Opinión

¿Represión o coacción?

Alfonso Suárez Arias

08/05/2014 - 10:30

 

Es peligroso tener la razón cuando el gobierno está equivocado”. Pancarta en el paro

Entre los valiosos aportes del socialismo al mundo y al pueblo ruso está la base teórica de la represión desde la óptica marxista, utilizada como herramienta radical para imponer la colectivización de la agricultura mediante la dictadura del proletariado, aplicando una fuerza reaccionaria despiadada para eliminar la resistencia de las clases sociales.

Diez millones de campesinos rusos opositores a la socialización de sus granjas fueron cruelmente reprimidos por los agentes rojos, bajo prácticas de tortura, ejecución sumaria, concentración de personas en reasentamientos forzados, condenación de todo el grupo familiar incluidos los niños junto al despojo de los derechos civiles, que contenía el dictamen de traidores a la patria.

Esta ruinosa enseñanza transmitida a occidente después de la segunda guerra mundial, mediante los adoctrinamientos y quimeras revolucionarias, ha sido retomada por erráticos dirigentes empeñados en imponer y acoger un régimen político cuya evolución y resultado malogrado, no pudo ser visto ni por su propio fundador quien murió sin disfrutar del fracaso.

El gran riesgo que se asume en la democracia es desdibujar intencionalmente las acciones de coacción que representa el uso legal de la fuerza, en cabeza únicamente del Estado, para constreñir o sancionar una transgresión de la ley con la represión física y violenta al grupo que esté manifestando inconformidad, por la situación desatinada que cuestiona, rebasando la operación al abuso de poder, así cualquier gobierno esgrime la estigmatización mediática de las manifestaciones como signo de disidencia o protesta pública.

El Estado hace uso del poder legítimo de coacción para reprimir  acciones criminales, del narcotráfico o de los grupos armados ilegales, es ortodoxo que un gobierno declare la guerra a las bandas criminales, pero ¿cómo justificar que cinco policías persigan, atrapen, golpeen a palos, detengan y procesen judicialmente a un individuo que portaba una pancarta pidiendo al gobierno oportunidades para obtener la comida de su familia?

La gente reclama al gobierno de turno por la pobreza, políticas agrarias, corrupción, falta de vías, seguridad, desempleo y la violencia, factores que crean la incertidumbre del progreso individual y comunal, todo porque el gobernante es inepto para instituir soluciones de carácter inmediato, no de emergencia, sino congruentes con las promesas electorales y por las que cantó victoria.

La construcción del presente para la comunidad es de carácter urgente para que exista una buena posibilidad de futuro, pero prometer soluciones a mediano-largo plazo para conjurar un paro, es lo mismo que no hacer nada, por eso, el pueblo protesta gritando “queremos hechos, no palabras!”, argumento abominable  para que el gobernante, ahí sí, tome la decisión de reprimir cuanto antes a la población disconforme mediante actos de fuerza.

Si bien un delito en derecho penal, incurren personas en su consideración  individual no colectiva y así se señale la responsabilidad grupal, ésta recae punitivamente en sujetos con nombres y apellidos, que hace defendible al Estado por extraer del contexto social a ese sujeto, así tenga que aplicar el derecho legal de disciplinar.

Bajo ningún esquema se puede justificar, que de la concurrencia de protestantes emerjan individuos que pongan en riesgo las propiedades estatales, instalaciones destinadas a la prestación de servicios públicos, la libertad de movilidad, tránsito de personas y bienes, que si justifican para el Estado desplegar la fuerza pública en su afán legítimo de preservar los principios de soberanía, integridad territorial y el aseguramiento de la convivencia pacífica dentro de un orden justo.

 

Alfonso Suárez Arias

@SuarezAlfonso

Sobre el autor

Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias

Aguijón social

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

@SUAREZALFONSO

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

La puerta abierta al turismo en Valledupar

La puerta abierta al turismo en Valledupar

Consolidar el desarrollo turístico de Valledupar en torno a las tradiciones culturales y a las costumbres pertenecientes a toda la reg...

Elecciones regionales: un nuevo pulso entre la paz y la guerra

Elecciones regionales: un nuevo pulso entre la paz y la guerra

Más de un semestre ha transcurrido después del debate presidencial que ha generado las mayores controversias en el país en los últi...

Las razones del No me llevan a votar por el Sí

Las razones del No me llevan a votar por el Sí

Este proceso de paz entre el gobierno y las guerrillas de la FARC ha sido tan accidentado, tan duramente criticado, tan rabiosamente ...

La Paz: más que una opción es una necesidad para los colombianos

La Paz: más que una opción es una necesidad para los colombianos

“Sueño con una África en paz”,expresó alguna vez el extinto nobel de paz Nelson Mandela, quizás el más grande referente  mu...

Rosita entre las flores más bonitas

Rosita entre las flores más bonitas

  Valledupar, en especial la del corazón, ésa que se levanta en su centro a través de calles que imitan el damero español y que...

Lo más leído

La guacharaca: un ave representativa del Valle

José Luis Hernández | Medio ambiente

Las capillas doctrineras: huellas de los tiempos coloniales

Paula Andrea Grisales Naranjo | Patrimonio

Una corta charla con Raúl Gómez Jattin

Wladimir Pino Sanjur  | Literatura

Balzac, la voz de una quimérica idea

Francisco Arias Solís | Literatura

Alicias adoradas y olvidadas

Henry Vergara Sagbini | Opinión

Los trofeos del profesor Armenta

Álvaro Yaguna Nuñez | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados