La Granja de MelchorSon todavía pocos los lugares que ofrecen la posibilidad de escapar de la rutina en las afueras de Valledupar. Y menos todavía los lugares que proponen un servicio completo para las familias.

Por este motivo queremos destacar en este artículo el concepto novedoso de la Granja Melchor: un restaurante que se desmarca por su oferta variada, que brinda actividades lúdicas además de una comida típica de la región.

Situada a pocos kilómetros de Valledupar, después del batallón de ingenieros y el Club Campestre, la Granja se presenta como un espacio abierto en medio de los extensos cultivos.

Unos avisos en el borde de la carretera anuncian un sitio resguardado y a pocos metros se abre un camino. De entrada sorprende la organización y el nivel de atención: unos jóvenes dirigen el conductor al lugar más adecuado del parqueadero y, luego, le brindan una sombrilla para guarecerse del sol.

Desde el parqueadero impacta la vista de los campos y las sierras lejanas. El visitante tiene la sensación de encontrarse a una distancia enorme de la ciudad, lejos de los edificios y del tráfico y, sin embargo, sólo se halla a diez minutos en carro.

Dejando atrás el parqueadero, el cliente descubre una entrada colorida y un área de juego para los niños donde un gran Melchor saluda con un aire sonriente (y misterioso).

Son detalles, pero los detalles hacen la diferencia. La Granja Melchor se caracteriza por hacer de una simple visita un lugar de descanso y de recreo con toda la familia. Los meseros se apresuran en ubicar al cliente en un espacio y hacer de esta experiencia un momento inolvidable.

El espacio se divide de repente en dos. A un lado una zona con piscina, pista de baile, y otros entretenimientos para niños. Una granja con diversos animales del campo: loros, pavos reales, ardillas y patos.

Y por otro lado, el restaurante donde se sirven los platos más tradicionales de la región: carnes y pescados frescos hechos al gusto. Parrilladas y ensaladas.

¿Qué hay de nuevo en todo esto? Se preguntarán algunos lectores. Nada más y nada menos que un servicio dirigido al turismo familiar. Los padres (y mayores en general) pueden descansar y comer mientras los niños participan en actividades dirigidas por animadores profesionales. Los niveles de la música (así como la variedad) también son vigilados para no importunar a nadie.

La atención al cliente es el fuerte de la Granja pero en breve dispondrán de otros servicios como unas cabañas de alquiler y una piscina más amplia. Todo esto con el fin de mejorar la experiencia turística.

Este tipo de iniciativas son las que queremos destacar en Panorama porque aportan a Valledupar un rostro turístico de primera clase y alternativas variadas.

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