Opinión

Editorial: El emprendimiento privado, ¿Al rescate de la Cultura?

Redacción

19/01/2015 - 08:00

 

Editorial: El emprendimiento privado, ¿Al rescate de la Cultura?

“La música vallenata es resistencia” –ésta fue una idea sostenida por el periodista Alberto Salcedo Ramos en su paso por las fiestas de Valledupar–, y, por extensión, la Cultura también lo es.

La Cultura lucha constantemente por ganar espacios y el reconocimiento genuino de su público y de las instituciones públicas. Su crecimiento se basa en la habilidad de sus representantes de crear nuevos espacios y escenarios inclusivos. Es una revolución de ideas y voluntades. El mismo escritor Umberto Eco lo explicaba en una entrevista concedida al periódico El País, donde resaltaba que “La cultura no está en crisis, es una crisis continua.”

Ante la desaceleración de los acontecimientos culturales y actividades de entretenimiento organizadas desde lo público en la ciudad de Valledupar (ver nuestro balance de fin de año 2014), es evidente que la Cultura local requiere espíritus emprendedores, almas inquietas con visión y ganas de aportar algo diferente a la sociedad (al mismo tiempo que mantienen y consolidan su actividad económica).

Estos actores son fundamentales a la hora de contribuir al desarrollo de la ciudad, de fomentar la diversidad y de mostrar vías entretenidas y saludables para crear tejido social.

Un ejemplo reciente es la carrera de colores “KPíntame” organizada por primera vez en enero de este año 2015 en Valledupar. La idea nacida en Estados Unidos propone compartir una carrera con familiares, amigos, y recuperar espacios de la ciudad en un ambiente sano y divertido.

Pero muchos otros emprendedores llevan meses y años dedicados a la cultura desde sus empresas y creando diálogos necesarios para compartir ideas, momentos, expresiones y contribuir a la difusión de ciertos talentos.

Es el caso de Tlön Bar: un bar que se ha ganado día a día el aprecio de cantantes, músicos, artistas plásticos y escritores, al mantener una programación rigurosa, clara y variada durante 5 o 6 días de la semana.  En ese local céntrico se puede escuchar música vallenata, salsa y música alternativa, pero también recitales de poesía, conversatorios y otras manifestaciones variadas.   

Palenke Cultura Bar ha conseguido fusionar el diseño más exquisito con las expresiones populares más recientes. Además de un cine-foro dedicado a películas colombianas e internacionales, se puede seguir clases de champeta o salsa y muchas otras actuaciones musicales en vivo.

El Café de la Plaza Mayor se caracteriza por su patio abierto que permite eventos puntuales y parrandas únicas. Es uno de los espacios abiertos mejor conservados del centro de la ciudad.

Y mirando más allá del centro está el bar Tierra de Cantores en el Novalito que, desde su apertura, abrió su escenario a bandas locales y grupos llenos de talento ofreciendo así una puerta abierta y atractiva para nuevos proyectos.   

No podemos concluir este artículo sin recalcar la valiosa labor cultural de los dos centros comerciales que, con sus instalaciones y sus esfuerzos, dan vida a numerosas iniciativas y experiencias de entretenimiento: Mayales Plaza Comercial y Guatapuri Plaza (con sus talleres para niños, tardes de karaoke, sesiones de deporte, encuentros con artistas y exposiciones temáticas).

Muchas empresas quedarán por fuera de este breve editorial debido a la limitación de espacio, pero el principal objetivo es exponer y exaltar los esfuerzos de quienes se empecinan cada día, con los dientes y el corazón, a hacer de su ciudad un lugar más ameno y apetecible. La Cultura avanza y necesita a quienes apuestan por ella por responsabilidad, pasión y compromiso.

 

PanoramaCultural.com.co

 

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