Opinión

12 de Octubre: ¿pedir perdón?

Antonio Ureña García

12/10/2021 - 04:35

 

12 de Octubre: ¿pedir perdón?
Los lazos de América Latina y España se nutren de más de 500 años de historia / Foto: CIAR

 

En marzo de 2019, y aproximadamente dos meses después de su elección como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador sorprendió a propios y extraños con una carta dirigida al Rey Felipe VI, solicitando una disculpa oficial por los excesos cometidos durante la conquista y la colonia. Como es lógico, las reacciones fueron diferentes, dependiendo de la situación a uno u otro lados del Atlántico, -supuestamente, víctimas o victimarios en aquel proceso- y, sobre todo, de la filiación ideológica; entendida la misma en sentido amplio y no solo circunscrita al plano político.

Si bien, el jefe del estado español nunca respondió, el otro receptor de una misiva similar enviada algunos meses más tarde -el Papa Francisco- , en septiembre de este año, dirigía al clero mexicano una carta donde instaba a reconocer los pecados personales y sociales  cometidos durante el proceso evangelizador.

Dichas palabras del Papa; dicha petición de perdón, volvió a reavivar la polémica en el territorio de la antigua metrópoli. Así, la Presidenta del Gobierno Regional de Madrid, señalaba: “a mí me sorprende que un católico que habla español hable así, a su vez, de un legado como el nuestro, que fue llevar precisamente el español, y a través de las misiones, el catolicismo y, por tanto, la civilización y la libertad al continente americano”.

Como decíamos en las primeras líneas: apoyar este “pedir perdón”, o lo contrario, es una cuestión de posicionamiento ideológico; no en el sentido indicado por la presidenta madrileña –que liga dicha petición a un crecimiento «alarmante» del «indigenismo y el populismo». -, si no con respecto al concepto cultural manifestado. De esta manera, quienes defiendan un planteamiento eurocéntrico, reivindicarán la gesta de la Conquista y la Colonia como garante de un proceso de civilización, pues la única cultura y civilización digna de llamarse como tal, es la europea, que, España y Portugal, llevaron al Nuevo Mundo. Por su parte, quienes aboguen por un planteamiento intercultural resaltarán el etnocidio o, en palabras del antropólogo francés Pierre Clastres (1972), la “destrucción sistemática de los modos de vida” y “pensamiento de un grupo de población” con una identidad propia. Además de su eliminación física.

A lo largo de varios artículos publicados por Panorama Cultural, hemos intentado dejar clara nuestra posición con respeto a dicho etnocidio, siendo el 12 de octubre, ante todo, una fecha para reflexionar sobre dichos acontecimientos.

Teniendo claras las premisas anteriores, hemos de plantearnos: ¿tiene sentido esta petición de perdón por unos acontecimientos que tuvieron lugar centenares de años atrás? Evidentemente, y desde un punto de vista estrictamente social, los españoles y españolas del siglo XXI, para nada tienen responsabilidad sobre unos hechos, pese a su gran luctuosidad, causados por sus antepasados en épocas remotas. La perspectiva puede cambiar, al menos en parte, si se adopta un punto de vista sociocultural. La sociedad española actual es fruto de unas circunstancias socio-históricas que han configurado su identidad, y parte de esa identidad es la relación con Latinoamérica. Además, a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI, los intercambios poblacionales motivados por las migraciones han supuesto un transvase importante de población, en uno y otro sentido, a través del Atlántico. Cuando en España se asiste al auge de un nacionalismo excluyente, que lleva aparejado un pensamiento xenófobo, y como vacuna ante el mismo, es necesario reconocer que, el supuesto “pasado glorioso”, está plagado de sombras. Tal reconocimiento ayudaría a dejar de “mirar por encima del hombro” a la población de origen latinoamericano que puebla sus ciudades.

Sería necesario también realizar una serie de consideraciones de índole ética sobre lo que supone este “pedir perdón” al que nos venimos refiriendo. Proceder de esta manera no conlleva la asunción de culpa alguna, pues, según hemos comentado, españolas y españoles actuales no tienen responsabilidad sobre tal período. Por el contrario, pedir perdón supone reconocer y asumir como parte de la historia unos acontecimientos que sí pueden ayudar a la consideración “del otro” como un igual y permitir seguir avanzando sin complejos de ningún tipo: ni de superioridad, pero tampoco de inferioridad.

El cantautor argentino, León Gieco, escribe en uno de sus temas señeros: Todo está clavado en la memoria / espina de la vida y de la historia. Entre los autores de llamada Generación del 98 -como Ortega y Gasset o Unamuno, entre otros-  se extendió una frase: me duele España. Dicho dolor estaba motivado en buena parte por el enfrentamiento súbito con una realidad histórica plagada de sombras y nubarrones, frente a un supuesto pasado heroico. Un dolor motivado por la denominada “leyenda negra”, dentro de la cual, los acontecimientos que dieron inicio el 12 de octubre de 1492, ocupan el papel central.

El tema musical citado -titulado precisamente así: La memoria- se refiere a las heridas que puede causar no reconocer el pasado histórico y, por el contrario, realizar un ejercicio de desmemoria que lleve a cubrir con un manto de superficialidad una realidad no tan luminosa como se ha intentado hacer creer.

La memoria despierta para herir

a los pueblos dormidos

que no la dejan vivir

libre como el viento

En este sentido: pedir perdón. como manera, no de asumir culpa alguna –insistimos en ello- si no de reconocer una realidad histórica más que documentada, sería un saludable ejercicio como sociedad, cuyos beneficios enumera la mencionada carta del Papa Francisco: seguir dando pasos en vistas a sanar las heridas, a cultivar un diálogo abierto y respetuoso entre las diferencias y a construir la tan anhelada fraternidad, priorizando el bien común por encima de intereses particulares, las tensiones y los conflictos.

Para finalizar esta reflexión añadiremos que, pedir perdón, no supondría en absoluto ninguna merma de ese prestigio que España tiene en Latinoamérica; si no, por el contrario: aumentarlo, a ser valorados sus esfuerzos para restañar heridas del pasado.

 

Antonio Ureña García

Sobre el autor

Antonio Ureña García

Antonio Ureña García

Contrapunteo cultural

Antonio Ureña García (Madrid, España). Doctor (PHD) en Filosofía y Ciencias de la Educación; Licenciado en Historia y Profesor de Música. Como Investigador en Ciencias Sociales es especialista en Latinoamérica, región donde ha realizado diversos trabajos de investigación así como actividades de Cooperación para el Desarrollo, siendo distinguido por este motivo con la Orden General José Antonio Páez en su Primera Categoría (Venezuela). En su columna “Contrapunteo Cultural” persigue hacer una reflexión sobre la cultura y la sociedad latinoamericanas desde una perspectiva antropológica.

2 Comentarios


Rosalba González 12-10-2021 05:12 PM

Me quedo con la frase de reconocer una realidad histórica. Una realidad que se hace presente todos los días en el orgullo de nuestro mestizo. Pedir una disculpa involucra una reacción en cadena sin fin de tantas batallas y conquistas que se han llevado a cabo a lo largo de nuestra historia. Una gran felicitación De. Ureña

Pablo González 17-10-2021 05:23 PM

Una disculpa y ya no le hagan caso al presidente Lopez Obrador. Esta fuera de si y solo busca distraer la atención del mundo y de los mexicanos para seguir hundiendo el país.

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