Opinión
Mensaje de Navidad

Apreciados compañeros de PanoramaCultural.com.co; apreciado señor director, Johari Gautier Carmona; apreciados columnistas y apreciado público lector mayoritario de tan fantástico proyecto periodístico en honor a nuestra bienquista región Caribe colombiana; apreciados lectores de mis columnas divulgadas a través del espacio de opinión titulado por el suscrito, “Comunicación sin fronteras”,
Señoras y señores: Qué rápido se pasó el presente año, ¿no?
Desde la pandemia del “Coronavirus”, los tiempos vienen pasándose volando: como las mariposas amarillas de “Macondo” que, por ahí, revoletean al compás de los sonidos del silencio; como las mariposas dotadas de las alas de mil colores que en alusión al título musical propiedad del excelso, aunque fenecido compositor vallenato, Luis Egurrola, vuelan junto a él hasta llegar a lo más recóndito del nirvana; como la vida misma que pasa sin darnos cuenta que, de pronto, ya nos ha dejado su infinito tren con dirección, quizás, hasta más allá del cielo; como los años, porque los mismos, al igual que la vida, pasan y pasan hasta que el péndulo de aquel reloj humano que no es más que el corazón de cada uno de nosotros __alegre para unos; martirizado para otros__, deje de latir indicando que nuestro tiempo en esta Tierra (de por sí convulsa) ha concluido; como las animas en pena en búsqueda de su refugio bendito nadando por entre las aguas mansas de los ríos Badillo, Guatapurí y Magdalena; como el mítico trineo de Santa Claus que se pierde por entre la lejanía de la luna llena o como las épocas decembrina que, inclusive, ya comenzamos a sentir, entre felicidades y tristezas, pero que solo se dan una vez: un 24, día del natalicio de Jesús, y, un 31 de diciembre, que, faltando, “cinco pa’ las doce”, __tal como reza la canción de antaño de la autoría de Oswaldo Oropeza e interpretada por Néstor Zavarce__, va anunciando la llegada de un nuevo año.
En ese orden de ideas, ha llegado Navidad: el único día de los 365 (o 366 de llegar a ser un lustro bisiesto) que complementan el calendario y en el que no solo se celebra el nacimiento de Jesús sino el renacimiento de cada uno de nosotros.
¿Cómo así? Sí: ese renacimiento que significa la reinvención de nosotros, los humanos; del alma; del espíritu; del estado de las cosas; de la imaginación; de lo que no se pudo hacer, pero que, de seguro, en el próximo año, será una realidad inmediata (si no lo proponemos) y, unido a esa reinvención, el espectro de la luz. De la chispa. El complemento del tradicional, “día de las velitas”, acompasado, ya, de una celebración mayor, con natilla, buñuelos, trago, una especie de fiesta en mi pueblo al compás del himno, “Feliz nochebuena”, en la voz de su autor, el genial, Rodolfo Aicardi (con “Los Hispanos”), mientras entonamos el “…Ay qué buena es noche buena (¡con felicidad!) / Pasarla entre amigos (¡con felicidad!) / Bebiendo y tomando (¡con felicidad!) / Caballeros (¡con felicidad!)…”.
Es, a la postre, la aparición de la alegría: aquel elemento que ahora no solamente necesitaremos en esta Navidad sino en los venideros 365 días del nuevo año resguardado a la vuelta de la esquina.
Que este 24 sea la oportunidad de conjugar el renacimiento de cada uno de nosotros, con la reinvención, la luz, la chispa y la alegría más la grata oportunidad de poder hacer uso de las palabras “compañero” en el sentido de poder compartir el pan con el otro; “hermano”, a efecto de darle la mano a quien lo necesite; “paz y alegría” en unión con todos nuestros seres queridos y la infaltable “rumba” de todos los hogares colombianos para el mundo al son de “Mensaje de navidad” y “El aguinaldo” de Diomedes; “Vientos de navidad” de “Los Diablitos”; “Navidad” de Rafael Orozco; “Domingo 24” de Lisandro Meza; la ya mencionada, “Feliz nochebuena”, de Rodolfo Aicardi; las que se puedan colocar en la voz del legendario, Joe Arroyo, y demás títulos musicales que se conozcan para encender y amenizar la presente Navidad, por citar, con los mismísimos “Hispanos”; “Billo’s Caracas Boys”; Pastor López; “Nelson y sus Estrellas” y Luis Felipe González.
Así, pues, a través de estas sucintas líneas, aprovecho la presente oportunidad para hacer extensivo mi más fraterno mensaje de navidad, primeramente, a la imagen y semejanza de mi amado padre donde quiera que se encuentre su bendita alma; a mi santa y amada madre a quien, por fortuna, hoy tengo a mi lado; a mi apreciada y querida hermana, Luisa Fernanda, y a mis demás familiares y allegados; y, por consiguiente, hacia mis apreciados compañeros de PanoramaCultural.com.co y hacia la digna persona de nuestro director, Sr. Johari Gautier Carmona. A ustedes, infinitas gracias por darme la oportunidad de hacer parte de tan magna casa periodística.
Asimismo, mis fraternos saludos navideños hacia cada uno de los columnistas que engrandecen el sentir de este bello Panorama Cultural por intermedio del poder de sus estilográficas y a quienes se enriquecen con sus textos: a ese público lector mayoritario que cada día esta ahí, presto, a atender los sorprendentes papiros digitales llenos de historias, crónicas, reportajes, investigaciones y un sinfín de contenidos literarios propios del trascendental libro de la autoría de Johari Gautier Carmona, “De Valledupar a Macondo: Los caminos del realismo mágico”, con el que disfrutaré de las “panorámicas” de Valledupar. Y claro: a cada uno de los lectores de mis columnas divulgadas a través del espacio de opinión, “Comunicación sin fronteras”. Sin ustedes, no sería posible tal realidad.
Sin más preámbulo, para todas y todos, un sublime Padre Nuestro y una muy ¡Feliz Navidad! les desea. Un servidor,
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
Funza, Cundinamarca (Colombia)
Sobre el autor
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
Comunicación sin fronteras
Columnista cultural y redactor web con trayectoria en periodismo cultural, crónica y análisis narrativo, enfocado en música, identidad y territorio. Autor de columnas destacadas entre las más leídas en PanoramaCultural.com.co (2024–2025). Ganador del concurso de crónica corta “La realidad de nuestro territorio a través de tus ojos”. Su escritura combina investigación, sensibilidad cultural y claridad narrativa, con especial interés en la divulgación y la memoria cultural.
0 Comentarios
Le puede interesar
La memoria languidece
Nos dimos cuenta cuando el camión que iba a descargar los abarrotes en el depósito de al lado, reversando, derribó la mata añ...
Editorial: El espíritu navideño como nuevo inicio
Tras un año colmado de retos y acontecimientos, el mes de diciembre representa el fin de un ciclo. Un momento de celebración en famil...
Isabel López García: lloramos tu partida
“Qué injusta, qué maldita, qué cabrona es la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos”, Carlos Fuentes. Es...
El Festival es nuestro carnaval sin disfraces
El carnaval es el teatro de la calle, donde el actor y el espectador entrecruzan miradas y emociones en el mismo espejo, para ext...
La crisis de Ecopetrol no es por petróleo sino por exceso de burocracia
Cómo no sentir indignación al ver las cifras exorbitantes de los sueldos de los directivos de Ecopetrol; cómo no alarmarse ante seme...










