoz Peñaloza | Ocio y sociedad

Transformar la vida en arte

Luis Mario Araújo Becerra | Literatura

Azul y amarillo

Giancarlo Calderón Morón | Literatura

En cuestión de segundos

Yesinia Gámez Mendoza | Bienestar

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados