Otras expresiones

La morriña de las palabras

Álvaro Yaguna Nuñez

13/08/2020 - 04:30

 

La morriña de las palabras

 

En mi última publicación en este medio de difusión cultural, me ocupé brevemente de denotar ciertas expresiones *dudosas*, que con frecuencia escuchamos, vemos o leemos en la interacción  cotidiana de espacios de radio, televisión, prensa, respectivamente y por supuesto, en las acuciosas redes sociales, escenarios que, de una u otra forma, nos permiten ser visibles y portadores de características, en la expresión elemental del lenguaje. Éste, pienso, será siempre el insumo básico de la comunicación y, como tal, merece la atención debida, su preservación y manejo acorde a las normas, pautas, técnicas y patrones establecidos; la intención no es adquirir la investidura radical  de un “catón” o purista acrisolado y refinado; no, el propósito fundamental es plantear y plasmar inquietudes sobre la utilización correcta de voces, giros y expresiones predominantes en la exposición, resolviendo interrogantes, dudas, seguros de obtener un gran beneficio, la ganancia personal, gran valor agregado, potencialmente añadido al estilo, singularidad y carácter propio del individuo, haciéndolo siempre un referente de su actividad.

Correlativamente, y sin perder de vista el enfoque del preludio, en la fecha exponemos sucintamente un apartado especial sobre “La morriña de las palabras”; el diccionario Pequeño Larousse Ilustrado y la vigésima segunda edición del diccionario de La Real Academia De La Lengua  española (RAE), coinciden en la definición de “morriña” como la tristeza o melancolía, especialmente la nostalgia por la tierra natal ; el Pequeño Larousse añade la acepción enfermedad infecto contagiosa, aguda, febril, del ganado vacuno.

El Lexicon Vallenato, una de las obras insignes de la “Cacica”, Consuelo Araujo Noguera, visualiza el termino de marras como un regionalismo indicador de una molestia recurrente con visos de cantaleta y regañina, en el espectro del hogar provinciano; la señora Elsa Reales, distinguida matrona vallenata, en el quiosco del Cañahuate, complementa la descripción como fregantina, perorata y alegato duradero. En mi residencia de Manaure de la Serranía, en vez de “morriña” escuchaba frecuentemente la expresión inverosímil de “pangaos”. Todo este circunloquio al expresionismo provinciano nos ha servido para enmarcar el sentido perseguido para significar esta vez la relevancia de “La morriña de las palabras”.

Y es que la riña, discusión, o dudas sobre la utilización de ellas, inopinadamente se presentan dando lugar, a veces, a episodios como lo narrado por Gabriel García Márquez en su Obra Periodística, Volumen 5, página 149, acerca de las observaciones de Argos, con relación a tres (3) expresiones utilizadas en el texto de la novela “Crónica de una muerte anunciada”. En dicha obra, el Nobel de Aracataca, del expresionismo mejicano toma las acepciones “Conduerma”, ”Cruda” y “Hacerse bolas”. Fueron tres (3) vocablos que tomaron de sorpresa al ilustre defensor del lenguaje. En respuesta al egregio antioqueño, Gabo índicó: “Para mí, el mejor idioma no es el más puro, sino el más vivo. Es decir, el más impuro. El de Méjico me parece el más imaginativo, el más expresivo, el más flexible”; en el análisis que nos ocupa, son puntos de vista respetables y referentes. Es cierto que la dinámica y evolución de la expresión es la que, al final, conforma la estructuración básica del lenguaje.

A continuación, se exponen algunas palabras y expresiones, extraídas de las participaciones, mediaciones de editores, comunicadores y personas del común, actores desprevenidos, en general:

ALLEGAR: Se ha creído erróneamente que su utilización se da solamente en el escenario de los estrados judiciales y aspectos jurídicos. Es correcto indicar: aproximar, acercar, acopiar, acumular, juntar, reunir, amontonar. Antónimos: separar, dispersar.

APUÑALAR: Apuñalear, acuchillar, acribillar, herir. Es incorrecto puñalear.

ACREEDOR: Persona que tiene el derecho a pedir el cumplimiento de una obligación, especialmente de pago. A quien se le debe algo.

ACREENCIA: Crédito.

AFORADO: Dícese de las personas o entidades que gozan de algún fuero en materia de jurisdicción o de ciertos privilegios.

AGENDA: Cuaderno o libro de anotaciones para señalar lo que se ha de hacer, o se ha de recordar. Diario. Calendario. Los textos consultados no incluyen todavía  el infinitivo Agendar.

ALGIDO: Momento o periodo culminante, decisivo o critico de algunos procesos. Dícese de las afecciones caracterizadas por sensaciones de frio.

EX – PRESIDENTE: (Regla gramatical) Se escriben con X las palabras que empiezan con los prefijos latinos EX: “Fuera de” o “que fue y ya no es”. En nuestro país, se acostumbra erróneamente a llamar PRESIDENTE a alguien que en alguna ocasión ostentó dicho cargo.

VANDALIZAR: Infinitivo que surgió en la nación, a raíz de los paros y movimientos perturbadores del orden público. Es gramaticalmente incorrecto. Se aceptan los términos vandalaje, vandálico, vandalismo, vándalo.

VICTIMIZAR: Termino utilizado reiteradamente en las noticias referidas al proceso de paz, principalmente. Es incorrecto. Se aceptan las palabras víctima, victimario, victimismo (actitud de la persona que asume continuamente el papel de víctima).

Finalmente, es loable y meritoria la adopción de una actitud abierta a la aprehensión de normas y pautas, en el objetivo de mejorar y optimizar el buen uso del lenguaje. Es muy diciente que la expresión individual, sea en todos los escenarios, pulcra, decente y caballerosa, posiciones antagónicas a lo que se muestra en los medios de difusión, principalmente en las corporaciones públicas, llámese concejo, asambleas, cámara de representantes y Senado de la Republica. La clase política del país es llamada a utilizar debidamente el lenguaje con respeto y decoro. Es más fácil la aplicación de esta propuesta, que la de modificar la justicia en la nación, en un momento de demasiada efervescencia y calor. Es un gran inconveniente.

 

Álvaro Yaguna Nuñez

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