Ocio y sociedad

Un costeño en Bogotá (Parte I)

Diego Torres

23/05/2023 - 00:03

 

Un costeño en Bogotá (Parte I)
Vista aérea de Bogotá / Foto: archivo PanoramaCultural.com.co

 

Acostado casi sobre el frío suelo pelao, y solamente separado de éste por un colchón inflable sin aire, y una lanosa sabana, observaba sin prestar la menor atención, y casi al borde de la ceguera, una pantalla electrónica que, poco a poco, hacía que mis ojos adoptaran una forma rectangular. Leía un artículo sobre mi tema de investigación, y para mi pesar, el texto parecía perder todo sentido en la medida en la que avanzaba. Para complicar mi tarea, después de estar sentado durante horas, ya no sabía distinguir entre culo y suelo, por lo que me dolían las nalgas. A punto de tirar la toalla, la frase “lo que fue, fue”, me resultaba cada vez más convincente.

En general, las comodidades no eran precisamente el fuerte del apartamento. Los colchones se habían extinguido luego de surcar el cielo para irme a vivir a la gris Bogotá. Las sillas, sillones y mesas, abandonaron mi vida y me dejaron, en reemplazo, dos canastas: una para la ropa sucia y otra para la basura. La primera, por altura, servía de mesa, y la segunda, más pequeña, cumplía las funciones de un incómodo pero práctico asiento.  Una vez descubierto el factor multipropósito de estos canastos pude trabajar intercaladamente entre mi cama-suelo y mi improvisado "escritorio". A pesar de mi espacio multifuncional, mi espalda frustraba mis intentos de trabajo eficiente, por lo que mi habitación pasa de un lugar de descanso a convertirse en un entretenido espectáculo circense debido a mis posturas acrobáticas cada 15 minutos que buscaban aliviar el dolor.

Junto a mí se encontraba mi perro, descansaba en un plácido sueño que no parecía ser perturbado ni por la luz, ni por mi tecleo, ni por mis movimientos interminables y mucho menos por el Pódcast de fondo narrado por Alejandro Gaviria y Ricardo Silva. Por momentos envidiaba aquella paz y tranquilidad que emanaba, esa calma que solo te da la certeza, aun siendo perro, de que no debes preocuparte por nada. Sin embargo, más que envidia por la calma que te da la ausencia de responsabilidades, sentía celos de su habilidad para dormir plácidamente tan cerca del suelo. Yo aún no me acostumbraba.

La noche parecía ir demasiado lenta, y entre los cambios de posición para dar descanso a mi espalda, mis nalgas desaparecidas y mis ojos hormigueantes, se sumaban la preocupación de no descansar lo suficiente: era la 1:30 am y tenía que despertar a las 5:20 am. Muchos dicen que te acostumbras a madrugar: esos muchos mienten. Pero más trágico que estudiar incómodamente, trasnochar y luego madrugar, era tener que sentarse a recibir clases durante ocho horas. Me apasionaba lo que estaba aprendiendo, me regocijaba el ejercicio académico de conversar con mis compañeros y me complacía sentir que invertía mi tiempo y esfuerzo en algo de valor. 

Odiaba en ocasiones esos primeros segundos al abrir los ojos para levantarme cada mañana, quien diga que despierta siempre feliz para cumplir sus obligaciones, aunque ame lo que haga, es igual de mentiroso que el feliz madrugador. Trasnochar, madrugar y dar clases por ocho horas ya era una travesía por sí sola, pero la cereza del pastel perfecto para un potencial día de mierda era que tenía que afrontar esas horas de clase con solo el almuerzo del día anterior en el estómago.

Sin desayuno, sin dinero para el almuerzo y con solo $3.000 en mi tarjeta del SITP que iba a usar para dirigirme a la U en la mañana: tenía tiquete de ida, pero no de retorno. 

 

Diego A. Torres Soto

Sobre el autor

Diego Torres

Diego Torres

El cronista de Loperena

Diego Torres, abogado, activista político y líder joven nacido en la musical tierra de Valledupar. Escritor y poeta, amante del estudio del folclor vallenato. En "El cronista de Loperena" pretendo hacer reflexiones acerca de la cultura vallenata, algo de política, anotaciones con tinte poético y narrativas que nos hunden en el acontecer caribeño.

@diegtorres97

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Los beneficios de alquilar apartamentos amoblados en Bogotá

Los beneficios de alquilar apartamentos amoblados en Bogotá

  Con sus más de 7.500.000 habitantes, y una densidad de 16.470 habitantes por kilometro cuadrado, la ciudad de Bogotá se ha conver...

La moda del Harlem Shake se instala en Valledupar

La moda del Harlem Shake se instala en Valledupar

Algunas modas resultan difíciles de entender, o por lo menos, imposibles de anticipar. Sobre todo en la actualidad, cuando Youtube y l...

Los artistas colombianos hablan de la Paz en twitter

Los artistas colombianos hablan de la Paz en twitter

El pasado 15 de octubre empezaron oficialmente las negociaciones para la Paz en Colombia y, como si fuera un partido de futbol, el silb...

Lolita Acosta, una pionera del periodismo en Valledupar

Lolita Acosta, una pionera del periodismo en Valledupar

Siempre nos place resaltar la trayectoria de periodistas que, además de comprometerse plenamente con su profesión, se entregan tambi...

La Alianza Francesa de Valledupar abre su convocatoria para 2014

La Alianza Francesa de Valledupar abre su convocatoria para 2014

Ya se acerca el fin del 2013 y, para que su programación del año que viene sea igual de nutrida, la Alianza Francesa de Valledupar ...

Lo más leído

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados