Música y folclor

La pedagogía del maestro Leandro Díaz

José Atuesta Mindiola

17/07/2025 - 05:35

 

La pedagogía del maestro Leandro Díaz
El compositor Leandro Díaz

 

Leandro Díaz era un apasionado lector. Desde muy niño su tía Erotida le leía  cuentos y le cantaba versos.  Cuando vive lejos de su tía, en sus ratos de silencios buscaba a alguien para que le narrara historias, le declamara poesías y le respondiera sus interrogantes.  Si llegaba a una casa y hablaban de libros, indagaba las maneras de quien podía leerle. Y sí, por casualidad era una mujer, se mostraba más interesado en escuchar la lectura (La voz de una mujer siempre lo cautivaba).

Expresaba que los conocimientos fortalecen la mente y la memoria no solo sirve para guardan información e imágenes, es también un requisito para la creación. Como sabía que su vida era el canto y la composición, desde aquella noche de su infancia en la finca “Los Pajales”, mientras dormía escuchó una voz que le dijo que se fuera, que su futuro no estaba ahí. Y como en la profecía bíblica, sale cual  peregrino que solo lleva consigo la luz interior de la esperanza. Su primera estación es Hatonuevo, donde se gana los primeros pesos  cantando en una parranda. Y prosiguen sus estaciones: Tocaimo, Codazzi y San Diego.    

“Uno debe poner su vida en todo lo que hace, para que todo salga bien”. Su condición de invidente le impide concentrase en las imágenes visuales, pero  desarrolla las otras capacidades sensoriales hasta el punto de lograr un alto grado de la sinestesia, que le permite percibir una mixtura de impresiones mediante distintos sentidos; esto lo faculta para describir los colores del viento, los sonidos de la sombra, la sonrisa de las sabanas, los secretos de los sueños y la tristeza de los  árboles.

Dedicaba varias horas a pensar en el destino del hombre y en la naturaleza. Pensaba las cosas y de tanto pensarlas se trasformaban en canciones. Sumergido en la soledad de la ceguera, perfecciona sus ideas y la visión del mundo. El filósofo Demócrito encerrado en una cabaña, se pasaba el tiempo pensando y estudiando. Buscaba la soledad e incluso se refugiaba en oscuros sepulcros, alejados de la ciudad. El escritor Jorge Luis Borges en el poema ‘Elogios a la sombra’, dice que Demócrito  se arrancó los ojos para pensar.

En una entrevista (1988) de Alberto Salcedo Ramos, Leandro comenta: “ser ciego a veces también es una ventaja. Cuando de noche en mi  casa se va la luz, mi mujer y mis hijos se pierden buscando las velas. Entonces yo me levanto a resolver el problema. Ellos dependen de la luz, en cambio yo he creado mi propia luz y conozco los caminos de mi casa”.

La  sensatez de meditar en los pasos del camino y el tamaño de las distancias, para caminar con seguridad  evitando las caídas, aprende la importancia de la precisión en la medida. Ese concepto de la medida lo utilizaba en la métrica de sus versos, porque la medida es armonía, es música y melodía, y  con la estética de las metáforas, Leandro se convierte en el gran maestro de la poesía  y la composición vallenata.

 

José Atuesta Mindiola 

Sobre el autor

José Atuesta Mindiola

José Atuesta Mindiola

El tinajero

José Atuesta Mindiola (Mariangola, Cesar). Poeta y profesor de biología. Ganó en el año 2003 el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y es autor de libros como “Dulce arena del musengue” (1991), “Estación de los cuerpos” (1996), “Décimas Vallenatas” (2006), “La décima es como el río” (2008) y “Sonetos Vallenatos” (2011).

Su columna “El Tinajero” aborda los capítulos más variados de la actualidad y la cultura del Cesar.

1 Comentarios


Manual Gregorio Paternina Álvarez 23-06-2022 05:44 PM

Cuánto gozo leer este artículo de contenido. Felicitaciones

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Naferito Durán, el rey vallenato que vive contando recuerdos

Naferito Durán, el rey vallenato que vive contando recuerdos

Después de estar en su casa ubicada en el barrio Altos de Garupal de Valledupar, el Rey Vallenato del año 1976, Náfer Santiago Durá...

Isaac

Isaac "Tijito" Carrillo entre cantos, nostalgias y evocaciones donde el amor se posó en su corazón

  El compositor dicharachero, enamorado y talentoso regaló una frase de esas que encantan cuando el viento sopla de frente: “Las m...

En una pequeña casa nació Diomedes Díaz, el más grande cantor vallenato

En una pequeña casa nació Diomedes Díaz, el más grande cantor vallenato

  El domingo 26 de mayo de 1957, hace 67 años, nació Diomedes Díaz Maestre, exactamente en Carrizal, jurisdicción de La Junta, mu...

Joaquín Cristóbal Rodríguez Martínez: el poeta del Sinú

Joaquín Cristóbal Rodríguez Martínez: el poeta del Sinú

  "La poesía es un ave inalcanzable que fascina con su vuelo, como el finísimo colibrí que desaparece sus alas en el aire, o la hu...

Joselina Daza dejó sembrado para siempre su corazón en Patillal

Joselina Daza dejó sembrado para siempre su corazón en Patillal

  Cuando la mañana daba la bienvenida al pasado sábado 17 de febrero, falleció a sus 79 años en el corregimiento de Patillal, mun...

Lo más leído

Matilde Lina o la fascinación de las sabanas de El Plan

José Atuesta Mindiola | Música y folclor

A Juancho Rois Jr. se le cumplió el sueño del alma

Juan Rincón Vanegas | Música y folclor

Máximo Movil: el talentoso campesino de la “Mujer conforme”

Eddie José Dániels García | Música y folclor

Vallenato bravo: Carlos Huertas, el cantor de Fonseca

Andrés Cuadro | Música y folclor

La muerte de Pablo Escobar

Jorge Fuentes | Historia

¿Cuál es la función de un museo?

Imylce Morales Carmona y Vanessa Freitag | Patrimonio

Luís Magín Díaz, una vida para componer

Redacción | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados