Música y folclor

Hernando Marín, el gavilán mayor del vallenato

Álvaro Rojano Osorio

15/03/2023 - 01:10

 

Hernando Marín, el gavilán mayor del vallenato
El compositor Hernando Marín en vivo / Foto: créditos a su autor

 

El canto, la guitarra, su facilidad para escribir y ser buen parrandero le dieron a Hernando Marín un lugar de reconocimiento entre los más importantes compositores guajiros. A principios de los años 70, al ganar el Festival del Fique, con la canción “Vallenato y guajiro”, grabada por Beto Martínez, entró a la vida comercial, componiendo canciones exitosas que grabaron los más importantes intérpretes de la música vallenata. En sus inicios había interpretado boleros, rancheras, canciones vallenatas, acompañado de su guitarra, instrumento que tocaba bajo la influencia de los guitarristas Julio Vásquez y Carlos Huertas.

La comercialización del vallenato en los años 70, permitió que los géneros incluidos bajo esta denominación empezaran a ser escuchados en las ciudades del Caribe colombiano, y que, al ser programadas en las estaciones radiales, salieran del nicho de los pocos programas especializados en este tipo de música. Todo esto contribuyó al éxito musical de Hernando Marín.

Una fuerte ascendencia romántica en sus canciones, y otros influjos de corte social respaldaron su ascenso musical, lo que permitió que Emilio Oviedo y Rafael Orozco, en 1975, grabaran “Tu ausencia”. Un año después, tras la conformación de El Binomio de Oro, se impuso con La creciente, que logró ocupar un lugar de privilegio entre los seguidores del vallenato. Ese mismo año otra canción suya del mismo tenor literario, Lágrimas de Sangre, es incluida en la segunda producción musical de esta agrupación.

Los Maestros” le dio el nombre al disco de larga duración grabado por Los Hermanos Zuleta para la CBS, tema que por su contenido se convirtió en el himno de los docentes de Colombia y de quienes han luchado por la reivindicación social.  Un año después incluyen “El arbolito“ como número uno de la cara A del larga duración Dos Estrellas, la canción fue festejada por los seguidores de esta agrupación.

No menos importante fue la grabación por parte de Jorge Oñate y Colacho Mendoza de “Campesino parrandero”, tema incluido en el disco de 33 revoluciones, al que le dieron el nombre de la canción y que se convirtió en un éxito musical. Así como de la canción “Terrible Pena”, también conocido como El Cantinero que hace parte del trabajo musical Únicos. 

Este año no terminaría sin que Beto Zabaleta y Emilio Oviedo incluyeran “Desengañado, un tema de su autoría, en el disco de larga duración Recordaciones, en el que el cantante, a manera de saludo, lo menciona como integrante de El trío de oro del vallenato, junto a Máximo Móvil y Sergio Moya Molina, distinción que generó entre ellos una competencia musical que, en algunos momentos, entre Marín y Movil se tornó personal. Para entonces, los conjuntos vallenatos se interesaban en incluir canciones de ellos porque eran garantía del éxito musical.

Al año siguiente Emilio Oviedo y su conjunto, con la voz cantante de Beto Zabaleta, graban La ley del embudo, la que, junto a Los Maestros, lo ubicaron entre los más importantes compositores de lo que se denomina “Vallenato protesta” que, según el investigador Luis Carlos Ramírez Lascarro, tuvieron el valor de aventurarse en un ejercicio creativo que sirvió de denuncia, haciendo sentir su voz a pesar de los señalamientos e, incluso, las censuras en los medios de comunicación, las disqueras y en los festivales. En un video quedó grabado su expresión, al terminar de cantar La ley de embudo: “Ahora no me vayan a matar”. Eran los días en que la protesta social había sido proscrita. 

Los Betos, Zabaleta y Villa, hicieron crecer su fama al grabarle El enfermo y Mi mala estrella, mientras que Silvio Brito y Los Hermanos Meriño contribuían enormemente a su prestigio al sacar al mercado Contigo y sin ti. El año siguiente, Pangue Maestre, ahora con Silvio Brito, grabaron El Mocoso, después, Belinda y El ángel del camino acumulando mayor prestigio en las carreteras musicales de Marín, tal y como acontecía con Elías Rosado, que comenzó a grabarle en 1976, unido a los Hermanos Meriño, Ramón "Monche" Vargas, Nolberto Romero, Juancho Rois; así como los cantantes Daniel Celedón, Pedro García, Gustavo Bula, Ricardo Maestre. Ya en los años 80, Los Diablitos lo hacen con la canción .  Después de su muerte, en 1999, le han grabado Peter Manjarrez, Orlando Acosta, Marcó Díaz.

La relación musical entre Marín y Diomedes Díaz comenzó en 1975 al grabar Mi futuro con el acompañamiento de Nafer Duran. Continuó el año siguiente, junto al Debe López, con La ventana de cristal, y continuó, dos años después, teniendo como compañero al acordeonero Juancho Rois, al incluir en “La Locura” las canciones: Lluvia de verano y Acompáñame. Posteriormente, Diomedes acompañado del gran Colacho Mendoza, interpretó El gavilán mayor, tema inicialmente surgido de una escena de su cotidianidad en un campo de algodón, pero que terminó dedicando a un guajiro parrandero, de gran poder, amante de la música, enriquecido con la bonanza marimbera.

Yo soy allá en mi tierra el enamorador/ soy buen amigo y valiente también / porque soy de las hembras el conquistador / de mis claveles soy el chupaflor /y en mi chinchorro me puedo mecer / Yo soy el gavilán mayor / que en el espacio soy el rey.”

La música de Marín también interesó a algunos intérpretes de música tropical, en 1978 lo hace Jimmy Salcedo y su Onda Tres, al grabar La creciente, después el Combo de las Estrellas al incluir en el “Bailables pa’ todo el año”, vol. 5, el tema El patrón; luego Moisés Angulo canta La creciente del César.

Hernando Marín, además de compositor, fue cantante. Alfredo Gutiérrez lo acompañó en 1977, con su acordeón, en la grabación de La auténtica llave de oro, hecho para Discos Fuentes, donde interpreta doce canciones de su autoría. También lo hizo al lado del acordeonero Johnny Gámez.

En Los años 80 y 90, convertido en compositor de éxito, dedicó varias de sus canciones a su tierra Guajira. La dama guajira, A mi Guajira, Mi Guajira, y a lugares o mujeres de este departamento como Fonsequera mía, Sanjuanerita, Urimitera, Villanueva mía, compuesta para participar en el concurso de canción inédita en el Festival Cuna de Acordeones en 1984.

Entre los versos que cantó de La Guajira están: ”Cantaré para La Guajira hermosa, esa tierra esplendorosa, incrustada sobre el mar, Volaré sobre el azul de los cielos para ver que lleva el viento cruzando esa inmensidad…”.

También dijo: “Mi Guajira es una dama reclinada / bañada por las aguas del caribe inmenso / y lleva con orgullo en sus entrañas / su riqueza guardada orgullo pa´ mi pueblo.”

A Valledupar debía parte de su grandeza, y en ese compromiso honroso le dedicó Valledupar del alma, canción con la que ganó el concurso de canción inédita en el Festival de la Leyenda Vallenata, en 1990. La menciona en Canta conmigo, la última canción que Diomedes Díaz le grabó, y que es de las que más se escucha entre los seguidores de la música vallenata, especialmente, por su esperanza de que en Colombia reine la paz.  

 

Ávaro Rojano Osorio

Sobre el autor

Álvaro Rojano Osorio

Álvaro Rojano Osorio

El telégrafo del río

Autor de  los libros “Municipio de Pedraza, aproximaciones historicas" (Barranquilla, 2002), “La Tambora viva, música de la depresion momposina” (Barranquilla, 2013), “La música del Bajo Magdalena, subregión río” (Barranquilla, 2017), libro ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el portafolio de estímulos 2017, “El río Magdalena y el Canal del Dique: poblamiento y desarrollo en el Bajo Magdalena” (Santa Marta, 2019), “Bandas de viento, fiestas, porros y orquestas en Bajo Magdalena” (Barranquilla, 2019), “Pedraza: fundación, poblamiento y vida cultural” (Santa Marta, 2021).

Coautor de los libros: “Cuentos de la Bahía dos” (Santa Marta, 2017). “Magdalena, territorio de paz” (Santa Marta 2018). Investigador y escritor del libro “El travestismo en el Caribe colombiano, danzas, disfraces y expresiones religiosas”, puiblicado por la editorial La Iguana Ciega de Barranquilla. Ganador de la beca del Ministerio de Cultura para la publicación de autores colombianos en el Portafolio de Estímulos 2020 con la obra “Abel Antonio Villa, el padre del acordeón” (Santa Marta, 2021).

Ganador en 2021 del estímulo “Narraciones sobre el río Magdalena”, otorgado por el Ministerio de Cultura.

@o_rojano

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