Música y folclor

Villanueva es Villanueva

Eddie José Dániels García

05/08/2019 - 06:10

 

Villanueva es Villanueva
Plaza de la iglesia de Villanueva Guajira

En diversas oportunidades he llegado a pensar que, si algún día se me ocurriera abandonar a Sincelejo, la salubérrima ciudad donde resido hace más de cuarenta años, me iría a vivir a Villanueva, una hermosa y folclórica población guajira que en las últimas décadas se ha hecho célebre por ser la cuna de prestigiosos acordeonistas y compositores de la música vallenata.

Situada a 163 kilómetros al sur de Riohacha, inicialmente perteneció a los municipios del antiguo departamento del Magdalena grande, y a partir de 1954 entró a formar parte de las poblaciones que conformaron la intendencia de la Guajira, convertida en departamento a partir de 1964. Y aunque aún no he tenido la oportunidad de conocerla, me bastan las letras de algunos discos para visionarla ampliamente y armar un retrato completo en la imaginación: una población acogedora, con gente amable, hospitalaria y parrandera, y bendecida en el día a día  con las bellas canciones que brotan de la musa inspiradora de sus geniales compositores.

La primera noción sobre Villanueva, Guajira, la tuve en septiembre de 1967 cuando cursaba segundo de bachillerato en el Colegio Pinillos de Mompós. En ese mes, tras culminar una huelga estudiantil que se adelantó contra el rector, don Lino Maturana Arriaga, llegó al colegio don Jaime Castellar Ferrer, quien en su saludo preliminar informó a la expectante comunidad pinillista: “Vengo trasladado del Colegio Nacional Roque de Alba de Villanueva, Guajira, donde ocupé la rectoría durante tres años”. Varios años más tarde, en 1973, siendo ya estudiante universitario en la UPTC de Tunja, me acerqué al Colegio Pinillos  para realizar una visita de gratitud  y allí tuve la fortuna de conocer al doctor Antonio Serrano Zúñiga, quien desde ese año estaba al frente de la rectoría, y también había llegado de Villanueva, Guajira, donde había permanecido tres años al frente del Roque de Alba. No obstante, su permanencia en Mompós fue efímera, pues a comienzos de 1974, fue designado para ocupar la rectoría de la Universidad del Magdalena.  

El día de la entrevista en el Pinillos, hablando de música vallenata, pude apreciar la vasta cultura musical y el gran talento de compositor que rodeaban al doctor Serrano Zúñiga, el cual se inmortalizó con las canciones “Reminiscencias”, “Despertar de un acordeón”, “Mi viejo Guayacán”, “Delirios de acordeón”, “Enamorado corazón” y “Serenata decembrina”, grabadas por Poncho Zuleta y Jorge Oñate entre 1974 y 1977. También fue antológico su tema “Tristeza india”, incluido en el elepé El vendaval, lanzado por el conjunto “Los Cañaguateros” en 1974.

Según me contó,  mucho tiempo después, el genial compositor villanuevero Ildefonso Ramírez Bula, bachiller del Roque de Alba a comienzos de los setenta, fue el doctor Serrano Zúñiga quien influyó a los  Zuleta para que éstos le grabaran el disco “Paso a Paso”, incluido en el elepé Mi canto Sentimental, lanzado en 1973. Ramírez Bula también es autor de los clásicos  “Rosa jardinera”, “Terco corazón” y “El ruiseñor herido”, grabados por Jorge Oñate y Poncho Zuleta, respectivamente.

Mi admiración por Villanueva siguió creciendo desde entonces, y con el paso de los años la he idealizado tanto en la imaginación creadora, que, a veces, siento la impresión de que he vivido en ella algunos años.  Este sentimiento afectivo se profundizó más en 1992 cuando los hermanos Zuleta grabaron el elepé “Mañanita de invierno”, en el cual la canción del mismo nombre, autoría de Emilianito, es una alegoría del autor para evocar la infancia vivida en ese hermoso pueblo guajiro. Nos basta escuchar esta estrofa para idealizar y sentir un lluvioso amanecer villanuevero: “Esta mañanita de invierno me enguayaba / me recuerda a Villanueva, me recuerda a mi niñez, / en ese pueblo disfruté tantas mañanas, / esos tiempos se me han ido, / más nunca los vuelvo a ver”. Es un  minitexto bastante nostálgico, que llena de emoción al oyente, no solo por el contenido y la voz del cantante, sino por la nota melodiosa, impactante y llamativa realizada con una variedad de tonos, que demuestran la maestría digitadora del acordeonista villanuevero.

Y con toda seguridad, estos  recuerdos infantiles narrados por Emilianito, fueron los mismos que vivieron sus hermanos Poncho, Héctor, Mario y Fabio, y también  los hermanos Israel, Rosendo, Norberto y Limedes  Romero Ospino, Daniel Celedón Orsini, Ildefonso Ramírez Bula, Egidio Cuadrado, Orangel “El Pangue” y Gabriel “Chiche” Maestre,  Jesualdo Bolaños,  don Beto Murgas Peñalosa y Alfonso Cotes  Ovalle, conocido como Poncho Cotes Jr., quien siempre se consideró villanuevero a pesar de haber nacido en Manaure, Cesar. Una selecta generación de acordeonistas, compositores y cantantes, que han sido orgullo para Villanueva y la han graduado como el municipio líder en cultivadores de la música vallenata. Y, por supuesto, en este ilustre mosaico de artistas debemos incluir a los patriarcas de las dos grandes generaciones de músicos que han ennoblecido a esta población: Emiliano Zuleta Baquero, conocido como “el viejo Mile”, y Escolástico Romero Rivera, pioneros indiscutibles del canto y de la música de acordeón.

En el ambiente vallenato, muchos compositores han optado por atribuirse el calificativo que los identifica como cantores estelares de sus pueblos de origen. Esta costumbre la inició Carlos Huertas Gómez en 1973 cuando los hermanos López con la insuperable voz de Jorge Oñate le grabaron “El cantor de Fonseca”, bellísima canción paseo que le dio el título al elepé. Más tarde, Calixto Ochoa Campos se autodenominó “El cantor de Valencia” en una composición con este nombre. Después, Álvaro Cabas Pumarejo compuso “El cantor del Valle”, magistral paseo grabado por los hermanos Zuleta en el álbum “Río seco” lanzado en las navidades de 1974. Años más tarde, estando ya en la cima de su prestigio musical Diomedes Diaz y Colacho Mendoza graban, en ritmo de merengue,  el tema “El cantor de Villanueva”, autoría de Fabio Zuleta Díaz, incluido en el elepé  “Tu serenata”,  publicado a comienzos de 1980. Como podemos apreciar, cuatro cantores geniales que  son fueron y siguen siendo orgullo de sus pueblos natales.

Asimismo, otros compositores villanueveros son identificados con diferentes calificativos, que los hacen célebres en el entorno vallenato. Por ejemplo, Emilianito Zuleta, “El gago de Oro”, Poncho Zuleta, “El pulmón de Oro”, Israel Romero, “El pollo Isra”, No obstante uno de los atributos bien merecido lo tiene Rosendo Romero, llamado “El poeta  de Villanueva”, autor de lindísimas canciones, como “Noche sin luceros”, “Mi poema”, “Canción para una amiga”, “Luna de Junio”, “Amor de vida eterna” y muchas más. Su canción “Villanuevera, cantada por el “Binomio de Oro” en el álbum “De Caché” lanzado en 1980 es un extenso poema narrativo- descriptivo, cargado de un acentuado subjetivismo lirico, en honor a la mujer de su pueblo natal.  La introducción, profundamente llamativa, dice. “Mujer, que naciste en mi pueblo / cerquita al río, frente a la sierra”. “Vi que el mar se me hizo cielo / sobre tu sombra villanuevera”. “Vi que guardas de la infancia / esa fragancia, esa ternura. /  Vi que lloras en silencio / las penas mías y no las tuyas”.

Este enjambre de ilustres compositores y la sana competencia por el manejo del acordeón, fueron los factores que influyeron para que en 1979 se fundara en Villanueva el “Festival Cuna de Acordeones”, declarado Patrimonio Cultural y Artístico de la Nación en el 2006.   Su celebración en el mes de septiembre constituye el ambiente propicio para demostrar el talento de todos los participantes nativos y foráneos que se inician en el glorioso arte de la música de acordeón. Un espacio para recrear la región, propiciar el turismo y proyectar la imagen de la población a todos los colombianos amantes del folclor vallenato. Así como lo dijera Poncho Cotes Jr. en una de sus canciones favoritas: “Manaure es la tierra de mis sentimientos / pero a Villanueva lo cargo aquí dentro”. “Yo puedo querer mucho a Manaure / pero Villanueva es Villanueva”. “Manaure es la tierra donde yo nací / pero en Villanueva tengo que morir”. Y así se sucedió: el ilustre compositor manaurero falleció en Valledupar y fue sepultado en Villanueva el 5 de diciembre de 2015.

      

Eddie José Daniels García

Sobre el autor

Eddie José Dániels García

Eddie José Dániels García

Reflejos cotidianos

Eddie José Daniels García, Talaigua, Bolívar. Licenciado en Español y Literatura, UPTC, Tunja, Docente del Simón Araújo, Sincelejo y Catedrático, ensayista e Investigador universitario. Cultiva y ejerce pedagogía en la poesía clásica española, la historia de Colombia y regional, la pureza del lenguaje; es columnista, prologuista, conferencista y habitual líder en debates y charlas didácticas sobre la Literatura en la prensa, revistas y encuentros literarios y culturales en toda la Costa del caribe colombiano. Los escritos de Dániels García llaman la atención por la abundancia de hechos y apuntes históricos, políticos y literarios que plantea, sin complejidades innecesarias en su lenguaje claro y didáctico bien reconocido por la crítica estilística costeña, por su esencialidad en la acción y en la descripción de una humanidad y ambiente que destaca la propia vida regional.

1 Comentarios


Heriberto Felizzola Bravo 05-08-2019 03:27 PM

Doctor Dàniels García. Realmente es un escrito muy interesante, donde se conjuga magistralmente lo cultural, lo historico y el aspecto literario. Claro, concreto y explicito. FELICITACIONES amigo de siempre.

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